Bilbao, San Juan y cómo querer morir en una sola lección
Buenos días:
El viernes por la mañana volé a Bilbao para unos fastos relacionados con el X Aniversario del Guggenheim y casi no llego al aeropuerto por unos atasquillos que seguro que no estaban relacionados con la crisis en las Cercanías que vive Cataluña casi cada día. Con el tiempo bien pegadito a mi firme culo, llegué al Prat y embarqué. Como los fastos del Museo no vienen al caso y no tengo mucho que contar, me limitaré a narrar cómo un compañero de otro medio y yo decidimos terminar la noche en los bares que frecuentan esos ídolos de masas, Chico y Chica, porque nos daba un tremendo morbo imaginarnos que nos los encontraríamos allí. Guiados por Unai nº6 ó 7, nos personamos en el Sildavia casi al cierre y terminamos en el Badulaque despotricando de todo y comprobando que, en efecto, Chen y Rose no estaban pero que los lugares son de lo más recomendable. Mi próximo viaje espero que sea a Bilbao con mi marido o bien con mis amigos para revisitar esos locales-lugar de culto. Eso y pasear por el casco viejo, pero lo primero es lo primero.
En un estado lamentable aterricé el sábado en Barcelona, estado que se agravó por culpa de esos petardos que sirven para celebrar la llegada del verano y la confluencia del fuego y la tierra y no sé cuántas cosas más. A mí los petardos no me gustan porque me los imagino enganchados a mi creciente pelo, provocándome un incendio de todas todas innecesario. A mí las fiestas que consistan en hacer daño a los seres vivos (toros, encierros, tirar una cabra desde un campanario, tirar petardos sobre las personas humanas...) no terminan de gustarme, soy así de clásica. Yo prefiero esas fiestas en las que te emborrachas pacíficamente sin molestar ni dañar a nadie, y menos prenderle fuego. Pero bueno, los petardos no me impidieron echarme unos cánticos en el SingStar ni quedarme sopa a eso de las tres de la mañana, aunque había dormido casi cuatro horas de siesta.
El domingo transcurrió sin novedad en el frente hasta que mi cónyuge y yo decidimos ir al cine a ver Last Days. Me reservo la crítica para Je Ne Sais Pop, pero sólo digo que no nos salimos del cine por respeto a la amiga que nos acompañaba, pero puedo resumir que VAYA BODRIO, QUE ME DEVUELVAN MI DINERO. Un poco enfadados por la estafa nos fuimos a casa a ver a Fríker y, a 50º de temperatura, me quedé dormida. Sí, ya es verano en BCN.
HOY: estoy de un actualizador que no me lo creo.
A VER: cuánto me dura...
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greenleaf (25.6.07 18:16) Ais, y lo del Sónar en que ha quedado?? |
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maggie wang / Website (26.6.07 09:49) a) Po deberiamos mover nuestras influencias para que, al igual que en NY tienen la ruta de Carrie Brachouchou, en Bilbo tengan la de Chycha, superafavor. b) Por suerte o por desgracia, las fiestas clásicas son precisamente las de hacer daño. Mucho mejor las nuevas, como el Singstar, sisisi. c) A mí Kurt Cobain nunca me llamó mucho la atención (su música sí), así que eso y tu bonita crítica, una peli que me ahorro |
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Farala / Website (27.6.07 14:32) Oye... ¿y si nos vamos a Bilbo de vacances? Ahora que probablemente no hay Berlín... ¡¡¡Yo no lo conozco!!! Pues en BCN será verano, pero en Madrid no, no, no... |
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Melonkid (28.6.07 11:27) Está bien esto de que no todo el mundo sea tan perraco infame como servidora. Póngame a los pies de su esposo o algo. |