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Amiga Posh

Buenos días:

Hay veces que tengo sueños casi dalinianos de lo surrealistas que son. La noche del pasado sábado al domingo fue una de esas de las que te despiertas pensando "madre mía, qué me pasa por la cabeza" o "si me coge Freud me descubre ocho envidias del pene que me muero". Lo curioso es que este sueño fue, ante todo, real; me desperté casi pensando que era todo real pero sin recordar exactamente cuándo había sucedido. A veces mi subconsciente me recuerda que estoy enferma.

Yo estaba en un viaje de trabajo con más periodistas en un lugar indeterminado en el campo (¿¿??). Estábamos haciendo una comida todos juntos en una mesa gigante en mitad de un jardín cuando de repente veo que me ha tocado sentarme al lado de Victoria beckham. "Mierda", pienso, "ahora a ver qué hago con esta gilipollas". Y nada, asumo que tengo que ser lo más cordial posible con esa petarda (quien, por otra parte, ¿qué coño pintaba en un viaje de prensa?) y pasar el rato de la manera más amena posible. Bien. Y nada, nos ponemos a hablar y resulta que Posh es una tía encantadora, con un gran sentido del humor y amabilísima. A la tercera frase somos súper colegas y ya estamos bromeando -en inglés, que yo en sueños tengo un nivelazo- de esto y de aquello. En un momento dado nos ponemos a hablar de la situación de la moda española (¿¿¿??) de la cual ella está informadísima y tiene opiniones súper fundadas. Resulta que tenemos mogollón de cosas en común -creo recordar que los gustos musicales eran parecidos, anécdotas comunes, gente que ambas conocemos- y ahí estamos toda la comida riéndonos y coméntandolas. Quedamos en que al día siguiente iremos de compras juntas (muy normal esto, porque como todos sabéis yo dispongo de una cantidad ingente de panoja para gastarme en Ortega y Gasset, la única calle de Madrid que ella conoce) y así me dará algunos consejos ¡de belleza! y moda. Hay que ver.

Ella se va a su casa en un cochazo y yo me quedo con el resto de los periodistas, que alucinan ante la amistad que acaba de surgir. "¡Pero si es idiota!", me dicen. Y yo no paro de jurar por todo que es una tía majísima y encantadora. Que por favor no la juzguen sin conocerla.

Pues me desperté completamente convencida de que éramos amigas de verdad. Qué inocente, ademá de verdá. Yo que ya me veía así...



HOY: a ver si me paso por Cibeles una poquita.

LA DIETA: bien, gracias.

11 Kommentare 14.2.06 10:33, Comment

Escasez de actualizavción

Buenas tardes:

Me voy a Cibeles rauda como el rayo y sin tiempo de actualizar. Espero que mañana haya más suerte, si es que tengo cuerpo después de la fiesta que tengo esta noche. Así están las cosas!

VOLVERÉ: mañana

2 Kommentare 16.2.06 11:39, Comment

Justicia

Buenas noches:


Alguien se preguntará qué hago yo aquí un viernes por la noche, en pijama, con gafas, desmaquillada y hecha un verdadero fistro. Pues es que se ha acabado Cibeles, y con ella mis energías de la semana. No, no es culpa exclusivamente de estar ahí bastantes horas de pie poniendo buena cara; digamos que arrastro un interesante cansancio desde el fin de semana que, unido a la dieta y a las sesiones maratonianas de gimnasio más alguna fiesta, han conseguido que hoy esté en coma. Sí señora, estoy hecha un higo. Esto no tendría la mayor importancia si no fuera porque mañana a las nueve estaré en pie, remaquillándome y revistiéndome para dirigirme a Ego, esa nueva pasarela de jóvenes talentos. No sólo me apetece un coño por ser en fin de semana y por estar mi novio aquí de visita, sino también porque tiene tiene toda la pinta de ser un desastre. Pero el deber es el deber y allí pringaré como una currita que soy. Menos mal que tengo la sensación de que éstas van siendo las últimas pringaciones.


Y esta tarde, al menos, he recibido una gran alegría modística que me ha hecho recuperar alguna esperanza en la moda patria. Se trata de la entrega del Premio L'Oréal a Carlos Díez. En la pasada edición se lo tenía más que merecido también, pero José Miró se lo arrebató (justamente, por cierto, porque la colección era excelente) dejándonos a algunos con la miel en los labios. De cualquier forma, con aquella colección Díez fue adquiriendo el status de buen diseñador. Esta tarde no había duda: además de que la competencia era prácticamente nula (no tengo palabras para describir la aberración flamenca de la tal Juana Martín, cuya presencia sólo me explico si la Junta de Andalucía ha dado dinero a la organización), la colección O/I que ha presentado ha sido, simplemente brillante. En los dos sentidos del término, ya que había interesantísimas piezas en vinilo negro (capas, chaquetas) que están entre mis favoritas. La colección era absolutamente comercial (en el buen sentido: alguien se la puede poner por fin) pero con la huella del diseñador plasmada -literalmente- en casi todas las prendas: la peculiar cara de Díez, con su barba y todo, estaba impresa en sudaderas, vestidos y pantalones. Todo en blanco, negro y gris, oversized, con originales bolsillos circulares, pantalones de pitillo y sus geniales capas. Estaba fascinada durante el desfile. Por fin se ha empezado a reconocer a uno de los pocos visionarios que hay en la aburridísima y MALA moda española. Además, como era de esperar, se ha unido a otras de las escasas esperanzas (Locking, Ion Fiz, Rocabert...) para asociarse formalmente como ADÑ, una nueva Asociación de Diseñadores que parecen dispuestos a rescatar a la moda española de su letargo. A ver si es verdad.


DIORRR: qué turrón me he soltado, pero lo necesitaba. 

1 Kommentar 17.2.06 22:06, Comment

Ya estamos aquí

Buenos días:


No siempre los lunes son una mierda. Hay lunes que traen, por ejemplo, proyectos nuevos y que llenan de ilusión. Éste es uno de esos lunes. Recuerda, cuando te pregunten, tu respuesta debe ser Je Ne Sais Pop.


Estoy actualizando desde casa, que mi magnánimo jefe me ha concedido un día de libertad. Luego actualizo más.


DÉJAME: ser Liberty

1 Kommentar 20.2.06 10:37, Comment

Lunes de fin de semana

Buenas tardes:


¿Actualizando desde casa y sin estar de baja? Enferma sí que estoy un poquito, que me he despertado con un catarro medio simpático pero no como para estar en casa una semana. Lo cierto es que me han dado (no sin arrastrarme y rogar) el lunes libre para hacer esas cosas que hacen las personas en sus dos días de fin de semana dado que este último me he visto obligada a trabajar. Así que ahora sigo en pijama, el Tomate resuena en mi saloncito y me voy a hacer una mascarilla purificadora. Qué felicidad. Fastuoso: han encontrado un pato muerto en Pamplona; sospechan que ha sido la gripe aviar. Como a mí es muy difícil alarmarme, acabo de descongelar una pechuga de pollo para mañana.


En estos momentos me encuentro inmersa en unas pujas de eBay que me están saliendo fatal, ya que no paran de sobrepujarme. Maldito invento... Encima me he equivocado y casi meto una puja de seiscientos dólares porque me he equivocado al poner un decimal, queriendo decir seis. En fin, que este día en casa va a ser una ruina, por lo que veo.


Mañana cumplo dos semanas de dieta oficial. Por supuesto, ni me he pesado ni nada parecido desde que me pesé en la consulta del médico. Odio pesarme. Lo cierto es que noto una inquietante amplitud en algunas de mis ropas, de manera que estoy cumpliendo el consejo que me dio Er Manué respecto a no comprar ropa de mi nueva talla. Espero no alcanzar el oversized, que no me mola nada. De momento, lo único que echo de menos en esta dieta es el canapé. Estos días en Cibeles me he mantenido firme y recia ante todas esas tentaciones, aunque he de decir que los canapés de estos días tenían una pinta asaz chunga. Otra cosa sería que me invitaran a una fiesta de Tous... Ahí me tendría que grapar los labios. Pero de momento, me mantengo. Ni me está resultando un esfuerzo titánico ni robo comida de la nevera para suplir las pérdidas. Nada. Y encima me cocino mis propios alimentos. ¿Habrá madurado la patata?


VUELVO: al Tomate, que están con la Jurado.


 

5 Kommentare 20.2.06 14:53, Comment

Dame una dieta, por favor

Buenas tardes:

Hay que ver, esta mujer tan suelta y feliz por la playa y yo aquí a base de pescado hervido... En fin, que Britney es liberty desde que tuvo a su hijo Sean Preston y que a ver quién le dice ahora lo que tiene que hacer. Yo, desde mi humilde opinión, le pondría una dieta de agua y alcachofa y seis horas de gimnasio. Y ya está.

OOOOPS I DID IT AGAIN: otra entrada chorra porque no tengo tiempo de actualizar.

8 Kommentare 21.2.06 14:19, Comment

Cosas por las que merece la pena trabajar en un antro

Buenas noches:


Hoy me he levantado a las 6,30. Me he duchado, secado, echado unas cinco o seis cremas distintas, vestido, calzado, desayunado (de dieta), peinado, maquillado, abrigado, cogido el bolso y salido pitando hacia el aeropuerto (T2, gracias a Dior). Allí me esperaba un santo varón que me ha proporcionado el que probablemente será el mejor día del año. Ha sido insuperable, creo que sólo habría un día mejor si me dijeran de una tacada que me caso y que me dan un trabajo mejor. Prosigo.


Hemos cogido un avión que nos ha depositado en el aeropuerto de BCN con bastante celeridad. De ahí un taxi que también en un momento nos dejaba en el Hotel Arts. Allí hemos entrado, nos han llevado a una sala, nos han dado un zumo de naranja y nos han dado un pijama de hilo tailandés, después de despojarnos de los bolsos, abrigos y móviles. Nos hemos calzado el pijama y unas zapatillas de algodón y nos han situado en una sala a hacer yoga, con sus colchontetitas en el suelo, su toallita, su manta y su botellita de agua. Un profesor llamado algo así como Ananda, súper indio con su pareo y todo, nos dirigió la clase de yoga durante una hora. En ese espacio de tiempo pude observar su fastuoso cuerpo fibrado y envidiable, lo cual me dio unas ingentes ganas de correr a apuntarme a una escuela de yoga.


Después de la clase nos separaron a los chicos de las chicas, pero antes nos paseamos todos juntos tapados con las mantas por todo el hotel. Parecíamos las Espíritas pero de blanco. A nosotras nos llevaron a la planta cuarenta y algo, nos dirigieron a una zona que olía a inciensos y hierbajos varios. Tocábamos a más de una persona por invitada para atendernos. Las mías me indicaron que tenía una taquilla a mi disposición con toallas, más zapatillas, un kimono y aparejos de aseo. Me dicen que me quite todo (TODO) y me ponga el kimono. Me meten en una sala súper preparada, a media luz y con las Espíritas cantando, me tumban en una camilla y hala, a morir de placer. Durante ochenta minutos, una chica me masajeó hasta las cejas con unos aceites esenciales, además de estimularme las chakras. Toma ya, las chakras. Untada de aceite hasta por sitios de mi cuerpo que desconocía, me recolocan el kimono. Yo pensaba que ya me echaban. Pues no, me llevan a la sala de descanso, donde hay una cama blanca hípercómoda que da al mar gracias a una ventana de dimensiones descomunales. Creía que me dejarían ahí viendo la vida pasar, pero no; en seguida vinieron otras dos expertas, me taparon los ojos con un antifaz aromático. Me proporcionaron media hora larga de aromaterapia, que consistía en qeu me echaban unas fragancias continuamente por todo el cuerpo, más algunos masajes en los pies y en las manos. A mí casi me da algo en toda esta parte; creo que casi pierdo el conocimiento.


Después de alcanzar el Nirvana y más allá en la sala de descanso, otra experta me lleva a una especie de zona de baños. Me vuelve a despelotar, coloca una toallita en una sauna seca (finlandesa), me pone un algodón con esencias en el cuello y me deja ahí un rato a sudar; al poco me rescata y hace lo mismo pero en la sauna de vapor (turca). A punto de derretirme me vuelve a sacar y me empieza a echar hielo por todo el cuerpo. ¡Hielo! Luego me dice que repose en una piscina de chorros de agua. Cuando terminan los chorros, podía reposar un poco en una cama mirando al mar mientras esperaba a que la experta me trajera un vaso de zumo de zanahoria y naranja recién preparado. Ahora sí que sí. Me duché con los mil jaboncitos que había en la ducha, me vestí como pude y salí del trance a duras penas.


Cogimos un taxi, volvimos al aerpuerto, esperamos el retraso de una hora comprando cosas (casi me compro un abrigo de Marc Jacobs en Gonzalo Comella, menos mal que me he cortado), montamos en el avión de Iberia, sufrimos todo tipo de turbulencias, aterrizamos en la T4, buscamos la salida de la T4, no encontramos la salida de la T4, preguntamos a un chaqueta verde con unas inquietantes lentillas azules, nos indica como salir de la T4, nos preguntamos por qué no ponen una señal en vez de una persona a la que preguntar, llegamos a la T2, cojo el metro, pa casa.


Esto es lo que he hecho hoy. Y aquí.  


AUN ASÍ: no se justifica que me maltraten tanto en odoroffice!


PERO: vaya día, no?

10 Kommentare 22.2.06 21:23, Comment