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La Pantoja en el calabozo y yo con estos pelos

Buenos días:

Me he desayunado hoy con la noticia del mes, del año y del siglo. ¡Isabel Pantoja detenida! ¡Y yo perdiéndomelo en vez de estar con la tele puesta toda la noche! Mientras escribo esto, la tonadillera de la triste figura (porque las maldiciones que le ha echado Mila Ximénez le están haciendo bien de efecto) llega a las dependencias judiciales para responder a las preguntas del juez del Caso Malaya. Con su larga melena recogida en una sencilla coleta, gafas de sol, abrigo negro y cara de circunstancia, la madre del putero Paquirrín entra a declarar. Jó, me siento como el Nodo dando el parte. Estamos en unos días de mucha actualidad informativa entre tanto parto real, la Paz Vega también ingresando para hacer lo propio y lo de hoy... yo así no tengo tiempo de trabajar.

Ayer, de hecho, tenía que haber empezado en mi nuevo trabajo pero me lo han retrasado hasta mañana. Mejor para mí, que Misty está extrañamente enfermo y hoy lo tengo que llevar al veterinario; creemos que tiene parásitos intestinales y está el pobrecín hecho una tragedia por la casa súper decaído, tristón y sin querer comer ni nada todo comidito por dentro por los bichos. ¡Por qué le pasa algo tan terrible! Con lo tierno y lo pequeño que es... A ver si le enchufa una buena droga que me lo deje limpio y lleno de esplendor, como suele estar siempre.

Estos días no he podido actualizar porque ha estado Mamá patata en casa, y con ella aquí es humanamente imposible encender un ordenador. Se ha llevado bastante bien con Misty, le hablaba como a un bebé y todo y no paraba de defenderle cuando le regañábamos si hacía cosas chungas como subirse a la mesa mientras comíamos. Hacen buena pareja.

Ahora veo en otra noticia que hoy se inaugura el metro a la T-4. ¿Pero me he equivocado hoy de día o qué? Yo subo del veterinario y me instalo en la tele con un bol de Special K y el gato convaleciente a pasar el día viendo tamañas novedades en directo. Jó, es que hay días que ni te lo puedes creer.

DEJARÁ: de llover algún puto día?

DIENTES DIENTES: que es lo que les jode.

3 Kommentare 3.5.07 08:55, Comment

Vida loca del coño

Buenas tardes:

Cuando yo pensaba que, con casi dos semanas sin actualizar, debía andar rondando una media de veinte visitantes al día (y que conste que yo no me leo a mí misma), accedo a 20six y veo que no sólo han aumentado mis visitas sino que continúo en los primeros puestos del ránking de este servidor. ¡Uaaalaaa! Hay que ver qué lectores más fieles, o bien, qué búsquedas más raras tiene que estar haciendo la gente para llegar a mí, porque yo no sé qué me pasa que cada día tengo menos que contar. ¿Se me habrá secado el cerebro? Probablemente; una no puede ser prolífica toda la vida, y últimamente tengo que racionar mi creatividad literaria porque soy colaboradora en diversos medios y escribir para todos y para ninguno me acaba volviendo bastante esquizofrénica. Al fina, una ya no sabe para quién habla ni para quién escribe ni quién es Isabel Pantoja.

Lo cierto es que mi situación laboral parece haber dado un nuevo giro y estoy empezando a trabajar con cierta asiduidad para uno de mis tres medios de comunicación; la idea es que al final me contraten y espero que suceda pronto, ya que voy sin contrato por la vida al filo de la ley desde enero, y yo creo que no es nada de plan. Ahora tengo un gatito que alimentar y no quiero que se tenga que comer mis sobrillas. A él Whiskas y cosas de calidad, hombre ya...

Esta semana y la pasada he empezado a experimentar de nuevo los placeres de volver a trabajar en el gremio de las modas y los eventos; comidas (ayer me puse tan ciega de foie a la hora de comer que tuve pesadilllas por la noche), cócteles (el otro día me bebí un cóctel de gelatina de ginebra con Jabugo, TOMA YA) y presentes (cremita, polito... esto es el principio, espero que los regalos de verdad empiecen en breve). No sé si todo esto me provocará recuperar aquellos ocho kilos de los que me libré hará ahora un año; Dior tiende a castigarnos a los hedonistas con cosas como el colesterol alto y la gordura generalizada, pero yo confío en que me haya perdonado por los pecados que cometí en el pasado -aquella permanente con 15 años, aquel chándal con mocasines con 7, aquellas uñas con desconchones la semana pasada....- y que me permita disfrutar de esta vida de presentaciones sin correr el peligro de convertirme en Kelly Osbourne. Por eso ahora me voy a ir a mi yoga-tortura a ver si quemo unas calorías e incluso algunas que pudiera comer mañana, por si acaso.

No me encuentro en condiciones de decir que pueda mantener una regularidad; ni aquí ni en JNSP ni en nada. Trabajo a unas horas muy raras, tengo que hacer mis asuntos caseros, mis asuntos corporales (yogas, chapa y pintura) y además ser una persona simpática y encantadora. Demasiadas cosas para una persona a quien hasta hace poco su mamá todavía le hacía la camita y le planchaba la ropa. Este tema ya lo he planteado pero... UNA ASISTENTA PARA PATATA, POR FAVOR.

BENDITO SEA: mi nuevo trabajo.

4 Kommentare 11.5.07 16:43, Comment

Suntuoso

Buenos días:

Estos días Misty y yo estamos teniendo una visita muy especial: la Gavilana rubia, Nani. Lo único malo es que está absolutamente emperrada en no alojarse en nuestro hogar, sino en un hotel que, si bien está limpio, a la pobre sólo le ofrece vistas a los cables de un ascensor y un único enchufe para recargar el aipoz y usar el secador. No hay derecho, le digo indignada, y ella erre que erre con quedarse; espero que antes del viernes ya cambie de opinión y se venga a este hogar, que al menos tiene vistas al mundo y unos cuantos enchufes más.

Mientras yo trabajo y hago mis yogas, Nani se pasea por la ciudad y luego nos vamos por ahí a cenar y a comer; a ver si mañana nos ponemos ya con las compritas... Anoche, camino de un restorán súper cool, trendy y modelno donde tienen un foie muy rico, vimos cómo nuestra vida (y mi vocabulario también) cambiaba de rumbo: estábamos ante el restaurante chino "SUNTUOSO". Sí sí, se llamaba así, como lo oís. Ante tamaño nombre no nos quedó otra que cancelar nuestros planes y meternos ahí, aunque nos dieran de comer rata a les fines herbes. ¡Qué suntuosidad! Lo cierto es que la decoración era casi minimalista comparada con el Marichino de Clueca y otros sitios de prestigio que frecuentamos, pero con el nombre Suntuoso ya tuvimos suficiente. Bueno, dentro había una fuente con agua de verdad corriendo (era más bien una gruta con cascadas, no sé, algo indescriptible) que era ciertamente decorativa, pero nada más, el resto súper discreto.

Pues bien, ahí decidimos cenar y la verdad es que salimos las dos redondas, entre la cantidad de comida con la que nos agasajaron y la botella de Diamante que nos entró como agua. Qué suntuoso todo. De postre, nos regalaron a cada gavilana una galleta de la suerte, algo que a mí me resultó especialmente emocionante porque nunca me habían regalado una. No me acuerdo de lo que ponía en la mía, pero dedujimos que en la de Nani venía a decir que ahora iba a recoger los frutos sembrados o algo así. Hay que ver cómo son los proverbios chinos, que te dejan en un ay.

Emocionadas como estábamos con nuestro restaurante recién descubierto, nos liamos a contárselo a nuestros amigos pero sólo Claudio mostró cierto entusiasmo. Envidia que nos tienen...

Hoy Nani está por Sitges de paseíto; a mí me viene Marga en una visita relámpago a comer. Yo vuelvo a engordar con tanto evento, palabra de Dior.

VOY A VER: si mi gato se ha terminado de defenestrar, que le acabo de dar la pasti para los parásitos y está insoportable...

5 Kommentare 16.5.07 09:58, Comment

Mi semanario

Buenos días:

Lo de mi frecuencia de actualización ya es que es de vergüenza. Claro, que últimamente estoy de un desahogao que ni me aguanto porque he tardado en limpiar mi casa más de una semana (para mí eso es una locura, yo que la limpio casi continuamente, incluso mientras duermo), tenía una pila de lavadora que ni el Montseny y la nevera tan vacía que casi nos tenemos que comer al gato. ¿Será el fin de mi perfecto amadecasismo? Ahora que he vuelto al mundo del canapé estoy recuperando mis maneras de party animal con una notable diferencia: aquí no está mi mamaíta para recogerme los zapatos del suelo y no hy una asistenta que limpia los desperfectos. Como consiga entrenar al gato para que me apañe después de salir, lo mismo gano un premio y todo. ¡Un Nobel!

La semana pasada, hasta el sábado por la mañana, la pasé casi íntegra en compañía de Nani, la gavilana rubia, y la verdad es que estuvo fenomenal estar tol día de cervecitas, gintónics y comidas/cenas. Cocinar para Nani es un placer, se te lo come todo divinamente y luego la pobre te friega los platos.

Pero el sábado se fue y yo esperaba ya ponerme a limpiar la casa, que estaba hecha unos zorros después de la semana de desahogo, y terminé vagueando en el sofá (retozando entre pelos de gato, para ser exactos) y el domingo ya cubrí mi cupo de actividades frikis: Juice y yo hicimos de modelos para una amiga que tenía que hacer un reportaje de fotos. Muchísimo arte porque además el reportaje tenía que ser con bicicletas, y yo que hace entre quince y veinte años que no uso un artefacto de esos, era para verme intentando subirme en una de ellas. A mí dadme un triciclo gigante o una bici estática, pero una bicicleta normal con sus dos ruedas y su sillín (qué doleur de culo y eso que sólo me apoyé, pues no lo veo nada claro para mí. Pero fue muy divertido modelar por un día y nos han dicho que estamos guapísimos. Espero salir delgada como una sífilis, que la cámara pone cinco kilos o sino díselo a la pobre Scarlett Johansson, que la tachan de "gordita" cuando la tía está to buena.

EN FIN: me voy a una presentación de trajes de novia. Lo mismo vengo pertrechada con uno, eso sí que sería un arte. Yo ya me veo caminando hacia el altar con los ojos llenos de lágrimas...

5 Kommentare 24.5.07 10:49, Comment

Semanario-balneario

Buenas noches:



Aaaay, la frecuencia, la frecuencia... Claro, el fin de semana en Madrid sin Internet y luego aquí con la de tiempo que me roba el gato (que me odia) aquí, pues no ha habido manera. Pero ahora, aprovechando que no puedo hablar porque me he comido como medio litro de helado y se me ha dormido la lengua, actualizo brevemente para que nadie piense que he fallecido.

Madrid: tan ilusionada que estaba con que volaba con Spanair, qué desilusión me llevé el viernes cuando vi que iba con Iberia... ¡y a la Terminal Satélite! Para quienes no lo sepan, se trata de una subterminal (o terminal adyacente) que está como a un kilómetro o más de la T4 desde la cual se tarda más de media hora en llegar a la calle. Es fantabuloso aterrizar y luego verte inmersa en extraños vericuetos -muy bien construidos, eso sí- con desoladores carteles que te dicen que tienes un mínimo de treinta minutos para alcanzar la civilización. Además, hay que viajar en un trenecito especial que te acerca a la T4 de verdad. Todo este desfás hace que tarde una horita y poco en llegar a mi casa desde que aterrizo en Barajas aún viviendo al lado.

Me recogió Sundae y subió a casa para ver la cara que se me quedaba al ver el Marc Jacobs -bolso- que me ha traído de Bali. La cara fue de "oooooooh qué maravilla", porque es una joyita súper bien elegida y con un estilazo. ¡Qué arte de Bali! Después de un breve encuentro con mi madre, partí a El Naranja para celebrar los II Premios Enemigos que, cmo ya sabréis, terminaron un poco como el rosario de la aurora con una camiseta robada. Lo cierto es que nos reímos como hacía tiempo, y terminamos en el 8 y Medio como en los viejos tiempos. A la salida, con Sundae con los pies como botijos por culpa de los 58 grados de calor del local, nos compramos el clásico alosgamba en la calle Fuencarral, y nos lo comimos frío en un portal como está mandado. Aaaay, me sentí tan joven...

Me desperté sin resaca (¡milagro!) y me fui a comer el cocidazo madrileño de mi abuela. Por la tarde, mi madre me adelantó el regalo de cumpleaños (que es el martes 5) regalándome unas gafas graduadas nuevas para que pueda cambiar. Las recojo la semana que viene. Por la tarde quedé con Claudio en gáyerville para acudir a ese acto majestuoso que fue el concierto de Beyoncé. Todo lo que tenía que comentar ya lo hice en Jenesaispop. Sólo resumo: ¡qué poco arte! Después del chou volvimos a gáyerville y arrasamos con unas deliciosas tartas de la Thermomix que allí tenían hechas. No fue una noche de grandes juergas, pero yo me recuerdo bebiendo Martini y tirada en el suelo llorando de risa en más de una ocasión.

Y ahora debería contar el domingo pero en estos momentos lo que más me apetece es arrellanarme en el sofá a ver con qué me torturará mi gato hoy. Mañana madrugo que tengo visita de Madrid que viene a conocer a Misty. ¡Qué emoción!



¿CUÁNTO? Tardaré en volver a actualizar? Who knows...

1 Kommentar 30.5.07 22:16, Comment