Llegó el Apocalipstick

Buenas tardes:

Hoy hace justo una semana que llegamos de Croacia mi marido y yo, el tiempo mínimo que necesita una persona para recuperarse de las vacaciones y de cualquier acto. De hecho, ahora veréis por qué necesitaba tantos días de recuperación viendo las experiencias que tuvimos en ese bucólico país.

Mis amigos gays sin pareja, conscientes de que Croacia no es precisamente homofriendly, decidieron utilizarme de sónar para localizar con mi instinto innato los bares de ambiente. Esto incluía también zonas de cruising  o bares encubiertos, todo valía. Lo que comenzó como una inocente búsqueda guiada por mis intuiciones, terminó convertido en una auténtica cruzada antihetero por parte de los elementos que he decidido llamar Apocalipstick y que culminó en Venecia con el travesti definitivo.

Empecé mi búsqueda siguiendo las señales que me iba mostrando el destino; primero, un paraguas con la bandera del arco iris en el paragüero de un bar en una noche de mucha lluvia. Después, un eclipse de luna que evocaba claramente a la penumbra de un cuarto oscuro. Por último, dos mozalbetes de cejas depiladas y torsos bronceados en una playa me indicaban que la zona gay se iba acercando a mí. Pero las cosas empezaron a torcerse y no sólo no encontré ningún local digno de mi gayedad y las de mi novio y amigos, sino que comenzó la tragedia contra los habitantes heterosexuales en la casa que teníamos alquilada. Esta cruzada la libraron básicamente unos alacranes que mi marido y yo encontrábamos continuamente en nuestras dependencias; aún viviendo con otra pareja gay, las alimañas sólo se nos aparecían a nosotros. ¡Era el Apocalipstick! La culminación, y muestra mayor de la lucha por la vida, fue cuando encontramos a uno de los escorpiones siendo devorado por una araña en su tela. Trágico y brutal. Debían ser los alacranes gay, que cuando picas te vuelves gay.

Como mi novio y yo nos marchábamos los primeros, devolvimos la paz a ese lugar con nuestro vacío, ya que las bestias del averno no volvieron a aparecer más. Supe que el ciclo apocalípstico estaba cerrado cuando, paseando por una calle de Venecia antes de volver a BCN, comencé a escuchar una voz profunda y dulzona... Era una inmensa travesti cubana caminando a mis espaldas, mirándome con sus ojos repintados y mostrándome su impúber top de cuello halter. Respiré tranquila, el Apocalipstick había terminado porque, en realidad, todas las señales nos llevaban al travesti cubano. El equilibrio del universo vuelve a estar en paz.

QUÉ ALEGRÍA: que LecielE y yo nos vamos a Zaragoza a todo lujo y por dos duros a ver el concierto de La Costa Brava en la Expo. ¡Si al final voy a la Expo y todo, anda tú! De noche, pero algo es algo. 

28.8.08 13:53

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polapop (28.8.08 20:26)
nena! pues a lo mejor nos vemos allí. Quizá vayamos y volvamos el mismo día pero es que hay que ir! (me refiero a lo de la costa brava)

Un besico

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