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2006 con buen pie (I)

Buenos días:

¡FELIZ AÑO NUEVO! Qué fermoso es pasar el segundo día del año trabando y escuchando conversaciones de centro de Educación Especial Me veo obligada a actualizar la Nochevieja en varias entradas porque nos pasó casi de todo. Menos sexo, tuvimos hasta hospitales y todo. Para los impacientes, haré un lead o entradilla rápido: Cava y champagne en Gatodorado's, Claudio zurriagándose por el camino del Naranja, copas en El Naranja, tobillo de Claudio hinchándose, yo conduciendo el coche de Mynerva un rato para llevar a Claudio a Urgencias, Supervago saludando desde el coche de Mynerva, dos horas en urgencias, todos a Gato's con Claudio esguinzado. Ahora ya lo cuento de verdad.

Mi cena de Nochevieja transcurrió entre el aburrimiento y las ganas de matar, porque mi familia estaba de lo más insulsa y mi madre no paraba de quejarse por todo. A eso de las 10,30 de la noche me empezó a dar un sueño bastante considerable, de ahí que antes de las 12 llevara dos cafés cargaditos cargaditos en el cuerpo, y aún así seguía medio cansada. Mi impresión era que iba a durar dos horas de fiesta y luego a dormir. Llegué de milagro a las uvas porque no tenía ni idea de la hora que era, así que me las tomé un poco atropelladamente y con un pie en la calle porque me iba corriendo a Gato's. Al salir de casa de mi abuela había como dos mil gilipollas tirando cigarros y petardos en mi barrio; algunos tenían montada una mascletá que daba verdadero pavor. ¿Pero los fuegos artificiales no son para profesionales? Ojalá les hayan amputado las manos a todos con quemaduras de tercer grado, que vaya movida habían liado...

En el metro me hacía mucha gracia ver a todos los muchachos de diecisiete años con los trajes que les había prestado su padre, tan arregladitos, para acudir a su primera fiesta estafa de Nochevieja. Ays, juventud... Me bajé en Tribunal y lo primero que vi en la calle fue una pota, algo muy poco significativo el día de Año Nuevo. Por la calle bajaban y subían hordas de subnormales con pelucas, gritando, tirando más petardos, echando basura por las aceras. ¿Qué le pasa a la gente? ¿No pueden celebrar nada sin molestar? Vaya mala ostia que se me estaba poniendo.

Llegué a Gato's como a la una y ahí estaban Iko, Supervago y Claudio prácticamente de uniforme, guapísimos los tres. En seguida me empecé a beber un cava (catalán) como si fuera agua, y hay que ver cómo se me iba pasando la mala leche. Antes de la primera copa de cava ya hice un Hung Up que no sólo me rompió todos los músculos del muslo sino también el bajo del Martiakos que se me enganchó en el tacón. Jobar... Llamó Artemisa, llegó Farala, luego E. y Nani después de gastarle una pequeña broma a Supervago y por último los Caniches. ¡Hala, a brindar! Con mi champán francés, que yo sí hago boicot a los productos catalanes, como todos sabéis. Hicimos todo tipo de coros y danzas, desde Ay quién maneja mi barca hasta Niños Mond pasando por una canción de la Gordeja de Van Gogh que alguien ponía en bucle todo el puto rato.

Como a las tres salimos hacia el Naranja para felicitar a Mynerva. Íbamos un poco tajadillos cantando y bailando por las calles de Madrid. Farala y Claudio iban como dos gimnastas haciendo malabares con unas serpentinas que encontraron por los suelos, trotando y saltando. Este último estaba especialmente saltarín y no paraba de trepar por los árboles, los bordillos... Incluso una ventana como de dos metros, la cual le trajo el infortunio. Al saltar desde ella cayó en su pie tonto y se hizo pelín de daño. Llegó al Naranja y se apostó en una silla en una mezcla de El Club de la Comedia y El Padrino. No estaba ni en condiciones de bailar, el pobre...

Añado esta foto bien extraña e incomprensible hecha en El Naranja. La mano y el vestido son míos; lo demás, ni idea.

FIN DE LA PRIMERA PARTE. A lo largo de la mañana ya seguiríamos.

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2006 con buen pie (II)

Buenos días:

A ver a ver... Ayer lo dejé todo entrando en El Naranja, ¿no? Bien, pues allí cogimos todos unas bolsas de cotillón, nos colocamos todos los gadgets y como por arte de magia aparecieron unas botellas de Lambrusco. Pinchaba la propia Mynerva, que estaba toda emocionada con nuestra presencia. La verdad es que estaba bastante más lleno de lo que esperábamos. Claudio se aposentó en una banqueta alta y ahí contemplaba todas las escenas de bailes y cantes porque se iba paraliticando por momentos. De repente vi que Supervago se marchaba a la calle, algo que se repitió a lo largo de las horas que estuvimos en el bar (¿dos, tres...?); todo el rato con el abrigo puesto y de un lado para otro. De hecho, en alguna foto sale con abrigo y todo.

No sé muy bien en qué momento Mynerva nos agarró a Nani y a mí y decidió que pincharrajeasemos. Claro, cómo íbamos a decir que no. Y allí nos pusimos en la cabina pero no a pinchar de verdad, sino a poner una canción detrás de otra con un portátil, aunque con dos dificultades añadidas: que íbamos un poco borrachas y que muchos álbumes no tenían las canciones con los títulos, sino simplemente ponía "pista 01, pista 02". Más emoción. Lo que pasaba es que cuando alguna canción sorpresa salía y no nos gustaba, la pasábamos con una felicidad pasmosa: dice Supervago que recuerda a la gente bailando una canción y al minuto se cortaba en seco y empezaba otra. Creo que incluso llegamos a cerrar el Windows Media Player en alguna ocasión por error, porque nos recuerdo agachándonos bajo la cabina para que nadie nos pegara. Se iban perfilando lo que serán las Gavilanas Diyéis, pero de esto ya hablaríamos más tarde.

Como no había mucha variedad para pinchar, pusimos a King África dos veces, lo cual no se sabe por qué me incitó a iniciar una conga, la conga de la vergüenza porque anda que no es hortera hacer estas cosas. No he mencionado que había un extraño grupo de australianos con los que me puse a hablar en un inglés macarrónico y a los que intentaba unir a la conga todo el rato. Así iban pasando las horas y el tobillo de Claudio crecía y crecía sin parar. Ya como a las seis menos poco me confesó que le dolía una barbaridad; si ya sabía yo que íbamos a terminar la noche en Urgencias... Así que comenzaron las soluciones de emergencia. Primero intentamos llamar a un tásis (ilusas), luego descartamos lo de las ambulancias (estaban muy liados con los comas etílicos) así que no sé por qué Mynerva decidió dejarme su coche (¡¡¡a mí!!) para que me fuera llevando a Claudio al hospital más cercano. Me dio la llave y ya bastante despejadita me fui a buscarlo para recoger al cojito en la puerta de El Naranja...

EL DESENLACE: en cuanto termine de desayunar, en un rato.

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2006 con buen pie (y III)

Buenas tardes:

Pues ya termino con la Nochevieja añadiendo la última parte que le faltaba. En realidad, he ido alargando esta entrada hasta la saciedad para quitarme un poco de eBay, que como no tengo nada que hacer me he enganchado malamente y no hago más que encontrar cosas que no necesito pero que se me hacen imprescindibles como el respirar. Prosigo...

Allí iba yo hacia el coche de Mynerva con las llaves en la mano, ya bastante despejadita pero sin a) carnet de conducir b) ningún tipo de documentación c) nada que me acreditara en general. Lo tenía todo en Gatodorado's. Encontré el vehículo, metí, acerqué el asiento hasta casi empotrarlo en el parabrisas (hay que ver lo grandes que son los Volkswagen) y e hice todo lo que pude por recordar cómo se conducía. Como era la primera vez que cogía un coche de esa marca, no encontraba nada: cómo abrir las ventanillas, poner la calefacción, las luces... Así que encendí las largas -que fueron las únicas que encontré-, me até el cinto y hala, palante. Y ahí iba la patata conduciendo por toda Malasaña a las seis de la mañana con las luces largas y apartando gente con los brazos diciendo "quita coño!". En el Nasti pudo haber un momento realmente asqueroso cuando casi atropello a mil modernas; me pareció que alguien me llamaba Fitipaldi y alguna cosa verdaderamente fea en plan "puta" y tal. A estas velocidades llegué a la puerta de El Naranja y ahí estaban Mynerva, Claudio, Rul, P y un Supervago bastante tajado. Gracias a Dior Rul me arrebató el volante y yo me metí detrás con P y Claudio; nadie sabe cómo Supervago se puso delante y se dedicó a decir al resto de nuestros amigos que se metieran también detrás, mientras Mynerva los animaba. E confiesa que intentó meterse y todo. Y así partimos los cinco hacia las urgencias de la Concepción, yo con la esperanza de encontrar un doctor George Clooney.

Por la mañana Supervago confesaría que se metió en el coche sólo porque me vio llegar derrapando y dijo que no se podía perder ese momento de verme conducir y encima un día de Nochevieja. Yo le dije a Iko que ahora me pasaría por su casa a recoger mi carnet de identidad y esas cosas de su casa, pero nunca llegué a pasarme.

Llegamos al hospital -no sin dificultades- y aquello parecía una escena de 28 días después porque no había ni Dior. Todos los pasillos vacííííos, oscuros, allí nadie te atendía. Al final encontramos dónde sentar a Claudio (en una silla de ruedas) y la ventanilla de Admisión. En seguida nos lo arrebataron y los demás pasamos a la sala de espera. Supervago tardó cinco minutos en dormirse, y P un poquito más. A Rul y a mí nos va la marcha, así que nos tomamos un café de 0,35 euros de una máquina y nos despejamos como para irnos a comenzar la mañnaa en el Space. A la hora y pico decidí ir a ver si estaban operando a Claudio a corazón abierto o qué, y ahí estaba el pobre literalmente aparcado en una esquina y con una hermosa visión: una especie de Musiquito en una camilla vestido únicamente con un pañal e intentando levantarse todo el rato. Claudio afirma que en varias ocasiones se sacó la minga y todo. Un espectáculo.

Lo cierto es que nunca supimos por qué tardaban tanto en atenderle porque en la sala de espera no había casi gente, y la mitad eran borracheras y peleas de borrachos, así que lo mismo le han implantado al pobre chico un microchip en plan Expediente Pepis o vaya usted a saber qué. Como a las nueve ya lo soltaron -también literalmente, menos mal que tenía la silla de ruedas, como el Doctor Scott- y nos lo llevamos para casa. Dejamos a P y Rul en la suya, luego a Claudio en Gato's y Supervago me acompañó a aparcar, algo que verdaderamente no hacía como desde 2000. No hubiera sido tan complicado si no hubiera habido unos gilipollas mirándome aparcar y poniéndome del hígado, pero al final lo conseguí y sin romper ningún faro ni nada. A las diez menos cuarto entrábamos a Gato's a dormir y a las 13,30 ya estaba despierta contándoles a Farala, Nani y E nuestra aventura al volante y con Musiquito.

Lo fastuoso es que luego por la noche no me podía dormir. Lo más fastuoso es que Claudio tiene 15 días de baja por hacer de Spiderman y yo soy incapaz de cogerme una buena gastritis que me haga perder 5 kilillos de nada...

Y ASÍ: es cómo terminó todo.

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¡¡Exclusiva!!

Buenas tardes:

Me acaba de llamar Sundae desde París y me ha dado el siguiente exclusivón: en el mismo bar en el que ella toma café todos los días, por los Campos Elíseos, estaba comiendo Lara Dibildos con toda su parentela: madre,novio, hijo y unos niños pequeños que debían ser primitos o sobrinos o whatever. Sundae destaca el hecho de que eran todos muy educados, de que Lara está en los huesos puros y de que Laurita Valenzuela habla un francés más que correcto.

Hay que ver, Sundae y Korpa, la misma cosa son. Con estas fuentes que tengo, no me diréis que no soy un medio de comunicación imprescindible para el desarrollo de nuestra sociedad.

Todos los links que he puesto son para Supervago, que nunca sabe quiénes son los famosos caspa.

EN UN RATO: os contaría lo de las Gavilanas Diyéis, pero ya puedo ir adelantando que seremos Nani y una servidora pincharrajeando en El Naranja el próximo viernes 6 de enero. No os lo podéis perder, ademá de verdá.

7 Kommentare 4.1.06 14:26, Comment

Dior es amor

Buenas noches:


Acabo de ganar una puja de un trench de Dior auténtico y sin usar, con la etiqueta colgando, por menos de lo que me costaría un abrigo en Zara. En estos momentos es cuando me doy cuenta de que la vida es hermosa. Muy hermosa. Así de hermosa.




PALABRA DE DIOR.  

7 Kommentare 4.1.06 23:11, Comment

Sesión de Gavilanas (diyéis)

Buenos días:

Como ya anunciaba en mi penúltima entrada, mañana se va a producir un hecho de lamentables precedentes (léase mi pasada Nochevieja) y grandes posibilidades de ser todo un éxito. Con todos ustedes, mañana en El Naranja, las Gavilanas Diyéis, compuesto por Nani y por mí de manera totalmente casual en esa dichosa celebración de fin de año.

Nuestro repertorio tendrá una base principal que son los Gavilanes, de manera que en algunos momentos se podrá escuchar ese exceleso éxito que es Quién es ese hombre y algunas joyas más del fregatón. El resto del setlist será eminentemente indie aunque lo más seguro es que la improvisación y nuestro savoir faire determinen lo que sonará. No garantizamos que se puedan escuchar todas las canciones enteras, ya que una de nuestras señas de identidad es que pasamos la canción cuando no nos convence. Tampoco sabemos si habrá cortes fortuitos. Más emoción. Con bastante seguridad habrá algunas coreografías gavilanas y no gavilanas, de modo que será fácil vernos fuera de la cabina.

No sabemos si aceptaremos peticiones o no; si nos cae bien el solicitante, haremos caso. O si nos hace alguna ofrenda, que para eso es el día de Reyes.

En esta Sesión de Gavilanas (diyéis no habrá medias tintas: o será un éxito clamoroso o un fracaso total. Contamos con vuestra colaboración para que, de una manera u otra, no pase desapercibida la sesión. ¡Ah! Y no va a ser suflé, es decir, que pincharemos casi de verdad, aunque la presencia del aipoz va a ser bastante notable.

Ya sabéis dónde estamos. Desde las 23 horas, delante vuestra, son tus ídolas, las Gavilanas. El flaier, cortesía de Farala:

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Torpes no, lo siguiente (fieras inquietas)

Buenos días:

Hasta hace un momento me sentía avergonzada por lo de la Sesión de Gavilanas que Nani y yo protagonizamos el pasado viernes 6 en el Naranja, pero después de leer la entrada de mi compañera de pincharrajeo he decidido que fuera vergüenzas y que qué bonita nos quedó la pinchada. Anda que no. Además, ya lo advertí en mi anuncio: la improvisación y el no saber hacer iban a ser nuestras grandes bazas, unidas al desparpajo que nos caracteriza y la posibilidad de escondernos bajo la mesa de mezclas. Y claro, así salió, tal y como lo había descrito...

Después de tomarnos unos beverages en Gatodorado's, partimos Nani y yo -sin tener ni pajolera idea de cómo funciona una mesa de mezclas ni del setlist que iba a sonar- hacia El Naranja, yo con mi iPod y ella con una bolsita con cedeses y emepetreses. Nosotras ni maletita de CDs ni leches. Yo ya iba un poquitín cocida, de ahí que cuando Páquing nos hizo una breve explicación de cómo cambiar de canal no me enterase de absolutamente nada; bueno, yo he deconfesar que nunca me entero de las explicaciones como cosa general, así que esa noche no iba a ser una excepción. Lo malo vino cuando enchufamos mi iPod y aquello o no sonaba o se escuchaba como una voz de ultratumba. ¿¡¡Y nuestro repertorio gavilán???! Nos podíamos apañar con lo que había traído Nani, pero la canción de Quién es ese hombre estaba en mis archivos. Decidimos empezar la sesión con el portátil y lo que teníamos hasta que llegó Juice y consiguió arreglarlo todo y que funcionara el iPod. Nos volvió a explicar cómo cambiar de un canal a otro, pero yo ya con los nervios y las copas que llevaba cada vez me enteraba de menos.

Así que ahí íbamos alternando como podíamos pistas del portátil con las de mi iPod, con más o menos soltura. Nuestros amigos sólo se fijaban en las (grandes) cagadas que iban sucediendo: dos minutos sin música, cambios bruscos de canción, interrupciones, una canción sonando en mitad de otra y luego pararla... En fin, los pequeños desastres de no tener ni idea. Entre abucheos, pitos, frases del tipo "por qué no os vais ya, de verdad" no se pudieron fijar en las veces que sí lo hicimos bien; ¡muy bien!, añado. De ahí que hubiera gente súper amable y comprensiva que no se avergonzaba tanto ajenamente de nosotras, como fue el caso de Kurt, Er Manué y Maggie. A todos ellos miles de gracias. Mención especial merece la chica rubia desconocida que vino y nos felicitó ¡y de verdad! Al principio pensábamos que era una broma. Pero no, dijo en serio que le encantaba lo que estábamos haciendo y cómo pinchábamos, de ahí que cada vez que venía a pedir algo se lo pusieramos sin reservas. Gracias, fan anónima. Otra mención especial merece Aindras con su hermana L, que a pesar de acabar de atravesar una gastritis vino y soportó el chaparrón de cortes y errores gordísimos como una señora. ¡Gracias!

Para resumir lo que sonó, con más o menos dificultad, diremos que hubo cosas modelnas como Franz Ferdinand, Babyshambles, Go! Team, Goldfrapp, Chycha, Ladytron etc, y cosas de toda la vida como Ellos, Paloma San Basilio (¿¿??), Carlos Berlanga o Macnamara. Todo híper bailable e híper conocido, que para eso elegíamos nosotras. Hicimos dos coreografías con la canción de Gavilanes, la primera pinchando y la segunda directamente con el DVD, pero nadie se animaba a bailar. Yo creo que la próxima vez los sombreros de vaqueras nos ayudarán enormemente tanto a animar al público como a cimentar los pilares de nuestra personalidad gavilana, lo cual nos dará seguridad a la hora de pinchar.

No sé qué opinará la dueña de El Naranja de todo esto, pero si a pesar de la Risión de Gavilanas del otro día nos quiere volver a llamar para algo, prometo aprender un poquito mejor y no hacer tanto el ridículo. Aunque a lo mejor nos vuelven a pedir improvisación y chapucerías, vete tú a saber. De momento, yo ya dejo de disculparme por las cagadas y me reafirmo en lo bien que me lo pasé y lo divinamente que se pincha con Nani. Si alguien nos requiere, ya sabe dónde estamos. Pero que nos presten los sombreros.

EL SÁBADO: ya lo iría contando luego o mañana.

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