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Consejos de Patata para sobrevivir a la ola de frío

Buenos días:

1. Coges todos los muebles de tu casa y los agrupas en un rincón de manera que las estancias parezcan más vacías.

2. Haces lo mismo con todas tus estufas y calentadores o cualquier cosa que dé calor.

3. Abres las ventanas.

4. Llamas a unos cuantos obreros para que vengan cuando buenamente les salga del higo a hacer lo que también les salga de ahí mismo.

5. Viendo cómo tu casa es lo más parecido al hogar de una familia media en la franja de Gaza después de que el ejército israelí haga lo propio, entras en ebullición y ooooops, se acaba el frío.

¿A que es sencillo y barato? Yo ya no sé lo que es el frío porque estoy más quemada que Lorena en el River Dollar. Pero no pasa nada porque entre el amigo anisakis y la hartura que padezco creo que he vuelto a perder otro kilo. A este paso, voy a tener que irle a la Ministra Salgado para decirle que creen tallas especiales para personas muy pequeñas, que últimamente tengo serios problemas para encontrar camisas. Me parecen tan necesarias las tallas 32 como la 70. Y encima con la mía gastarían mucha menos tela. Pero este es otro tema.

HALE: voy a entrar en incandescencia otra vez.

2 Kommentare 24.1.07 10:24, Comment

La insoportable levedad de las obras

Buenas tardes:

Una sabe que su vida es extraña cuando se encuentra a un obrero comiéndose su tupper con su rancho en el suelo de su habitación semiderruida. También eres consciente de lo curioso que es todo cuando vas a ver tu obra finalizada y ves que se han olvidado de poner pladur en una pequeña franja del tamaño de un bordillito. Descubres que la vida está loca loca loca cuando el mismo obrero en cuestión te dice que a ver si puede marcharse de tu piso ya porque está perdiendo dinero pasando tanto tiempo en él... Claro, como yo les invité a que pasaran toda esta última semana conmigo, es normal. Lo curioso es que en mi piso han estado, sumando desde el viernes pasado hasta ahora mismo, mientras el operario se come su tupper, unas 20 horas en total, repartidas en pequeños períodos de no más de 3 horas que ellos han aplicado cuando buenamente les ha salido de la lijadora. Es decir, que si los esperabas para las nueve de la mañana, llegaban a las 6 de la tarde. Y así todo el rato.

Pero parece que mi pesadilla va acercándose a su fin. Digo pesadilla porque incluso sueño con los obreros; de hecho, el otro día soñé que entraban en casa y me violaban, lo cual tiene mucho que ver con el hecho de que estos señores pasan ampliamente de todas las indicaciones y ruegos que les hacemos Juice y yo; nos llevan violando a los dos desde el viernes en pequeños períodos de tres horas, siempre inesperados porque nunca sabías cuándo iban a venir a abusar de ti.

Qué interesante el mundo de la obra, pardiez... Al menos no nos han abierto una claraboya ni nos han hecho una columna jónico-corintia en mitad del salón. Ni nos han robado todas mis joyas de plástico bueno. No, si además de cornudos, apaleaos; nos tenemos que dar con un canto en los dientes por que no nos hayan violado de verdad.

Yo, para la próxima obra, me voy a un hotel.

A TODO ESTO: no he comentado nada de que ya no trabajo donde estaba al principio porque se me ha terminado el contrato y que ahora colaboro en aproximadamente 1.258.036 medios de comunicación y ejerzo de comercial para otro. Todo del teletrabajo! A ver qué tal...

9 Kommentare 25.1.07 13:27, Comment

Vente pa Madrí

Buenas tardes:

Siento recurrir a esa manida canción de un grupo que aborrezco medianamente como es Ketama para titular esta entrada pero es que no se me ocurría otra cosa. Pero en fin, que he vuelto a la madre patria a descansar y recomponerme pero estoy trabajando y sin ADSL, así que es casi como arar en el campo: lento, agotador y que da pocos frutos. Si ya me lo dice Ann, que cuánto trabajo.

Llegué ayer por la tarde después de un plácido vuelo sin retrasos ni incidentes ni maletas perdidas. Todo tranquilidad. Nada más aterrizar, mi madre me esperaba tan joven y sonriente como siempre y en ese momento me pregunté "pero qué clase de hija soy que sólo ve a su madre una vez al mes", y me cagué bastante en mi calavera. Pero esto sólo era el principio.

 Después de tomar un cafecín, nos arreglamos y nos fuimos a uno de los acontecimientos más tristes que he presenciado en toda mi vida: la misa funeral por una ex-profesora que tuve en EGB, en la actualidad compañera y amiga de mi madre y casi vecina del portal. Un melanoma con el que luchó durante dos años acabó con ella el pasado 8 de enero, y a mi madre y a mí (yo como ex alumna y ella como compañera) nos tocó leer en el funeral. Creo que nunca había sentido un nudo igual en el estómago. Esa persona en cuyo homenaje estaba leyendo unas líneas es la misma que me enseñó a leer con seis años. El cura hablaba de milagros, reencarnaciones y vida eterna, y yo no podía parar de pensar en el enorme milagro que me parece el poder enseñar a leer a una persona; ella me había enseñado a mí y ahora yo leía unas letras para ella. Esa misma profesora me vio crecer durante toda la EGB, luego me preguntaba que cuándo me iba a quitar ese pelo decolorado cada vez que se encontraba conmigo en BUP y después se alegró muchísimo por mí cuando terminé Periodismo; no es mucho lo que le podía ofrecer, pero unas letras eran sin duda lo más apropiado. Esta profesora, cuando yo sólo tenía siete años, se dio cuenta de que, al igual que era bastante mala en matemáticas, tenía una extraña facilidad para escribir y contar historias. Supongo que si ella nunca me hubiera animado a explotar esa habilidad que a mí de niña me parecía un poco tontería, ahora casi nada de lo que hago hoy tendría sentido. En fin, espero que sepa que siempre la recordaré y lo importante que resultó para mí, como para tantos otros niños.

Y, con el mismo nudo en el estómago de anoche, termino esta lacrimógena entrada para recuperarla mañana con mucho mejor humor y contando el concierto de Macnamara de esta noche. Pero necesitaba escribir el párrafo anterior.

 

6 Kommentare 31.1.07 15:14, Comment