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Asentada

Buenas tardes:

Regresé el domingo de Madrid después de unos intensísimos días con mucho frío, mucho sudor, mucha risa y muchas lágrimas. Vaya abanico de las emociones de días, pardiez. La última vez que actualicé os hablé de ese funeral al cual asistí como lectora y ex-alumna. Esto pertenece a la sección de lágrimas, aunque al final del mismo me reencontré con ex-compañeros del cole y empezó un poco la sección de risas. Me alegré muchísimo al verlos tan licenciados, a alguno tan casado y con hijo y todo... Me vinieron muchos buenos (y jóvenes) recuerdos a la cabeza y nos dimos todos los teléfonos y los mails con la promesa -espero que no vacía- de quedar todos muy prontos para, como mínimo, intercambiar fotos del cole.

El sudor comenzó el jueves de la mano de mi madre: empezó con su temporada anual de fiebres perpetuas. Llegada cierta época del año, mi madre se coge una gripe que deriva en bronquitis o vaya usted a saber qué, con temperaturas que permitirían freír un huevo en la espalda de mi progenitora y una preocupación sobre su hija que ni les cuento. Por una parte, menos mal que estaba ahí para cuidarla pero por otra... anda que si le llega a tocar sin estar yo...

El viernes hubo frío, lágrimas y risas, lo segundo sobre todo por parte de Claudio. Todo tuvo lugar en la boda de nuestro amigo P, que se suponía que se casaba con prisas y por unos trámites, pero allí se respiraba amor por doquier. No pude evitar una cierta envidia al no verme vestida de blanco en las próximas semanas, lo reconozco. Ni años, si me apuras. Espero que Claudio recuerde esas palabras de borracho en las que me decía que no me preocupara, que él me llevaría al altar, bien como padrino, bien como novio. Te voy a hacer firmar un contrato con tu sangre o con tus esporas, palabra. El frío lo pasamos en la puerta de los juzgados de Pradillo, donde te van llamando románticamente por mega(a)fonía para que acudas a casarte. Yo confío en casarme en un futuro en un sitio en el que no me lean el DNI. ¿Tendré que hacerlo por el rito zulú? Náh, está muy trillao. El caso es que la boda, por muy civil y muy trámite que fuera, fue también preciosa. Y esto también hay que agradecérselo a Laura, organizadora de bodas oficial, que lo preparó todo divinamente y como la profesional que es. Más información: http://bodaslesgay.com/

Yo no me pude quedar a las copas del final porque mi madre continuaba con su espiral interminable de fiebres altas, así que me fui a casa a no ver Dónde estás, corazón. Al día siguiente ya directamente nos fuimos a Urgencias porque esta mujer estaba a punto de ponerse incandescente. Ahí, un médico que bien podía haber sido mi marido, le hizo la prueba más sorprendente que he visto yo hacer en Urgencias a una señora con fiebre: le metió una minicámara por la nariz para verle la garganta. Y mi madre jura y perjura que no le dolió! Cosas veredes, Sancho. Y este mismo día es cuando mi madre me pegó un poco de su enfermedad, pasándome yo toda la tarde y noche del sábado con décimas de fiebre

El domingo me volvía a BCN y claro, todo tenía que terminar fastuosamente y no de manera normal: tres horas de retraso en la T4 porque nos desalojaron del avión a causa de un fallo técnico. En fin, mejor eso que aterrizar en llamas sobre Torrejón. Claro, que yo la espera me la amenicé indagando cuánta fiebre tendría y cómo estaría al día siguiente.

Y hoy estoy sólo con el típico catarro post febril, con ojerillas y con ganas de volver a cambiar de trabajo ya que, después de dos semanas como comercial, yo lo que quiero es comprar, no vender.

SEGUIREMOS: informando de mi vida laboral.

DE LA SALUD: mejor no hablar.

7 Kommentare 6.2.07 17:47, Comment

Zummmmmmmmm

Buenas tardes:

Vaya semanita que me ha estado dando el bendito 20six... "Cámbiate ya a otro sitio, mujerrr", me diréis, pero yo añado "ay qué perezón, que ya me he acostumbrado a pulsar siempre las mismas teclas!". La pereza y la costumbre me pueden a veces. El caso es que cada vez que quería actualizar 20six no funcionaba o no me reconocía la contraseña o vaya usted a saber qué historia; si es que desde que les dio por cambiar el diseño a la basura que es ahora, todo funciona fatal, pero no he conseguido llegar hasta aquí sólo para quejarme de mi blog. También hablaré de ese tema que tanto me gusta: yo.

El título de la entrada de hoy hace referencia al ruido que escucho en mi cabeza desde que me he visto inundada por un nefasto catarro. Ya se sabe, tienes fiebre un rato y luego lo pagas una semana entera convertida en un charco de mocos. Al menos esta vez he conseguido no tener la nariz como una fresa a costa de refrotármela con vaselina más o menos cada cinco minutos. Con maquillaje ni se nota que soy un grifo de mocos. Eso sí, el Frenadol apenas me ha proporcionado ese alivio sintomático del constipado y lo único que va a conseguir es que engorde: como está tan sumamente asqueroso, en cuanto me termino mi dosis obligada me tengo que comer un bombón para superar el trauma. Así, bomboncito a bomboncito, y a empezar a usar las nuevas tallas que propone la Menestra de Sanidad. Mira, viendo para lo poco que me sirve y los disgustos que me da, doy por terminado ahora mismo mi tratamiento con Frenadol.

Así que la semana la he pasado medio pocha y medio activa, con picos de malestar y picos de trabajo, pero poco reseñable. Es lo que tiene lo de acabar de empezar a currar en casa: tol día en pijama, alternas un mail con fregar una taza... Pero ya me voy haciendo más consciente de mi nueva labor y, para empezar, me he montado un despachito muy apañado en casa, con su calendario de los Simpson's y todo. Además, me estoy pujando un portátil ideal para poder trasladar el despachito al salón y combinar mis trabajito con el programa de Ana Rosa. Se puede estar en todo. Además, cada vez me consigo levantar más temprano, lo cual la semana que viene se traducirá en que lograré tener una jornada laboral de ocho horas: me levantaré a las 8.15, me ducharé, desayunaré, a las 9 currando, parada a las 2 para comer... Y así como una trabajadora normal. Lo que no puedo hacer es levantarme a las 10 y estar en pijama hasta las 5; eso no es sano. A partir de ahora, bien vestida y maquillada en mi despachito hogareño. Por si a alguien no le ha quedado claro, soy freelance en diversos temas y diversas cosas, una de ellas comercial. En fin, que ja veurem.

El fin de semana se presenta tranquilo y eso es lo que me pide el cuerpo: aún tengo miasmas para repartir, la semana que viene se me antoja laboriosa y me voy durmiendo por las esquinas. Antes de transformarme en una abuelita, me voy a comprar unas pastillas de vitamina C que no puedo estar así de pocha. No hay derecho.

FIN: de mi jornada laboral. ¿Qué le parecerá a mi jefe que actualice el blog durante la misma? Nada, porque no tengo!

4 Kommentare 9.2.07 12:55, Comment

La familia crece

Buenos días:

Ya por fin me he convertido en la perfecta anfitriona a cuya casa todo el mundo quiere ir y que cocina para mucha gente recibiendo sólo halagos aunque su comida sea asquerosa. El sábado hice una paella para seis (no cabe ni un alfiler más en esta casa) con sus aperitivos, su postre y encima no lo manché todo ni hubo que pedir pizzas, llamar a los bomberos o tirar la comida por el WC. Hice lo que toda anfitriona modesta debe hacer "ay, si está todo malísimo". Bueno, la paella la verdad es que estaba un poco pasadita, para qué negarlo, pero al menos sabía a lo que tenía que saber y no a arroz requemao. Ya estoy lista para ser la Preysler o, mejor aún, Paloma Cuevas.

Después de la ingesta hicimos cosas menos propias de Ferrero Rocher como hacer calimocho con un vino que resultó estar picado (el corcho hecho miguillas debía haber sido una señal inequívoca de ello pero yo hasta que no lo probé, no me lo creí) y cantar hasta la noche al ritmo de lo del SingStar. A pesar de tener casi todas las versiones, yo echo de menos uno que contenga copla, Mocedades y el Bailar Pegados porque está muy bien poder cantar a Franz Ferdinand o a Gwen Stefani, pero a una también le gusta resarcirse de todo con un buen 'Como una ola'. Tengo que mandar un mail a Sony.

Y el título de este post no tiene que ver con que yo esté embarazada o que tenga un tumor alojado en el cerebro; no, más bien tiene que ver con un gato que vamos a ir a recoger esta noche y que pasará a ser una parte muy importante de la familia patata. Ayer fuimos a comprarle la mayoría de sus accesorios: casita con estampado de tigre, pienso, cacharros para que arañe, el transportín... Hoy le compraré la arena, el recipiente para la misma y unos platitos para que coma. El collar de diamantes ya se lo miraré en eBay. Tengo la impresión de que ese gato me va a odiar, como me suele pasar con la mayoría de los animales, pero yo prometo intentarlo con todas mis fuerzas y ser una dueña amabilísima y cariñosísima. Y rezaré todas las noches para que no se me meta en la cama y me desfigure el rostro a base de arañazos. Deseadme suerte en este empeño, que puede ser duro.

Este gato viene a calmar un poco el arranque que tuve ayer de reloj biológico gracias a esa preciosidad de sobrina que ayer le nació a Farala. No puedo parar de darle la enhorabuena por esa niña tan despierta, chillona (según se comenta) y pronto muy consentida por ese orgulloso tío que se gastará todas las panojas en contentarla. ¡Enhorabuena, Farala!

AHORA SÍ: que me pongo a currar. Bueno, con la ilusión que me hace currar, lo mismo cojo y me pongo a ver un poco Ana Rosa antes de entrar en liza...

4 Kommentare 13.2.07 09:44, Comment

Gato trannie

Buenos días:

El pasado martes Juice y yo fuimos a recoger al gato que sería el nuevo miembro de nuestra pequeña y exclusiva familia. Lo hicimos en un albergue, Animals sense sostre, en el cual una amiga suya es voluntaria, y donde te regalan unos magníficos gatitos castrados, sanos y hasta si quieres, de raza. Al entrar allí, un millón de gatos de todos los tamaños, colores y hasta sexos apareció ante nosotros. "Éste es un arisco, a éste no se le puede tocar, ésta es tranquila pero no se lleva bien con los humanos...". Íbamos recibiendo todas las indicaciones pertinentes para elegir a la mascota perfecta hasta que encontramos a una gordísima gata blanca y negra, con mofletes de Sylvester, escondida en una estantería; era una gata mayorcita y, sobre todo, muy tímida. Fuimos a acariciarla y al principio agachaba la cabeza porque le daba vergüenza, hasta que se empezó a dejar. La decisión estaba tomada: la gata vergonzosa de porte aristocrático era la nuestra. Hasta que, de repente, aparece un ejemplar atigrado común jovencito y vivaz y directamente nos pone la cabeza debajo de la mano para que lo acariciemos. ¿Y estoooo? Uy uy, las cosas empiezan a tomar un nuevo rumbo. Resultó ser una gatita de unos ocho meses, muy simpática, y parecía interesada en irse con nosotros a casa porque no paraba de buscarnos por toda la habitación. Lo sentimos, gata gorda y elegante, pero ahí te quedas.

Así que ahí nos fuimos los tres, con la gata en el transportín, dispuestos a asumir nuestra primera noche como familia y asumiendo todas las dificultades que ello conllevaría. Pues no: la gatita llegó, encontró su caja de arena en seguida, su plato de agua y comida, su casita de tigre y hala, a hacer lo propio. Se arrellanó en el sofá con nosotros y a ronronear, como todo gato. Cuando nos fuimos a acostar se enfadó un poco y se puso a maullar, así que Juice, que es un sentimental, se fue a dormir con ella al salón un ratito. A la mañana siguiente nos odiaba a los dos por haberla dejado sola toda la noche, y no se movió de un rincón del salón hasta después de comer. A mí ya decidió que me odiaba porque encendí un secador de pelo y casi le da un soponcio.

Por la tarde fuimos al veterinario a hacerle un reconocimiento inicial y a asegurarnos de que todo estaba bien y... ooops! Resulta que, a pesar de su asexualidad, sus genitales eran masculinos. ¡Era un gato! Claro, como en el albergue había una gatita que era igual que él pero en femenino, se confundieron al dárnosla y pensamos todos que era ella, cuando era él. Es decir, había estado haciendo lo que algún día haré con mi hijo varón, pero con un gato! Desde que descubrimos que era niño, el gato me quiere un poco más a mí, pero éste no se va a librar de que le ponga collares y florituras porque para mí no hay otra orientación sexual que la homo. Algunos os preguntaréis por su nombre... Bien, pues ante la diatriba, de momento yo le llamo Pssbsbsbsbsb. Hasta nueva orden.

Y con tanto cambio en mi vida, también ha llegado el momento de cambiar de gimnasio. Ayer empecé en Bikram yoga, una disciplina que se hace a cuarenta grados de temperatura y en la que te crees morir, pero que por lo visto es buenísima. Mañana os lo cuento, que voy a ver qué hace Psbsbsbsbs.

ES MÁS MONO: cuando se te pone encima para que lo acaricies.

AUNQUE: ahora soy adicta al Oust.

9 Kommentare 15.2.07 09:35, Comment

Elogio del sudor

Buenas tardes:

Ya lo anuncié el otro día: ahora hago yoga. Sí, tengo un gato, hago yoga, bebo leche de soja... Pero vamos, que son todo apariencias porque mi nuevo trabajo me está reportando entre cero y menos algo beneficios. Al menos, que tenga algo que contrar en el blog, ¿no?

Mientras el gato duerme apaciblemente a mi lado (ahora le despierto que luego se le cambian los biorritmos y nos da una nochecita como la pasada, que no se la deseo a nadie con tanto miau lastimero) procedo a describir mi primera experiencia a bordo de Brikram Yoga. Es una disciplina que se hace a 40ºC de temperatura para imitar al clima de la India, por lo que también podemos deducir que habrá un 90% de humedad que se convierte en 300% a medida que va avanzando la clase.

Tú entras descalzo, con ropa cómoda y ligera y un yogui te va indicando las posturitas (asanas) que tienes que hacer cuando desde el minuto 1 tu camiseta ya está llena de Caras de Bélmez. En el minuto 15 ya toda tu ropa está mojada como si te hubieras tirado a una piscina vestido y por la cara te resbalan las gotas; a la media hora las gotas te nublan la vista y te crees que te vas a desmayar del calor, pero simplemente es que el sudor te empaña la visión. A la hora no puedes respirar pero a cambio puedes masticar tu sudor y, gracias a la maravillosa condensación, también el ajeno. Está fenomenal porque experimentas sensaciones que ni en el FIB en un concierto a las 4 de la tarde (la diferencia es que aquí la transpiración es limpia y allí de inglés borracho y sucio). Todo va bien, nadie pierde el conocimiento, los músculos se estiran como un arco y la ducha sudorípara continúa su rumbo. Contando cada segundo que pasa, finaliza la hora y media de tortura y te metes en una reparadora ducha con tu cuerpo prácticamente incandescente. Juro que al terminar no olía a sobacada, sino más bien a carne cocinada: ¡nos estábamos cociendo! Voluble y grácil como una mariposilla, volé a mi casa después de beberme dos litros de agua y dormí como una bendita. Esta tarde voy a más.

Este sistema de yoga sólo puede tener dos consecuencias: que me deje el cuerpo como a Madonna, incluso cuando alcance su anciana edad, o que me mate. Veamos cómo evoluciona todo.

BUEN FINDE: al personal.

ALGÚN DÍA: pondré una foto del gato que, por cierto, sí tiene nombre.

7 Kommentare 16.2.07 13:46, Comment

Madres primerizas

Buenas tardes:

Esto de tener un ser vivo a mi cargo como responsabilidad, además de tenerme las manos llenas de arañazos que parezco un Ecce Homo, me está provocando un auténtico abanico de las emociones. Por ejemplo, este fin de semana he vivido estados que han oscilado entre meterlo en el horno a potencia máxima y dejarlo ahí o ponerle todas mis pulseras y hacerle un millón de fotos (en mi lenguaje, travestir a la gente es una muestra de supremo cariño, para que lo entendáis). Todo esto sin pasar por estadíos medios: o le odiaba o le adoraba. Durante la madrugada del sábado al domingo vivimos momentos realmente asquerosos. Llegué a casa a eso de las tres y le desperté para jugar un rato y que a la mañana siguiente no nos despertase con su característico miau miau. Bien, pues a las 8.14 exactamente ya estaba dando guerra. Al principio eran simplemente maullidos, hasta que se puso a arañar y dar golpes a la puerta del pasillo. De repente, escucho como que toma un poco de carrerilla y oigo un golpazo contra la puerta; acto seguido emite un 'miau' bastante chuchurrío y se calla. Silencio sepulcral. El gato ha debido morir de un derrame cerebral. Entre el susto y el sueño me pudo el sueño y me dormí, pero al rato le volví a oír maullar con tanta fuerza como siempre de manera que ya respiré tranquila y luego me cagué en toda su puta estirpe.

Esta mañana le he dejado jugar un poco en la habitación hasta que oigo un ruido de cristal roto; fastuoso, un marco que tenía desde pequeña de cerámica con una foto de mi madre dentro. Me lo ha roto en mil pedazos irrecuperables y además me he cortado de mala manera en un dedo al recoger los desperfectos. Casi lo despellejo vivo y me lo como de guarnición pero en vez de eso lo he castigado en la terraza después de soltar todo tipo de improperios. Al rato me han dado penita sus maullidos y se ha venido a dormir a mi lado en el despachito y se ha pasado hasta hace cinco minutos durmiendo. Nada, me ha hecho dos carantoñas y ya le he vuelto a querer. Lo que os digo, el abanico de las emociones.

PUES ESO: que sí tiene nombre pero me da un poco de vergüenza. Se llama Mistetas pero le llamamos Misty para reducir. Sííí, Mistetas, como en el chiste del perro llamado Mistetas-no-pero-me-gustaría-verlas.

RECOMENDACIONES TURÍSTICAS: a la lectora que quería ir a túnez, le recomiendo la zona de Yasmine Hammamet para ir de playeo porque es toda nueva, muy tranquila y con playón. Y si le apetece darse un garbeíllo, también le recomiendo que en la agencia se coja un combinado de cuatro días en el desierto y tres de playeo; es lo mejor. Ah, y no menos de cuatro estrellas para el hotel, very important. Por lo demás, muy recomendable todo.

9 Kommentare 19.2.07 16:09, Comment

No es amor, es una obsesión

Buenas tardes:

He descubierto mi verdadera pasión: el Bikram Yoga. Ayer Sundae y yo lo comentábamos y, después de llamarme chiflada por llevar 5 días seguidos yendo, me confesó que ella también se había planteado hacerse profesora de Bikram, hacerse el cursillo en Los Ángeles y montarse su bísnes aquí en España. Yo creo que nos deberíamos montar una escuela en un sitio como Formentera, timar a todos los guiris que viven ahí todo el año y luego vivir del cuento. Aunque antes necesitaré un poco de panoja, unos 6000 euros iniciales que es lo que cuesta el cursito de formación, más otros 1000 para el billete y otro par de miles para los dos meses que dura la estancia. Por favor, un donativo para patata! Es muy triste tener que de pedir, pero más tener que de robar unos 9000 euros así del tirón. Me veo como la Cristina Blanco robando en los hoteles y eso me va a poner los chakras fatal. ¿Y si pido un crédito? Sundae, tú me entiendes...

Mientras me vuelvo una loca del yoga (estoy a esto de empezar a alimentarme de algas), Mistetas cada día está más adaptado y cariñoso; se deja coger en brazos -por mí, únicamente-, ya no maúlla por las noches y ayer lo llevé a vacunar. Se comportó como un auténtico lince ibérico, pero al menos luego no me odió ni intentó matarme ni nada. Mistetas es un santo. Luego le daré un poquito de grasa de jabugo como premio por su bondad.

Mañana parto a Madrid (es lo bueno de trabajar por libre) y el viernes, como saben los lectores de Je Ne Sais Pop, celebramos nuestro primer aniversario en El Naranja, San Vicence Ferrer, 53. Ahí es donde me pasaré el yoga por el mismo Bikram y recuperaré mi vida de bebedora. No me faltéis, no se cumple un año todos los días.

AHORA: a trabajar, que llevo un día...

4 Kommentare 21.2.07 16:43, Comment