Archives
Resaca de Halloween
Buenos días
La verdad es que no tengo resaca de haberme vestido de bruja ni de haberme comido dos toneladas de tarta de calabaza, pero lo que experimenté el otro día en mi gimnasio de una manera totalmente innecesaria ha hecho que, a pesar de mi nula participación halloweenera, hoy tenga resaca. La cosa empezó el martes, mi primera aparición en mi Choli Gym de aquí, cuando ya a doscientos metos del a sucursal se veían unas telas negras colgando por todas partes. Ay ay. Entro -como puedo porque las mismas telas negras impedían la entrada- y me encuentro a las monitoras con sendos gorros de bruja. El resto del gimnasio se encontraba decorado (con muy mal gusto, por cierto) con todo tipo de fruslerías y recarmientos de Halloween: calabacitas, telas y más telas negras y moradas, brujas por doquier, calaveras, guirnaldas negras y naranjas... Habían habilitado una mesa con bollos típicos de Todos los Santos (panellets, huesos de santo, mazapanes) en plan "somos fusión y hacemos a todo", aunque lo que primaba era el clásico Halloween americano que tan fastuosamente se ha implantado en nuestra cultura. Yo pensaba que con la decoración ya era más que suficiente, pero el verdadero susto llegó al entrar a la clase donde hacemos lo que viene siendo el ejercicio.
Ahí ya se produjo el horror de los horrores cuando en algunas máquinas habían colocado más telurrios que impedían que pudieras ejercitarte con un mínimo de comodidad. Sobre uno de estos aparatejos infernales colgaba una bruja gigante a la que se le iluminaban los ojos cada dos por tres. Además habían puesto un disco con gritos terroríficos y aullidos que impedía que se escuchase la música original y la pista que anuncia el cambio de máquina. Todo de la utilidad. Pero lo que ya rozaba el ridículo era un triángulo hecho con cirios que adornaba el centro del circuito, a modo de flecha, en cuyo centro había un corazón verde recortado de una cartulina. Inexplicable. Y en una de las paradas del circuito habían colocado un folio con una bruja impresa en el que ponía "aquí eres tú la bruja del circuito", lo cual quería decir que tenías que elegir tú el ejercicio que se hacía. Ante tanta tontería humana yo no podía hacer otra cosa que terminar mi circuito rapidito (donde no me dejaron ser bruja más que una vez, qué infortunio) y largarme cuanto antes con los bolsillos llenos de panellets. Y pies para qué os quiero.
No cabe duda, Halloween da mucho miedo pero por lo rápidamente que se ha asimilado aquí y, sobre todo, por lo MAL que se ha adaptado.
Y nada, este fin de semana no he tenido otro tipo de resacas por una cosa muy interesante que me pasó en la puerta del Razz, pero como no me apetece acordarme os invito a que la leáis en www.jenesaispop.com. A pesar de no haber tenido noche de discotecas y jolgorios, tengo los platos sin lavar, la cama sin hacer y un cerro plancha que no me lo acabo. Menos mal que hoy empiezo con el turno de mañana y tengo toda la tarde para el marujeo. Esto también explica el hecho de que esté actualizando a las nueve de la mañana, pero es que ya llevo una hora aquí, cuánto arte.
ME PREGUNTO: si habrán quitado ya las calabacitas porque el viernes aún estaban. Ahora que los panellets y el moscatel ya no los tenían, menudas pájaras pintas...
Recordatorio
Buenos días:
Ni me he muerto ni he abandonado el blog ni nada remotamente parecido. Simplemente mi vida de mujer trabajadora, mujer de su casa y sensual geisha y amante me tiene un poco agotá, y no he tenido tiempo para actualizar muchos temas y muchas cosas. Pero sí me han pasado cosas interesantes, como cuando la semana pasada me fui al H&M y sí pude comprarme algo de Viktor & Rolf. O como cuando el mismo día cené con Er Manué y Maggie Wang. Y un largo etcétera.
Pero ahora el deber me reclama. Esta tarde actualizo y ademá de verdá.
EN SERIO: que sí.
La vida de la patata ocupatta
Buenas tardes:
Lo tengo que admitir: la vida de señora de mi casa me lleva mucho tiempo. Si me dedico tanto tiempo a mí misma sólo en acicalarme y decorarme, podéis imaginar lo que dedico al hogar conyugal y eso que, por motivos de logística, apenas puedo hacer nada aún. Esto por no hablar de que ahora me ha dado por experimentar en la cocina (sí sí, mira tú, tantos años sin saber hacer una tortilla francesa y ahora sigue sin salirme, pero te puedo hacer una crema de calabaza que se me eriza el vello de los brazos y todo). ¿Qué será lo próximo? ¿El bricolaje? No, no nos asustemos porque de momento mantengo intacta mi incapacidad de fabricar cosas con las manos, algo que espero que se mantenga así muchos años. En realidad, todo se resume a que me voy apañando muy bien en la casa pero hay ciertas tareas que aborrezco y no haría ni aunque mi vida dependiera de ello como coser, hacer arreglos o cambiar bombillas.
Pero en fin, no sólo la casa me ha hecho tener al blog y al propio Jenesaispop pelín abandonados. Mi trabajo de seis horas al día, ahí donde lo veis, también me quita tiempo de hacer otras cosas, y más ahora que entro a las ocho y poco de la mañana y ya me paso el resto del día croquis, como dice mi abuela. De hecho, aún no sé cómo he tenido fuerzas de sentarme ahora mismo ante el ordenador para actualizar cosas. ¿Estaré empezando a tener fuerza de voluntad? Uy no creo, para mí que esto también es mi eterna asignatura pendiente, como el bricolaje.
Pues en todo este tiempo sin actualizar me han pasado cosas diversas pero ahora mismo no las recuerdo todas en orden cronológico exacto. Por ejemplo, un fin de semana nos pasó el infortunio del Razz, pero lo bueno que tuvo es que esa misma noche cenamos en un etíope fastuoso (alucina, y cenamos comida de verdad, no la papilla esa vitamínica que lleva la FAO a los campamentos de refugiados!!!) y al día siguiente en un gallego de très grande classe con unos amigos que no pudimos ver la noche anterior. La semana pasada se caracterizó principalmente por un desfalco que cometí el jueves en mi cuenta corriente por culpa de esa maldita colección de Viktor&Rolf para Hambre&Miseria, y menos mal que llegué a las siete de la tarde y estaba todo arrasado, que sino ahora tendría que estar vendiendo óvulos o fregando escaleras para pagar mis deudas. Mi gran problema es que yo soy un sujeto muy fácil de las campañas publicitarias; hacen eso de V&R con cuatro prendas para agotarlas en seguida y que luego te gastes las panojas en otras cosas de su tienda, y eso hice yo. ¡Pero es que no podía dejar ahí esa minifalda de cuero por menos de treinta euros! ¡Pero de cuero cuero!
Ese mismo día también me vi obligada a comprarme unas manoletinas de urgencia porque me llegaron unas botas de eBay preciosas de plástico bueno rojo y, mientras arrasaba en H&M, un pie me sangraba de una manera alarmante. Las manoletinas son muy bonitas, pero yo creo que la cicatriz de las botas me durará para siempre. De momento, botas 1-Patata 0 porque no me he atrevido a ponérmelas más. Testigos de mi tragedia fueron Er Manué y Maggie Wang, con quienes fuimos a cenar Juice y yo a un sitio con muy poco glamour un montón de deliciosas tapas porque en el sitio glamouroso teníamos que esperar hora y pico. Nos reímos un montón, vaciamos algunas botellas de vino y nos descubrieron la tía de Maggie, Wing. Cuánto arte para un solo día.
En el apartado zapatil también merecen mención otras manoletinas que adquirí en Blanco que están tan mal hechas que me hacen daño en un pie hasta el punto de que se me extiende casi hasta la rodilla. Tienen una costura taaaaaaaan mal cosida que debe apretarme un tendón, un nervio o vaya usted a saber qué, de manera que cuando camino empiezo normal y luego me provoca unos dolores artríticos que ni unos tacones de 15 centímetros. De momento vamos manoletinas 2-Patata 0, y no sé si darles más oportunidades. A la próxima se me luxará la cadera o se me caerá un ojo, y yo por ahí no paso.
Este finde estuve en Madrid formando parte, entre otras cosas, de la última fiesta de JNSP. También formé parte de una entretenida noche en el Mito donde me entraron cienes de lesbianas, una travesti me vació una copa sobre el vestido, una especie de colombiano me sacó a bailar a Soyaya y vi a un famoso no gay liarse con un amigo mío y luego perseguir a travestis. Cosas veredes, patata. El lunes dio la casualidad de que andaba por aquí André de vacaciones así que lo sacamos a cenar a un mexicano de donde salimos redondos y con cierto ardor estomacal, aunque son gajes de cenar por ahí.
Y ahora es cuando paro de escribir porque va a venir un temporal de lluvia y tengo ropa tendida. ¿Veis cómo estoy hecha una patata de su casa?
ADEMÁS: tengo gimnasio así que hasta pronto.
Caseradas
Buenas noches:
Esta entrada no va dedicada a mi amiga Casero aunque aprovecho esta oportunidad que se me brinda y le mando desde aquí un abrazo para ella, para Aymar y para su perro Chulito, el único animal con el que me iría a una isla desierta (sólo si va con su chándal). En fin, a lo que iba. Que esta entrada trata sobre las activdades de este fin de semana que se pueden reducir básicamente a dos:
1. Recuperarme del fin de semana anterior en sitios tan prestigiosos como el Mito, ya que venía arrastrando sueño atrasado desde el sábado. Prueba superada.
2. Adecentar un poco mi hogar, en obra perpetua. Esta prueba ha sido bastante superada también y me felicito por ello.
Por lo demás, no he hecho prácticamente nada reseñable, pero es que la vida de mujer de su casa quita mucho tiempo. Por ejemplo, esta tarde he tenido que planchar millones de camisetas, casi todas mías, porque llevaba retrasando este momento como un mes. Mal, patata. Pero una cosa buena que he hecho es un puré de verduras, mira tú. Hay que ver, a veces me asusto a mí misma con lo señora que me estoy haciendo. Me voy a tomar un bloody Mary a ver si se me pasa.
NO ASUSTARSE: de mi marujismo, es normal cuando te independizas y no quieres que tu casa parezca un corral. La cosa cambiará cuando tenga panojas para pagar a una asistenta, claro. Además, queda muy bonito eso de "me encargo personalmente de las tareas del hogar".
Loca
Buenos días:
Una sabe que no está bien de la cabeza cuando, mientras sus pies vuelven a sangrar por unas botas de plástico del bueno compradas eBay, empieza a pensar que la Batuka no es tan mal ejercicio y que no le importaría hacerse alguna. No sé, creo que debería apuntarme a yoga o algo antes de que tanto Curves y tanto OT me sorban el cerebro del todo.
A veces me doy miedo.
ESTA TARDE: me iré de compras finas a ver si recupero mi elegansia anterior.
Baldá: un balneario para patata
Buenos días:
Acabo de llegar, como quien dice, de pasar el fin de semana en Madrid y estoy, mayormente, al borde de la muerte. Lo que iba a ser un finde tranquilito, sin borracheras, para visitar a mi familia y amigos, me ha devuelto a BCN hecha una completa piltrafa y con lesiones de todo tipo. Lo más destacable, en orden de dolor e importancia, es el estómago con todo tipo de úlceras sangrantes provocadas por las comidas copiosas fuera de mi hogar. Éstas comenzaron el viernes con el restaurante ruso, donde no sólo recibimos la factura más cara de todos los tiempos (a repartir entre trece personas, pero asusta ver semejante cantidad de euros en una sola cuenta, pardiez) sino que yo comí como para sustentarme todo el invierno sin necesidad de volver a comer. Qué hinchazón, qué comida tan rica y a la vez tan indigesta. Encima no había ningún acordeonista de la alta Siberia para amenizarnos la velada, qué mala suerte. El sábado comí en casa pero cené fuera, y la hecatombe llegó ayer con una paella un poco venenosa que me mantuvo al borde de la pota hasta bien entrada la madrugada.
La segunda lesión está en mi espalda, y más bien son lesiones. Tengo un racimo de contracturas bastante dolorosas en toda la superficie, una en cada trapecio, otra -la peor, que me impide girarme hacia la derecha- como a la mitad del lado izquierdo y otra menor justo enfrente. El resultado es que no puedo girar casi ni el cuello, y el dolor es extrañamente difuso de manera que se me extiende por toda la tela sin saber muy bien si me debería tomar un ibuprofeno, visitar a un fisio de urgencias o meterme en la cama hasta que se me cure. Menudo infortunio. La tercera lesión es de menor importancia pero no deja de ser molesta, la jodía, y no es otra que un orzuelo en el ojo izquierdo. La cuarta y última, más que otra cosa, es incómoda y algo vergonzosa, un grano dentro de una fosa nasal, pero creo que mañana habrá desaparecido.
Ante este panorama creo que lo mejor será que hoy me eche una siesta de tres horas al volver de trabajar, me haga una mascarilla en la cara y y me alimente de piña y pollo hervido hasta el lunes de la semana que viene. Así y sólo así conseguiré recuperarme de este lamentable estado de salud. Esto y una sesión de balneario que me voy a pegar por la gloria de mi madre.
Por lo demás, el fin de semana ha transcurrido divinamente. Esta vez fuimos Juice y yo juntos, con lo que evité cualquier visita al Mito y alrededores. El viernes cenamos en el ruso, como explicaba antes, el sábado fuimos a comprar cosas del hogar, a merendar con Sundae, a cenar con Matronic y luego al Naranja a tomar una copita. La vuelta a casa fue algo traumática porque, ya que es más fácil pillar una gripe del pollo que un taxi, nos metimos directamente al metrobúho, donde un adolescente nos fue fumando en los morros todo el camino hasta que, después de que en Avenida de América él y sus adláteres echaron la papa sobre el suelo y decidimos bajarnos. Por suerte, ahí sí había taxis. Ayer fuimos donde Cristo perdió las chanclas a comer con una de mis abuelas y por la noche, cuando ya volvíamos, recibimos una gran alegría: el novio de Matronic nos colocaba en bussiness class para volver a BCN. Esto, no sólo nos permitió tomarnos una cocacola gratis, sino también sentarnos detrás de ese gran actor que es Arturo Fernández. Sí, él también venía a la ciudad condal y en preferente, como está escrito. Estaba bastante bien para tener doscientos cincuenta y cuatro años, se leyó la razón y se pasó unos veinte minutos para abrir una bolsa de panchitos que luego se comió con alegría. Además, olía divinamente, a la colonia que lleva su nombre, supongo.
A las once y poco estábamos en casa, justo para uno de nuestros momentos preferidos de la semana que es cuando Risto Mejide les dice las verdades a los triunfitos. Qué grande la mención que hizo al estilismo, por fin se ha hecho justicia.
Y YO: debería ponerme a trabajar ya o algo.
Freak show
Buenas tardes:
Últimamente BCN me ofrece curiosas escenas que me hacen pensar que vivo en un freak show o que hay una cámara oculta a mi alrededor. ¿Pero qué invento es esto? No sé, yo soy consciente de mi imán para frikis y travestís, pero estos días estoy completamente Ann O'Nadada con lo que sucede en mi entorno.
Para empezar, y de esto Lalo es un poco testigo porque hablaba por teléfono con él mientras pasaba, fui testiga de una curiosa manifestación. Iba camino de mi choly-gym cuando vi a una señora de unos sesenta años, colocada delante de una tienda de animales, vestida de mujer-anuncio, es decir, con un cartel por delante y otro por detrás cubriendo la superficie de su cuerpo. El cartel estaba elaborado con letras fluorescentes que decían LA TIENDA CHIC ME HA ESTAFADO (es que la tienda se llamaba 'Chic'). Además, completaba su protesta con pequeños paneles que llevaba en la mano y octavillas en los que ponía que la Tienda Chic le había estafado (sic) 1200 euros y algo más. ¿Qué sería el algo más? Qué terror. Nadie hacía mucho caso a su inesperada manifestación y yo experimenté una mezcla de penica, risión e incredulidad.
Ayer viví otro acto, breve y con Claudio como testigo, que me sorprendió muy gratamente. También camino del Choly's, vi a un tipo de unos ciento cincuenta kilos paseando a un chihuahua con su correita y su todo. ¿No podía coger un perro que le pegara un poco más? ¡Pero si le cabía entre alguno de sus pliegues! Este hombre debería aplicarse la norma esta de que cuanto más gordo eres, mayores tienes que llevar los complementos porque sino parecerás más gordo aún. Lo mismo al contrario: si eres muy pequeño y llevas minicomplementos, parecerá que te has escapado de Liliput.
Mi oferta de frikis se completa con un borracho que pillé hace poco un martes a las ocho de la mañana meando a unos metros de mi casa y saludándome con una mano mientras se sujetaba la chorra con la otra. ¡Qué educado! Por lo menos no me saludó con las dos. También vi ayer desde el autobús a una Barbie geriátrica, pero geriátrica de verdad porque salía de una residencia de ancianos, con el pelo decolorado en amarillo pollo, una minifalda negra, una camiseta de rayas, un conturón ancho y unas botas altas de charol blanco. En su rostro de unos setenta y pico de años llevaba tanto maquillaje como para pintar el techo de la Capilla Sixtina, y tan bien puesto como si se lo hubiera aplicado un ciego. Un cuadro.
Así que, viedno lo que veo, no os extrañaréis de que le coja el gusto a cosas como la Batuka.
QUÉ ILU: que mañana vienen los Caniches a alojarse en mi casa, y Eva y Pequeñuelo a un hotel. ¡Visitas!