Laundry Calling (III)
Buenas tardes:
Madre mía, este viaje a Londres se está alargando más que el parto de la burra, y eso que estuve sólo tres días escasos... En fin, prosigamos con el día 2.
Nos levantamos un tanto hechos merde porque estábamos cansados del día anterior, pero era muy muy necesario pasar por Camden a comprar tonterías y a comer comida oriental barata de esa que te dan desde las seis cuando cierran los puestos. Además, Flar, Claudio y yo habíamos sufrido una mala experiencia en un buffel al que entramos sin mirar, y en cuya puerta ponía bien clarito thai veg, lo que nos hubiera mandado de cabeza a otro establecimiento. Todo lo que parecía ternera o pollo era seitán o tofu, dos de los alimentos más asquerosos del mundo, y casi todo estaba aderezado con unas salsas repugnantes que sabían a Fairy. Así que nos veíamos en la obligación de recompensar a nuestras papilas gustativas con algo menos malo.
Cogimos un autobús que nos llevara a Camden guiados por mí. El bus, en efecto, iba hasta ahí pero en el otro sentido. Es decir, que cuadno nos quisimos dar cuenta estábamos en Oxford St otra vez y no camino de Camden. Mis amigos y compañeros deseaban matarme un poco pero al final se contentaron metiéndose en el HMV (VIH para nosotros) y yo claro, tuve que volver al Top Shop. De ahí que volviera a adquirir algunos objetillos más... Desde Totenham cogimos el metro y ya sí qeu definitivamente aparecimos en Camden. No pudimos esperar ni siquiera hasta las 3 para empezar a comer, y después de ver algunos tiendajos (Camden ya no mola demasiado) terminamos comiendo unas delicatessens chinas de dos libras al lado de un friki que se santiguaba sobre su bandeja de comida. Mientras hacíamos la sobremesa, vimos a la futura estrella del rock británico personificada en lo que llamamos "El niño moderno", un crío de unos trece años que llevaba unos pitillos con una pernera roja y otra negra y una chaqueta libertina súper chula llena de remaches. Ese niño será el futuro Kapranos y nosotros lo descubrimos allí, toma ya.
Nos probamos unos trapos de segunda mano que no nos llevaban a ningún sitio y, después de unas incursiones absurdas en tiendas de gadgets, decidimos regresar a Londres para gastar más panoja. Pero mucha más. ¿CUánto estás dispuesto a pagar por una entrada de cine? ¿6 euros? ¿7 como mucho? Pues en el centro de Londres cuesta la friolera de 13.90 libras. Así, con un torno. Intentamos hacer un chanchullo y en una máquina compramos un vale familiar con el cual las entradas nos costaban 8 libras por barba. Al entregarle las entradas a la taquillera, nos mandó devolverlas porque nuestra familia no estaba compuesta por dos adultos y dos niños. Fuck! Así que terminamos abonando como pringaos y Claudio consiguió un millón de papelitos de los tickets del cine. La película de nuestra ruina era Pesadilla antes de Navidad en 3D, que estuvo fenomenal aunque yo tuve serios amagos de dormirme porque estaba muy cansadita. Al salir, y como mis acompañantes no podían parar de comer ni cinco minutos, me llevaron a cenar al sitio más glamouroso de la ciudad: un bufel de pizza. Como yo no quería pizza, pedí una ensalada deliciosa que podía servirme yo misma y cuanta quisiera de una mesa; me trajeron un platito de café y casi me echo a llorar. Menos mal que podía comer de los platos de sanísima pizza, aunque fueran los bordes.
Como eran las 9.30 y ya lo teníamos todo hecho, sólo nos quedaba tomar un café de poetisa lesbiana e irnos a dormir, pero a esas horas tan tardías todo estaba ya cerrado en nuestro barrio. Terminamos en un pub llamado Shakespeare tomando media pinta de cerveza, y fue realmente lo más barato que abonamos en esos días: 4 medias pintas por 5 libras. Incredibol. Regresamos al antro donde dormíamos y quisimos hacer noche de chicas y de confesiones, pero lo cierto es que en seguida nos dormimos. Muy reseñable de esa noche cuando Claudio casi pota por la ventana por motivos que no vienen al caso y cuando pinté con un rotulador la palabra PUTA en una sábana. A mí es que el vandalismo me priva.
Al día siguiente nos levantamos fatal, recogimos y dejamos las maletas en una sala en la que había como unos rumanos durmiendo y roncando en el suelo. Qué miedín. Allí los dejamos depositarios de todo lo nuestro y nos fuimos a desayunar a Hyde Park y a intentar comprar algo en una Charity Shop. Desayunamos cookies, jamón serrano, café aguachirri del Starbucks y un poco de fruta. Todo de la sanidad, una vez más. Después del minipaseo iniciamos nuestro viaje a Gatwick, que iba a implicar millones de libras más y unas humillaciones sin precedentes.
Tras facturar nos quisimos meter cuanto antes en la zona de embarque, pero aquello no iba a ser tan fácil: sólo se puede pasar con un bulto, y todos llevábamos dos. Es decir, mi bolso de mano de señora era ya un bulto, así que me las tenía que apañar para meterlo en la bolsa de plástico con mis compras o dejar algo fuera; también me ofrecían la opción de facturar, algo totalmente inviable. Para empezar, el señor pakistaní que me indicaba todo esto se descojonaba del contenido de mi bolsa: llevaba un rollo de papel higiénico porque estaba constipadilla. ¿Qué pasa? Le dije que se lo quedara y en efecto se lo quedó. Luego tiré todos los papelajos y cosas sobrantes y conseguí apañar mi bolso dentro de la bolsa de plástico. Después un policía nos hizo quitarnos los zapatos a todos para pasarlos por el escáner, y cuando le sugerí que me diera unos patucos para no estar descalza me mandó más que nada a la mierda. Luego una señora decidió cachearme y, ya de paso, reírse de la marca de mis pantalones pensando que no la entendía. Mi última imagen de Londres es un poco de odio.
Y así concluyó mi estancia. Ahora ya me voy recuperando del catarro y disfruto mucho de los precios asequibles de BCN, pero estoy deseandico volver.
AHORA: que ya he terminado de actualizar tardaré un mes en volver a escribir. Estoy agotada!
|
Ann O'Nadada / Website (10.1.07 12:26) No has contado que la película que vimos fue un poco estafilla, porque era 3D pero era poco 3D... |
|
maggie wang / Website (10.1.07 12:58) me da que a Londres iré en barco... |
|
er manué / Website (10.1.07 13:05) ¡Qué poca infraestructura en estos aeropuertos!, ¿cómo que no tenían patucos?. Es muy pococ higiénico esto de ir descalza por aeropuertos ajenos. Ya les vale. |
|
chico__mancha / Website (10.1.07 15:50) Veo que sigue usted igual que siempre señorita Patata!! :D |
|
Casero (10.1.07 15:51) mira que ejjcribir la palabra PUTA en un sábana....ya te vale RBD! |
|
peroquépúblicomástontotengo / Website (10.1.07 15:51) Ay qué risión. Casi me hago pis de la risa. De qué marca eran tus pantalones??? |
|
Ann O'Nadada / Website (11.1.07 14:57) Cheap Monday. De esos con la calaverita que tanto destiñen |
|
susanna (11.1.07 15:12) Hola, hola! A mi el año pasado me pasó lo mismito con el bus a Camdem... me hice la listilla y acabé en Oxford st... casi me matan... El caso es que nuca habia escrito, asi que me presento y aprovecho para saludar!! Besos! |
|
Ann O'Nadada / Website (11.1.07 22:24) Patatuela, ya está la primera parte de mi crónica... Uff, va a ser más larga que un día sin pan... |
|
Flat Eric (12.1.07 10:19) Más que un viaje....una perra. |