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Muy malita del coño
Buenas noches:
El trayecto Barcelona-Madrid-Madrid-Venecia-Venecia-Madrid-Madrid-Barcelona me ha agotado del todo y ahora estoy gozando de un sábado noche ideal de la muerte con el termómetro puesto, dolor de garganta, síntomas de gripe y un cansancio que ni que hubiera venido hasta aquí nadando desde el Gran Canal. La Venezia es realmente preciosa, una ciudad única que no esperaba que me gustara nada después de lo vivido recientemente en Roma, Città di Merda. De hecho, estoy en condiciones de decir que me acabo de reconciliar con Italia gracias a Venecia. El alojamiento dejaba mucho que desear pero nada que ver con la antipatía del tipo que nos alojaba en Roma, la comida deliciosa y la ciudad... ay qué maravilla, es como un París lleno de canales, qué cosa más fastuosa, en el sentido literal y en el que utilizo yo.
De buen grado contaría yo las bondades de Venecia, también conocida como la Serenísima, pero me encuentro como si me hubieran pegado una paliza (o como si hubiera cargado con un paso de Semana Santa yo solita, lo que fuere) así que aplazaré la descripción de este viaje para un momento en el que no esté falleciendo por las esquinas. Tengo trabajo atrasado, JNSP atrasado, mails atrasados, maleta atrasada... En fin, menos mal que el martes mi esposo y yo nos vamos dos días a un hotel a que yo descanse de mis vacaciones, que mira en qué estado me han devuelto a casa. Sólo un apunte de estos dos días de asueto: hemos cogido un pack de dos días que, desgraciadamente, se llama "Kit Romanticismo" y que incluye lo que yo habitualmente uso en mis escenas privadas románticas: cava, bombones, incienso y pétalos de rosa sobre la cama. Vamos, una elegancia en sí mismo todo teniendo en cuenta que el cava me da sueño, los bombones me empalagan, el incienso lo aborrezco y los pétalos... bueno, tamaña horterada, en el nombre de Dior! Estoy por hacerle fotos al "Kit Romanticismo". En fin, que mañana estaré mejor y contaré lo de mi nueva relación con Italia.
TODO ESTO: sucederá si definitivamente no tengo fiebre y no decido irme a Urgencias a que el pringado que ha tenido que currar en Semana Santa me recete un antibiótico.
ESPEREMOS: que ello no pase.
ACTUALIZACIÓN: el termómetro dice que 36'5ºC, bufffff...
Kit romanticismo (del coño)
Buenas tardes:
Oy oy oy, mi diario ya va tomando aspecto de quincenario porque mis actualizaciones van de mal en peor! No puedo sino disculparme pero con esta vida entre insulsa y ajetreada que llevo, no le puedo dedicar el tiempo que quisiera a mi propio blog y al compartido, JNSP. Estoy ciertamente désolée pero así están las cosas.
Como ya dije, Juice y yo nos íbamos al fin de semana romántico (de lunes a miércoles) para que yo descansara de mis vacaciones de Semana Santa y para que nos reencontrásemos un poco a nosotros mismos, que hacía años que no íbamos ni a la vuelta de la esquina juntos. Como fue todo un poco precipitado, buscamos la primera escapada de dos días que nos proporcionaba un buscador de internet y ahí nos quedamos con el "Kit Romanticismo en Calella", sin pensar demasiado y sin plantearnos mucho dónde nos estábamos metiendo. Craso error: ¿Calella? ¿Tres estrellas? ¿Justo después de Semana Santa? Ay, qué pardillos que somos a veces... Llegar al Hotel Neptuno no fue difícil; lo chungo fue asumir que teníamos que pasar dos noches en él. La primera impresión fue de shock: sillas de mimbre con cojines tropicales y un inmenso fresco del Dios Neptuno en la pared. Después, una recepcionista alemana nos otorga el vale por una botella de cava que podemos recoger cuando deseemos. Al entrar en la habitación romántica, el kit empezó a manifestarse hasta el punto de que casi nos provoca un desmayo: sobre una infame colcha de flores, se formaba un corazón de pétalos de rosa artificiales del todo a 100 exageradamente perfumados; después, una bandeja nos ofrecía bombones marca "Isaura", incienso y dos velitas.
Cuando nos recuperamos y volvimos a respirar con normalidad, corrimos desesperados hacia la ventana para ventilar aquello y, oh sorpresa, cientos de pre-adolescentes iniciaban el acto de cortejo de terraza en terraza. ¡Noooo! ¡Es la época de los viajes de fin de curso!Cientos de jóvenes británicos en flor emanaban hormonas por doquier, a grito pelao, mientras nosotros gozábamos de nuestro kit. ¿Pero qué mierda es ésta? Lo peor es que el viajecito no nos había costado nada barato, además de que nos negaron el desayuno buffet por todo el morro.
A pesar del kit y de la eclosión teenager, nosotros fuimos a lo nuestro y hasta nos reímos, pero estoy planteándome liarme a reclamaciones y aquí que arda Troya. O Calella, da igual. Mientras tanto, aquí sigo comiéndome los bombones Isaura.
HOY: vienen Pauline y Marga, yujuuus!
Y aquí...
Buenos días:
Le dedico este medio título de entrada a Pauline, ya que este fin de semana me ha descubiero una frase nueva que acompaña a la sin par "pos mírame tol coño"; se trata de "y aquí mi cipote", que no sabemos muy bien de dónde viene pero que nos ha servido de aliciente para inventar nuevos pasos de baile y tener una coletilla simpática a lo largo de todo el finde.
Como ya dije, Marga y Paula venían a pasar el fin de semana a BCN pero no en mi casa, ya que Marga tiene una alergia bastante fastuosa a los gatos y no nos queríamos pasar los dos días en Urgencias con la pobre mujer muriendo de ataques de asma. Así que se fueron a un hostal que finalmente fue otro dado que los últimos inquilinos rompieron el WC y los dueños amablemente les reservaron habitación en un hostal vecino. Esto fue todo un detalle por su parte porque lo mismo en otro sitio te dejan el regalito y, en cuanto tiras de la cadena, recibes toda clase de efluvios, cascadas de detritus y vaya usted a saber qué. Eso sí, si bien la dueña del segundo hostal estaba avisada de que llegarían tardecillo el viernes, la muy zorra estuvo a punto de vender su habitación a otros postores porque no llegaban. Claro, como que las pobres tienen la culpa de que Spanair haga de las suyas... El caso es que esa noche, bajo la lluvia, sólo nos dio tiempo a tomarnos un par de mojitos (ricos pero extremadamente cargados, ¿verdad, Marga?) e irnos a la cama.
Al día siguiente quedamos para comer y, como estaba todo lleno hasta el coño, terminamos en un Chicago's Pizza o algo así bebiéndonos casi enterita una botella de ketchup y comiendo cosas sanísimas. Por la noche nos pertrechamos un poco más y fuimos a cenar a El Taxidermista, que es infinitamente más elegante (y caro, joder) donde yo cené lo mío y todo lo que les sobró a los demás porque estaba hambrienta como un cocodrilo. Lo malo es que después tenía el estómago tan lleno que no me entraba el gintónic ni con calzador, así que el cenón que me pegué (con solomillo de ciervo y todo, toma ya) evitó que me bebiese hasta el agua de los floreros e, incluso, que me subiera mínimamente el alcohol. Después del exceso gastronómico intentamos tomar unos cócteles en el Borne pero estaba todo a reventar, así que conseguimos tomar una copilla en un bar con un camarero que hablaba como en arameo o algo así. DEspués intentamos meternos en el Magic, que era la idea inicial, pero la cola rodeaba toda la manzana. ¡Adiós, planazo! Completamente desorientadas, pensamos en irnos a casa (eran más de las 3, a ver qué haces en BCN a esas horas) pero decidimos aumentar el prestigio y meternos en un verdadero nido de glamour: el Almo-2-Bar. Toma ya!
El nombre ya es ridículo, pero si ves el sitio supera aún más las expectativas. Si bien está en Gràcia Nova y es una semi-discoteca, hay unos estrictísimos seguratas en la puerta que no te dejan entrar en zapatillas o atuendo no adecuado, cuando ellos van en chándal. La música es toda bisbalera, shakirera y orejera, con lo cual se puede deducir el ambiente reinante. ¡Y vale nueve euros pasar! Con un torno. Pues allí nos metimos con dos pesaos que se nos habían pegado, especialmente a Paula. Era un tiparraco calvo y barrigón que, según él, tenía 24 años; a mí se me pegó uno que no estaba mal pero que tenía 21, así que sí estaba mal porque aparentaba 30. El calvete estaba absolutamente obsesionado con Paula, y no paraba de intentar meterle mano como fuera mientras ella le decía que dejara de tocarla y que se fuese al pedo. Mi pipiolo me intentó meter el hocico, algo que yo esquivé con muchísimo arte y elegancia. Descubrimos que la nueva frase de la juventud para ligar es "¿cuántos años me echas?", porque tods los plastas que se nos acercaron en el Almo nos lo preguntaban. Mal hecho, por cierto, ya que todos parecían más viejos de lo uqe eran y estaban en bastante mal estado, así que deberían inventarse otra frase. El pipiolo de los 21 mal llevados también me quiso seducir con otra frase súper sensual que es "mmm, has pedido un gintónic; qué fuerte, no?". Pues mira chico, no sé qué quieres que te diga; ¿sí? ¿no? ¿no es tan fuerte? ¿Me los desayuno de tres en tres? ¿Es el primero de mi vida? Aaaaay, tanto por aprender...
Cerramos el Almo y nos retiramos a casa a las seis. Por suerte, al llegar, no tenía mierda de gato por doquier, no como la última vez que llegué a estas horas. El domingo vinieron a dejar las maletas en casa y nos fuimos a pasear por el Parque Güell (más bien a hacernos hueco entre las hordas de guiris que han tomado Barcelona hasta noviembre) y a comprobar que ya había llegado la primavera. Para comer, decidimos ir a comer a una tabernilla al lado de mi casa donde ¡por fin! probamos los calçots; son complicados pero ricos, y parece que no engordan así que creo uqe los voy a incorporar a mi dieta. Agotadas, tomamos café, imprimimos las tarjetas y cada mochuelo a su olivo.
¡Qué ilu que hayan venido a conocer a Misty y a mi hogar! Una pena lo de las alergias, porque sino les hubiera hecho mi celebérrima paella que le enchufo a todos mis invitados. ¡Volved pronto!
Y YO: debería poneme a currar pero ya.
El sudar es para mí
Buenas tardes:
Hoy he tenido que ir a la Torre Agbar para hacer una entrevista labo-laboral (en la que he demostrado todo mi potencial citando a Kylie Minogue, cómo me cubro de gloria) y me he sentido un poco como Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí ante tanta automatización. Los ascensores eran un infierno que ya no se llaman como los habituales con un botoncillo, sino que tienes que pinchar en una pantallita al piso que vas y ya te dice cuál tienes que coger; dentro ya ni das al botón ni nada. ¿Qué ha sido de ese acto tan hermoso que es llamar al ascensor con un botón? Se están perdiendo las mejores costumbres.
Y estoy medio muerta por culpa de la clase de yoga de hoy en la cual he sudado más que en toda mi vida y en las posteriores. He sudado tanto que en la hora y media que dura la sesión me he bebido un litro y medio de agua, antes de entrar uno, medio al salir y ahora estoy enchufándome otro. Me muero, me deseco, me derrito... Pero voy progresando como una Rabindranath cualquiera y en dos días me doblaré como un sobre. Qué felicidad me da en el cuerpecillo cuando me salen las asanas. Yo es que soy muy de extremos: me ceno el solomillo de ciervo con vinazo y medio paquete de Camel y luego me limpio haciendo el yoga más duro que hay. Sí, y tengo un visón pero mañana me pondré unos harapos para pintar las paredes que quedan en mi casa. Así soy yo.
Y ADEMÁS: hago colaboraciones en prensa, lo mío es un no parar.
NO SABÉIS: lo plomo que está el gato con la llegada del calor, no sabéis...
Vaya plan
Buenos días:
Menudo planazp de sábado: me levanto, me apaño y me pongo a pintar más paredes. ¿Que cuánto tiempo llevamos pintando? Siglos. ¿QUe cuán grande es? No mucho, lo que pasa es quese va pintando a trompicones. Una fastuosidad, como os digo.
TODO ESTO: con el agravante añadido de que al Misty se le suelta el estómago cuando pintamos...
Patata sorpresatta
Buenas tardes:
Pues al final fue mentira mi fin de semana: no sólo no me quedé en Barcelona pintando sino que me fui a Madrid pero tuve que meter este rollo para no ser descubierta. Mi propósito era darle una sorpresa a Patri, que celebraba su cumple el sábado... ¡y vaya si lo conseguí! Hice la pijada de llamar por teléfono desde abajo en plan "sí sí, estoy en Barcelona yendo a otro sitio, pasadlo bien. Rinnnng!". Y era yo. Y poco más, porque en seguida me tajé de una manera bastante ridícula y no me acuerdo de demasiado. Algo sí que recuerdo del SingStar y de lo mal que tengo la vista, ya que no veía las letras de las canciones ni pegando los morros a la pantalla. Esto me servirá para visitar a un oftalmólogo en las próximas semanas. Terminamos Supervago y yo en el Elástico pero yo me fui prontísimo (como a las cinco) porque estaba cansada, no me enteraba ni de la música y me dolían los pies por culpa de unos zapatos de más de diez centímetros de tacón. Olé mis huevos.
Llegué el sábado después de comer y el lunes por la mañana temprano me estaba yendo, aunque no iba a ser esto tan fácil como yo pensaba. Cuando estábamos a puntito de embarcar, la megafonía nos sorprende con lo siguiente: "Señores pasajeros, les informamos de que su vuelo sufrirá un retraso de una hora como mínimo porque no está el segundo de a bordo". Toma ya, que no aparece. ¿Estará de shopping? ¿De putas? ¿De parto? Ni lo sabíamos ni nos importaba, sólo sabíamos que teníamos un retraso como la copa de un pino. No es que el copilotito se hubiera despistado, sino que su compañía (Spanair) le había hecho mal las programaciones y por eso el pobre hombre entraba más tarde. Pues qué ilusión, toma reclamación al canto, aunque luego les sirva para limpiarse el orto con ella.
Con la mala ostia ya puesta se me terminó de torcer el día con una especie de gafe que se me pegó hasta por la noche. Primero, el gato ni me habla; segundo, me equivoco con la hora y llego tarde a comer con mi esposo; tercero no encontramos sitio ni con ayuda de Dior; cuarto, durante la comida intento sin éxito probar del plato de Juice ya que se me cae por los suelos. Algunos me dirán que parezco Odorfresh... Depués de los desastres quedé con J (yo ya rosa en mano, que para ello era Sant Jordi) y tomamos un café mientras nos contábamos las vidas y yo le felicitaba por su nueva adquisición catalana. Ella sabe de lo que hablo y lo mucho que me alegro por ella. ¡Encantador! Enhorabuena.
Juice y yo hicimos una entrega más de rosas y nos retiramos a casa no fuera a ser que yo me partiera la crisma por la calle con los restos de gafe que me quedaban. Hoy, Dior mediante, se me ha pasado, aunque no he conseguido que Misty me quiera. ¿Qué he hecho?
AHORA SÍ: que estoy de pinturas.
El verano ya llegó, nananá nananá
Buenas tardes:
La patata sabe que ya ha llegado la primavera/verano porque, no sólo hace calorcete, estornuda un poco y se le cae el pelo, sino porque un día sus pies sangran y duelen como demonios desollados vivos. Sí, yo cuelgo el cartel de "ya es primavera en patata" el día que estreno mis primeros zapatos abiertos y sin calcetines, y se me hacen unas ampollas tales que no hay tirita que pueda remediar el desastre. De manera que esto es lo que me ha pasado hoy con unos bonitos peep-toe de charol rojo y una pequeña cuñita, que me han herido mis pobres piecitos por casi toda su superficie; ha habido momentos en los que pensaba que me descalzaba y me iba de esa misma guisa entre las mierdas de perro porque veía que no llegaba a mi casa. ¡Qué espanto, qué tortura! Y eso que son de piel-piel... Claro, llego con los pies todos tiernecitos después de todo el invierno de bota en bota, de panty en panty, y ahora se someten un zapato abierto y nuevecito sin entrenarlos un poco con unas manoletinas o algo... Ahora voy a tener que estar una semana con havaianas hasta que esto se cure porque yo no sé si me voy a poder poner nada nunca jamás. Estoy al borde de la gangrena, hasta el Misty está asustadito.
Dolores y tragedias aparte, mi vida labo laboral va a volver a dar otro giro. Un giro a lo que más me gusta y a lo que mejor sé hacer: las modas y las tendencias. Pero aún no quiero avanzar mucho más no se me vaya a gafar.
ME PREGUNTO: qué tal le irá el Bikram Yoga a los pies desollados...