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Me llaman La Gavilana
Buenos días:
Esto de los gavilanes es una pesadilla sin fin. Yo no sé por qué en las telenovelas payasponi alargan tanto las agonías cuando todos sabemos cómo va a terminar el serial prácticamente desde el primer capítulo. Ahora estoy con el alma en vilo porque el machísimo de Juan está perdido con la tetas de Ruth en una especie de desierto y no hay cristo bendito que los encuentre. Lo peor es que los tíos cutres pusieron ayer un resumen de lo que va a pasar hoy -los resúmenes del capítulo siguiente en esta serie son la pera, duran exactamente ocho minutos, así que imagínate- y ya nos han desvelado que encuentran a los perdidos y que denuncian a la malvada Dínora Rosales a la súper fiable policía colombiana. A partir de ahora, y para los cuatro o cinco capítulos que quedan, pienso apagar la tele cuando emitan el dichoso resumen, que así me pisotean toda la emoción del día siguiente.
A pesar de las certeras predicciones que tengo respecto al final de gavilanes, tengo la secreta esperanza de que haya algún sorprendente giro argumental que no haya calculado, en plan que Norma decida que al final no se casa con Juan y vuelve con el subnormal de su ex marido o Rosario Montes se hace bollera y se enrolla con la muy mal cirujada Pepita. Todo podría suceder, pero en realidad sé que los acontecimientos seguirán el curso esperado y punto: los tres hermanos con las tres hermanas, cada uno en su casa y Dior en la de todos.
En otro orden de cosas, estoy un poco triste por culpa de un libro que me he empezado a leer. Se trata de Letters from London, de Julian Barnes, que me compré por pocos pounds en una librería de segunda mano en Notting Hill. El libro está en inglés, y me lo llevé con la ilusión de practicar un poco, ampliar vocabulario y pasarlo bien, que este señor es uno de mis escritores preferidos y ya antes lo había leído en su lengua original. Bueno, pues no entiendo nada. Es una recopilación de artículos escritos entre 1990 y 1995, y en el primero está diciendo nosequé de Margareth Thatcher y los Tories, pero no me entero de nada. Me parece que estoy leyendo análisis políticos del tardothatcherismo -una época en la que yo era muy pequeña y de la que sé poco- en una lengua que no domino. Fastuoso. Le voy a dar una oportunidad y voy a intentarlo otra vez con un diccionario de bolsillo al lado, pero como ni aún así consiga coger el hilo de ningún capítulo, abandono. Eso sí, no sin un gran sentimiento de inutilidad.
Creo que la culpa de esta ignorancia la puedo achacar a que hoy se cumplen dos años de mi llegada como trabajadora fija -y no simple colaboradora- a Odoroffice. Me estoy embruteciendo y convirtiendo en un zote como los que me rodean (aunque al menos sigo teniendo mi olor corporal controlado, algo es algo). Ahora sí que sí va siendo hora de que actualice mi curriculum y me ponga a buscar un trabajo que me permita:
a) Independizarme sin pasar penurias.
b) Respirar aire puro.
c) Alejarme de la ignorancia sonrojante que me rodea a diario.
Esperemos que mi vagancia habitual no me aleje de tan buen propósito.
AHORA QUE LO PIENSO: la semana que viene me voy a tener que grabar los gavilanes, jobar.
Elogio al saqueo
Buenos días:
Ante la imprevisión, la poca capacidad de reacción y la inutilidad de la administración Bush para hacer frente a los desastres del Katrina en Nueva Orleans y toda la zona del Golfo de México, yo sólo puedo elogiar al saqueo que está ejerciendo esa pobre gente sobre los comercios de sus correspondientes ciudades. Yo siempre he sido una gran fan del saqueo; de hecho, siempre tengo un sueño recurrente en el cual estoy sola en un centro comercial -no se sabe si porque me he colado en mitad de la noche o porque ha habido una hecatombe nuclear, mi subconsciente no lo aclara- y empiezo a arrasar con todo. Suelo comenzar, por supuesto, con la ropa y los calzados, siempre de marcas y firmas a las que no puedo acceder en mi vida normal. Después continúo con las joyas; no me gustan nada los oros ni los diamantes ni las esmeraldas, pero cuando son gratis, no dudo en colgarme un collar del tamaño de un babero cargado de piedras preciosas y platinos, o una tiara de princesa. Tampoco me gustan las pieles -son de un ordinario que da asco- pero en mi sueño arraso con los visones que da miedo verme; aquí es cuando la clase obrera que llevo dentro sale más a la luz. Por supuesto, la comida también es pasto de mi furia acaparadora, y lo mismo sueño que me pongo a abrir todos los Nescafés para que me toque el sueldo para toda la vida como pego bocados a los Jabugos. Cualquier bien material es bueno para mí.
En los Simpson, mi serie favorita de todos los tiempos, también son grandes fans del saqueo, y en varios capítulos medio Springfield se lanza sobre los comercios llevándoselo todo. Una escena particularmente divertida es cuando un tío rompe el cristal de un escaparate con un bloque de cemento y se lleva... bloques de cemento porque en la tienda venden eso. No no, mi saqueo es pacífico, no tengo que romper nada porque mi centro comercial está vacío. Claro, que a lo mejor eso no es saquear sino coger lo que es mío -uno de mis refranes más utilizados es "si no lo está tocando nadie, es mío", así que cuidado con las cosas que dejéis sin supervisión estando yo al lado-.
A mí en realidad me da mucha pena lo de Nueva Orleáns, porque es una de las ciudades de EEUU que más me apetecía visitar. La gente dice que "estos americanos en dos días lo han arreglao todo", pero yo no lo veo tan claro y menos con lo mal que está apañando la Administración el desastre. Cuando veía cómo se estrellaban los aviones contra las Torres Gemelas en 2001, pensaba que en seguidita las reconstruirían para el día que yo visitara NY. No podía estar más equivocada. Así que vaya infortunio, se me van rompiendo las ciudades cuando yo quiero ir a verlas. Así que ahora que me apetece mucho ir a Berlín, creo que voy a ir en el primer puente que pille, no vaya a venir un tsunami o un terremoto furtivo y me destroce la puerta de Brandemburgo. Y así con todos los destinos que tengo en mente, que la Tierra se está vengando poderosamente del ser humano -con razón- así que no sé yo si me van a quedar muchas cosas que ver en los próximos años.
Hala, me voy a la SIMM, buen fin de semana.
POR CIERTO: ayer volvimos al gimnasio y en fin, esto es la muerte, la muerte.
Duda razonable
Buenas tardes:
Antes de actualizar contando lo rebién que me lo pasé el sábado en un ambiente agradabilísimo de sesenta grados de temperatura, tengo que plantear una duda:
¿Alguien me puede explicar por qué el embajador de EEUU en Espanlla le ha entragado a Moratinos una listita con una serie de peticiones para paliar el desastre de Nueva Orleáns, entre ellas algo tan llamativo como PETRÓLEO? Sí, que yo entiendo que le pida a otros países cosas como medicinas o alimentos -lo entiendo pero sólo un poco, porque si cada uno de los americanos que no ha sufrido los daños del Katrina donase media de las seis hamburguesas que se comen al día a las víctimas, éstas morirían de un ataque de colesterol seguro, pero bueno- pero lo del petróleo ya me parece como una broma de muy mal gusto. ¿Dónde está el petróleo que expolian de Arabia e Irak? ¿Dónde está el que tienen ellos de sus propias refinerías? ¿Y las famosas reservas petrolíferas?
Por favor, que alguien me lo explique que me estoy volviendo gilipollas buscando una explicación coherente.
GRACIAS.
M.I.A. 2- Cibeles 0
Buenas noches:
Me parece que se me ha pasado el arroz de actualizar en condiciones lo de la noche del sábado, y eso que tenía yo cantidad de ideas amenas, divertidas y originales para describir cómo morimos de calor en el Coppelia, pero no ha habido tiempo. Pobre Patata, que el domingo tenía que descansar, el lunes trabajar por un sueldo de becaria y el martes beber un benjamín de Moet mientras la Botella observaba con atención un desfile en Cibeles. Aaaaa, no todo iban a ser miserias en la vida de patata, algún lujo tenía que haber!
Pero bueno, alguna mención merece ese sábado en el que me divertí como hacía tiempo que no lo hacía, y terminé sucia, dolorida y sudada, señales inequívocas de que esa noche me lo he pasado fetén. Mucho mucho tienen que ver en esto unas personas que conocí, Ann O'Nadada, Flat Eric, AGdP y unas chicas cuyos nombres no sé si recuerdo bien, pero es que el Barbarella estaba como a 90ºC de temperatura, y es posible que no me acordase tampoco de mi propio nombre. Al contrario que el encuentro con otros bloggers, éste fue de lo más fructuoso y ciertamente emocionante, por lo que me da la impresión de que se va a repetir otro pronto. Y hemos de destacar que entramos al Coppe gratis gracias a Eme, que muy amablemente me puso en lista +4,000, y lo curioso es que nos dejaron entrar en masa sin poner muchas pegas. Eso sí, consumimos que dio gusto, así que supongo uqe les merecería la pena dejarnos pasar. Aprovecho para felicitar a la propia Eme, que empezaba a pinchar cuando llegamos, por su sesión -nada haus/tennohaus, por cierto- porque no paramos de bailar casi ni un momento y nos llo pasamos fenomenal.
Y ya vuelvo al día de hoy, marcado irremediablemente por la Pasarela Cibeles, que empezó ayer pero nosotras decidimos abstenernos porque sólo desfilaban unas señoras viejísimas que se hacen llamar diseñadores. Hoy hemos podido estar sólo un rato -claro, es que redactar una revista entre tres personas implica que tengas que hacer unas cuantas horas de oficina- y hemos visto tres desfiles: Ailanto, Roberto Torretta y Duyos. El primero me ha decepcionado un montón, porque a mí estos chicos siempre me han gustado mucho (aunque no para mí) sobre todo por el colorido, los estampados y la vida que desprendían sus ropitas, y su colección P/V 2006 era sosaina y bastante aburrida. Torretta me ha sorprendido un montón, porque pensaba que no me iba a gustar nada por rancio y sobriete y al contrario: elegantísimo, con unos vestidos maravillosos y unas faldas con unas caídas que los vellos como escarpias tenía. Y el que me ha hecho irme ya con un fastuoso sabor de boca de mi sesión de hoy ha sido Duyos, que tampoco esperaba nada pero me ha dado otra agradable sorpresa. La colección era hippie según la nota de prensa y bueno, algo de inspiración tenía, pero lo que me ha encantado han sido las chaquetitas, abrigos de manga corta y boleritos como de Desayuno con Diamantes. Pre-cio-so todo.
El título de esta entrada se debe a que dos de los tres diseñadores de hoy han puesto a M.I.A. en sus desfiles (raggatón sí, raggatón no: la discusión en Supervago), lo cual quiere decir que hasta los que hacen la moda supuestamente más mainstream también se han dado cuenta de lo cool que es decir que te gusta esta señora. Así que nada, siento decir que ya no es cool. Así están las cosas.
Mañana volvemos a pasar la tarde (y a comer gratis, y a coger revistas, y a reírnos de quien podamos...). A ver si puedo actualizar por la noche, aunque tengo que depilarme así que no sé no sé.
LA MODA: estáfatal, se lo decíamos hoy a una señora muy rara que ya describiré con detalle...
Un día sin M.I.A.
Buenas noches:
¡OOOOOOH! Y se acabaron las tardes con fregatón al ritmo de lo de M.I.A!! Qué infortunio, con las ganas que tenía Matronic de escuchar otra vez esas canciones que le gustaron tanto... Hoy en Cibeles, a partir de las tres, sonaron otros temas y otras cosas pero desconozco su procedencia o quizás la he olvidado, ya que cada vez más mi cerebro tiende a olvidarlo casi todo. Esto podría ser malo porque me olvido de grandes cosas, pero yo prefiero tomármelo como que así no recuerdo lo malo. Y después de este ejercicio de reflexión, pasemos al tomate.
Llegamos Matronic y yo a Cibeles con quince minutines para comer, así que tragamos sin masticar las porquerías que te dan en este buffet, que mucha servilletita de tela y mucha tontería, pero está todo malísimo. Ayer había un salmón que tenía un pasar, pero es que hoy lo más rico era la pasta con queso rayado y punto. Está todo lleno de ensaladas llenas de mayonesa y salsa rosa, de manera que acabas comiendo salsas variadas mezcladas con zancarrajos de asquerosidad. Por no hablar de los postres, que eran un mejunje cuyo origen no hemos logrado desentrañar: oscilaba entre el requesón, el merengue o la cuajada, pero para mí que era una mezcla de todo que les sobró del día anterior a la que han dado forma y han puesto en un platito. Yo creo que nos quieren matar, seguro.
Después de esto corrimos hacia el desfile de Amaya Arzuaga. Como nos habían robado el sitio -para no variar- nos tocó sentarnos en unos mejores, asi que nos tocó una botellita de vino a cada una, que va a ser lo mejor que haga esta señora. A ver, que no podemos decir que la ropa fuera fea, simplemente que era demasiado irreal, como para fotos. A las modelos se les iba cayendo el traje y se les deshacía el estilismo según avanzaban por la pasarela; si le pasa eso a ellas que se supone que tienen un tipazo y todo les queda bien, no me quiero imaginar cómo me quedarían estos trapitos a mí. Un escándalo. Es que no sé, yo creo que la ropa es buena, sobre todo, cuando queda bien y se adapta al cuerpo como dior manda. Para esto, no hace falta que esté confeccionada a medida, simplemente que los volúmenes sean proporcionados y que estén pensados para que los lleve una persona viva que se mueve, camina, salta, baila... Muchos trajes se deformaban nada más dar un paso, y antes de meterse al backstage, la modelo se lo había tenido que recomponer varias veces. Supongo que habría que tomarse esta colección como "ropa hecha para soñar", pero es que yo tengo que ir a trabajar y no puedo llegar desnuda a la odoroffice, que a ver qué iban a pensar...
Las invitadas especiales a este desfile fueron: Marta Robles, Cayetana Guillén Cuervo Cuervo Cuervo, Natalia Verbeke+marido, el marido de Guti, Ana García Siñeriz, Cibercelia y Belinda Washington. Me pareció ver a Tamara Falcó, pero es que me dio tanta emoción pensar que podía estar compartiendo moqueta con ella que me confundí toda.
Después de este desfile vimos Kina Fernández que, en mi opinión, no tuvo el menor interés. Invitada especial: Paula Vázquez. Aquello era la fiesta del Farmatint y del exceso de maquillaje, pero hay que darle al César lo que es del César y hay que reconocer que está bastante buena.
Por último, cerró el tercer día de la gran orgía de la moda espanllola (uy uy uy) con Locking Shocking, que siguen siendo de los pocos que hacen que todo esto tenga sentido. Motivos: porque se molestan en montar un poco de puesta en escena, porque ponen la mejor música, porque no tienen que pagar a actores de Al Salir de Clase para atraer a los medios y prefieren llevar a sus amigos a compartir ese día con ellos, porque alternan hombre y mujer, porque ofrecen calidad, variedad, novedad y riesgo. Y por mil cosas, pero su colección Exit me ha parecido muy buena y muy necesaria en una pasarela tan rancia como la que sufrimos en Madrid. Muy fan de la línea "impermeable de Daryl Hannah en Blade Runner", que tenía hasta pantalones, chaquetitas y camisas. También me encantaron las faldas y casi todos los vestidos que, además, eran muy muy ponibles. Hubo un top en rosa palo que me volvió especialmente loca. En fin, que no soy accionista de esta firma, simplemente creo que cuando se trabaja bien, con ganas y con cariño, se hacen buenas colecciones.
Y ya me dejo de tanto modeleo y hago una recomendación: hoy Matronic y yo nos hemos comprado en la farmacia esos apósitos que anuncian en la tele y que son para curar las ampollas en diez minutos. Los pedí y la farmacéutica me dijo que eran una maravilla, me dio instrucciones precisas sobre como utilizarlos y me cobró seis euros por una cajita de cinco. Vamos, ni los condones son tan caros. Eso sí, me juró y perjuró que no se me caían, y que de hecho a los pocos días se iría cayendo sola cuando tuviese la herida curada. Seguí sus indicaciones al dedillo y me coloqué el apósito, esperé los diez minutos y me puse el zapato. Matronic hizo lo mismo. Bien, pues el apósito de Matronic está pegado en una moqueta del Ifema, y el mío está al borde de la muerte en mi tobillo. ¡Quiero mi panoja! Me han estafado seis euros por la feis.
MAÑANA: último día de Cibeles: la juventud.
PASADO: nos vamos de boda, ya contaré...
Todo de Cristina Ventura
Buenas noches:
Me ha surgido un infortunio así que no puedo actualizar en condiciones. Resulta que el sábado tengo una boda súperimportante en Barcelona en la cual voy a leer El Cantar de los Cantares y me voy a sentar en el altar, por lo que tengo que estar bien pertrechada. Me tengo que hacer, entre otras cosas, la manicura, y pensé llevarme los apaños y hacérmela allí, pero como no voy a facturar la maleta, no puedo volar con las tijeritas, las limas y el quitacutículas -no vaya a secuestrar el avión y llevármelo de compras a NY- así que me la tengo que hacer ahora deprisa y corriendo y muerta de sueño.
Sólo destaco unas cosillas:
- Que pobre Ion Fiz, con lo que me gusta su trabajo y lo que le ha pasado hoy. Tenía una carita que daban hasta ganas de darle un abrazo. Encima ha tenido humor para dedicarle a su socia capitalista Perdona que te diga de Chycha, con mucha intención, cuando la criatura casi ha tenido que buscar los cambios que han salido hoy en el desfile casa por casa. Me tenía que haber llevado esa camiseta que tengo suya con una Nancy pegada que, por cierto, me costó un huevo y me salió malísima. Vamos, que la Nancy se cayó. Pero por lo demás, es un gran creador, hace cosas súper bonitas y con unos patrones... Espero que no esté vetado en Cibeles para otros años.
- Que M.I.A. ha vuelto a nuestras vidas con Antonio Alvarado. ¡Qué raro que no volviera a aparecer! Nada, que no es cool esta chica ya.
- Que Alvarado ha cerrado su desfile con... Quién es ese hoooooombre. ¡Emoción! Claudio y Matronic me miraban con odio, pero yo sé que en realidad me tenían mucha envidia porque yo sí me sabía la letra y ellos no. ¿Qué te ha parecido eso, mmm? Por cierto, este desfile me gustó mucho más de lo que esperaba: empezó con unos vestiditos como del Alcampo y fue in crescendo hasta que aparecieron unos vestidos de seda con unos vuelos y unas formas alucinantes.
- Que a José Miró le han dado el Premio L'Oréal muy merecidamente, aunque Carlos Díez ha sido la estrella indiscutible de la jornada. A mí me da la impresión de que ha puesto mucho más los pies en la tierra y ha adaptado sus diseños a la realidad. Su imaginario aplicado al prêt à porter hace que la ropa sea creativa pero no ridícula, mucho más apetecible que antes. Una colección casi perfecta.
BUENO: pues nada, que me voy a hacer los apaños de uñas.
ONCE: son las horas que hemos pasado en Cibeles. No vuelvo más nunca -hasta febrero, supongo, cuando se llame Madrid Fashion Week. En este punto he de decir que este cambio de nombre me parece tontísimo y nada glamouroso. Yo mandaría a nuestros diseñadores buenos a París, echaría a los demás y cerraría este chiringo. Esto lo digo ahora que estoy molida y harta de trapos, pero mañana renegaré de todo.-
Cuatro bodas y un funeral
Buenas tardes:
No me gusta recurrir a títulos de películas antiquísimas, pero es que nunca me ha venido uno tan al pelo, Conrad. El sábado asistí a mi cuarta boda de este año, la del hermano de Juice. Era una boda verdaderamente importante, ya que yo tenía que leer en la iglesia y todo y presentarme oficialmente ante su familia. Todo fastuoso excepto mi lectura, que fue a unos 300,000 kilómetros por segundo en plan Urdaci ceceoó porque me puse como un flan de nerviosa. Si es que en el fondo soy una tímida.
La boda fue preciosa, todo muy love is in the air, tanto que incluso tuve que contener las lágrimas en varios momentos. En realidad fue más bien sangre, sudor y lágrimas, pero por motivos que no sé si debo contar pero que le pasa a todas las mujeres y todas las veces al mes. En fin, que todo muy bonito y que lo pasé fenomenal. Juice y yo guapísimos ejerciendo de pareja modelo, después de los novios, claro, que también estaban fenomenal.
Y mañana viene lo que remata este título: el funeral de mi tía Paquita. Era una tía abuela muy ancianita que tenía y a quien hacía bastantes años que no veía, así que lo mínimo es ir a la misa, digo yo. Así también me reencuentro con ciertos familiares a quienes tengo muchas ganas de ver y, sobre todo, con quienes tengo ganas de que me vean. La familia es así, a veces.
ENTRADA TELEGRÁFICA: esta misma que estáis leyendo, porque esta semana va a ser un poco la entrada del fallecer, con mucho trabajo y muy pocas personas haciéndolo. Qué bien, esto sí que es bonito.
MATAR: tengo ganas de matar hoy.