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Tal día como hoy...

Buenos días:

Este uno de julio me recuerda dos cosas:

1. Que se me termina la promoción de Vodafone que me permitía hablar 60 minutos por el precio de 1, por lo que mis relaciones sociales vía móvil van a decaer tristemente.

2. Que hace cinco años iniciaba un viaje a Gandía con mis amigos que aún hoy recuerdo nítidamente. Qué bien se vivía de perpetuas vacaciones universitarias, y eso que ese año me quedaron unas cuantas para septiembre...

En el verano de 2000 yo tenía veinte años, un novio con el que llevaba desde 1996 y al cual ya hacía bastante que no aguantaba; estaba en segundo de carrera, cada vez menos convencida de que me fuera a servir para algo salvo para tener un título. Ya era amiga de Claudio, que en esos momentos trabajaba en un Blockbuster (un mes después, me contrataría como empleada suya, fue emocionante). Por supuesto, era amiga de Artemisa y de Sundae y casi siempre salía con mis amigos del instituto -a los cuales apenas veo ahora-.

El viaje lo hacía con mis amigos del instituto; entre todos habíamos alquilado un piso gigante en la playa de Gandía (Apartamentos Las Vegas), un antro asqueroso en segunda línea de playa pero amplio y baratísimo. No era la primera vez que pernoctábamos allí, siguiendo nuestro plan de "más vale lo cutre conocido que lo digno por conocer". Acabé cogiéndole cariño a aquel piso, de verdad. Yo en 2000 aún tenía coche, un Peugeot nosequé de diez años de antigüedad que me regaló mi abuela cuando me saqué el carnet, así que lo utilizamos en aquel viaje. Íbamos Artemisa, Andrés, Diego y yo (Sundae me parece que estaba en Irlanda trabajando en un centro de mongolitos o algo así) en aquel cacharro; fuimos los más chulos, porque el resto de la expedición -creo que otros dos coches- salió el día 1 de julio a las ocho de la mañana para no coger atasco, pero nosotros decidimos que hasta las diez no salíamos. Entre recoger a unos y a otros, no iniciamos oficialmente el viaje hasta pasadas las once.

Recuerdo nítidamente lo que llevaba puesto: un espantoso vestido de Ágatha Ruiz de la Prada que me compré porque me pareció fresquísimo y súper veraniego, pero que me hacía parecer una especie de retrasada vestida de colorines; en los pies lucía unas sandalias Camper como con tacón, lo más cómodo para conducir cuatro horas. Fastuoso modelito... Mi coche era una auténtica tartana, y el aire acondicionado funcionaba fatal, por no hablar de lo poco que se escuchaba el casete, en el que sonaba Ese pedazo de onda, Music for girls y Mi novio es bakala, entre otras cosas. El trayecto se nos hizo muy muy largo porque mi coche hizo de las suyas: como la bomba de la gasolina estaba estropeada, el carburante no llegaba a donde tuviera que llegar, de manera que el coche se paraba en cualquier momento; es decir, aunque fueras a 140, de repente se calaba. Todo súper seguro. Tuvimos que parar a repostar como mil veces -cómo chupaba el maldito cacharro- y nos vimos obligados a parar definitivamente a 8 km de Gandía en mitad de la autovía. Mi coche se negaba a arrancar porque, aunque no tenía el depósito hasta arriba, decidió que no arrancaba porque estaba a menos de la mitad. Con los triángulos en el suelo y desesperación, aparecieron dos guardias civiles a ver qué coño le pasaba a esa panda de niñatos.

Yo pensaba que me iban a multar por circular con tan poca gasolina, pero creo que les di la suficiente pena como para que me dejaran en paz. El contingente de amigos que ya llevaba unas cuantas horas en Gandía vino a rescatarnos con un bidoncito de gasolina, pero esto no nos libró de pasar un par de horas asolanaos en aquel arcén. De hecho, aún recuerdo las marcas de los tirantes sobre el torso de Diego (¿qué coño hacía este hombre con una camiseta de tirantes????).

Llegamos e hicimos el reparto de habitaciones. Debíamos ser unos diez o doce, y como había habitáculos seriamente malos, decidimos hacer rotaciones por parejas, de manera que cada uno dormía una noche en un sitio con una persona distinta. Una solución súper higiénica y equitativa. A Artemisa y a mí nos adjudicaron un armario para nosotras solitas, cuya barra falleció y sustituimos por un paraguas cerrado para poder colgar las perchas. La mitad de armario de Artemisa era todo orden y pulcritud, mientras que la mía era una montaña de trapos indescriptible; lo de siempre, ella ordenada y yo el desastre.

Permanecimos una semana entera en Gandía -los demás se quedaban quince días, y venían refuerzos a sustituirnos-, un tiempo que nos dio muchísimo de sí. A pesar de que no hacíamos nada más que salir, beber e ir a la playa, este viaje permanecerá en mi memoria como uno de los más divertidos de mi vida. Nuestra actividad era súper gañana (levantarnos a las cinco, comer a las 8, desayunar cubatas, vivir en la terraza...) pero aquello era vida. Sin responsabilidades (yo no tenía ni madre ni novio: todo perfecto) ni ataduras, sólo pensaba en divertirme y hacer el cabra. Las fotos que salieron de aquel viaje son bastante ridículas, pero cada una me recuerda a algún momento memorable de aquella semana: la del paraguas/barra de armario, aquella en la que me engancharon un desatascador en la tripa, aquella con uno leyéndonos el futuro en una toalla de esas con un horóscopo de posturas sexuales... Ahora puede parecer todo súper ridículo, pero con veinte años y tantas ganas de hacer el gañán, a nosotros nos parecía lo más.

Y cinco años después, en homenaje a este viaje tan gañán, no pienso hacer nada en el trabajo. Y no me bebo un cubata porque no me apetece, que sino...

ME PIRO: a Barcelona esta tarde pero en tren, que está muy cara la vida.

EN CUANTO VUELVA: recupero aquellas fotos de Gandía, fastuosas.

CREO: que en aquel viaje Artemisa inventó el Sandía-Gandía, pero no me hagáis mucho caso.

18 Kommentare 1.7.05 09:59, Comment

Lunes para olvidar

Buenas tardes:


Con el buen fin de semana que había tenido, nada hacía presagiar que tendría un lunes tan de mierda como el que he tenido. Y eso que aún me quedan unas horitas hasta que sea martes...


Primero me he intentado pelear con los de Viajar.com porque me han anulado un billete sin decirme nada (por segunda vez) y encima era imposible comunicarme con ellos para ponerles a parir. Después mi viaje a Londres con Laon se ha chafado porque Muchoviaje.com nos ofrecía un vuelo de mierda que nos hacía llegar a Heathrow a la una de la madrugada. Continúo con la imposibilidad de encontrar un billete digno a Londres. Termino con una odoroffice que ha venido con renovadas fuerzas tras el fin de semana dando por culo hasta la saciedad. Un día de estos salimos en los periódicos, palabra... Y yo saldré con una katana ensangrentada en las manos con un pie de foto que dirá: No paraba de repetir "Que no me fuméis encima, que no me fuméis encima". Tiempo al tiempo. Y encima he pagado mi mala hostia gritando a Claudio, fastuosamente.


Si yo todo lo que quiero es comerme un melocotón amarillo de esos con las carnes prietitas, recién salido de la nevera...


MAÑANA: más, cuando se me pase el mal humor

8 Kommentare 4.7.05 16:25, Comment

Todos con París

Buenos días:

Parece que se me ha pasado un poquitín la mala ostia que tenía ayer, pero me han dejado sola en la oficina estos mamones -que se han ido a patear la calle para hacer nosequé reportaje- y tengo a un par de foca's sin parar de molestarme y de hablarme. ¿Sabéis esa clase de gente que nunca, por mucho que no les dirijas la palabra o que lo poco que les digas sean monosílabos en el tono más borde que tengas, no paran de hablarte? Y lo peor es que son conversaciones innecesarias del tipo "qué tal en tu Barcelona" (mira bonita, no es mía, sólo estaba de paso), "qué calor hace hoy" (es verano, si te parece, hace -10ºC) o "qué hambre tengo" (pues no lo entiendo, porque te acabas de comer un curasán tú solita). En fin, conversaciones estimulantes que, una de dos, o me provocan una úlcera de estómago o me hacen protagonista de una catástrofe súpersangrienta. Con úlcera o con una katana, habrá sangre igualmente.

Al menos, ayer conseguí un billete medio digno para volar el viernes a Barcelona, aunque salgo a las once y media de la noche y con Air Europa... Esto se traduce en que llegaré a las dos de la mañana, pero como tendré toda la tarde para echarme la siesta, estaré fresca como una lechuga. Y como le cogí el tranquillo a esto de mirar vuelos, me puse a buscar para Londres también y bueno, no me puedo quejar. Teniendo en cuenta que es para agosto y que no queremos volar desde Reus ni Girona ni Villarejo de Salvanés, no es demasiado caro; eso sí, si nos ponemos a pensar que hace un mes había vuelos por treinta y pico euros, dan un poco de ganas de sacar la katana, pero es mejor no pensarlo. Al final, mis vacaciones con novio van a ser unos días en Londres y otros en una casa que espero que nos presten en la Costa Brava (la geográfica, no una conocida banda de pop espanllol). Como he cobrado la primera paga extra de mi vida, supongo que arrasaré un poco con los restos de rebajas que queden en Londres, así que me llevaré una maleta extra porque no quiero que me pase como la última vez que fui, que me tuve que volver con la mitad de la ropa puesta encima porque no sabía dónde meterla.

En unas horas (¿o días? no me acuerdo) nos dirán que no le otorgan la celebración de los JJOO a Madrid, con lo cual yo respiraré tranquila. Desde que salió el invento este de que se celebren los dichosos Juegos en Madrid, yo me he estado cagando en todo y rezándole hasta a Carmina Ordóñez para que nos dejen en paz de tanta tontería y tanto espíritu olímpico. Yo no sé por qué ahora todo el mundo está tan afanado con esto del olimpismo, si ni siquiera distinguen entre JJOO y Olimpiadas: la Olimpiada es el tiempo -cuatro años- que hay entre Juegos y Juegos; es decir, a Madrid le concederían los Juegos, no las Olimpiadas. En fin, que para qué molestarse. Y mientras el COI se decide definitivamente por París, España ha mandado a una fastuosa delegación que me ha recordado un montón a la historia de Los Ángeles '84 de Mortadelo y Filemón, en la que mandaban a cuarenta mil mandatarios, políticos y empresarios a los Juegos y se les olvidaba meter deportistas. Yo me he quedado muy sorprendida por la cantidad de gente a la que han regalado un pedazo de viaje a Singapur con los gastos pagados, y todo para venirse haciendo pucheros. Si no, alucinen:

- Simoneta Gómez Acebo: a ver, esta mujer es la RRPP de Cartier o algo así. ¿Qué tiene ella que ver con los deportes olímpicos y, en caso de tener alguna relación con el tema, es tan importante su presencia?

- La madre de Simoneta (Infanta Doña Pilar): pues lo mismo digo. Quizás tenga un cargo simbólico en el COE o algo, pero digo yo que su presencia no es imprescibilísima, ¿no?

- La mujer de Florentino Pérez: también dudo bastante que este señor tenga que ir sí o sí, pero es que la mujer es ya de traca. Ayer sacaban unas imágenes del avión, y la buena señora iba haciendo ganchillo dentro de la cabina. ¡Joder, que le faltaba sacar el botijo!

- Trinidad Jiménez, Inés Sabanés y Simancas: hombre, pues no sé qué decirte. Entiendo que les dé un poco de rabia no poder ir porque ellos no ganaron las elecciones, pero ya regalarles el viajecito de marras... Pues no lo veo nada claro. Además, ¿Trinidad no debería estar casando gays? No entiendo nada.

- La Tuna: esto es lo que más me ha dolido. A ver, ¿a qué coño invitan a Singapur a esa panda de desheredados con bandurria? ¿Se los llevan a hacer turismo sexual porque en Madrid no se comen ni un kiko? ¿No podían llevarse un casete con músicas regionales si querían animación en vez de a ese grupo de mamarrachos con mallas? Yo no sé, a mí esto me parece un cachondeo, y encima con el dinero de los contribuyentes.

Y mientras la delegación española en Singapur baila al ritmo de lo de la tuna y se pone los tapetes de ganchillo de la mujer de Florentino, yo apoyo firmemente la candidatura de París, que mola más. Allons enfants de la patrie!!


HOY: le doy una última oportunidad a las rebajas. A Dior pongo por testigo de que me conseguiré comprar algo digno y barato.

20 Kommentare 5.7.05 09:41, Comment

Justicia

Buenas tardes:

Se acaba de confirmar lo que ya todos sabíamos: no le han encargado a Madrid el marrón de organizar los Juegos Oímpicos de 2012. YUPIII!! No sólo era de justicia, si no que era de esperar. Hoy he vuelto a nacer, estoy feliz como un colibrí o cualquier ave jovial de esas que hay en el campo (no como la paloma muerta que hemos encontrado esta mañana en la terraza de la oficina).

Y como el tema de hoy va de cosas justas, no me queda más remedio que hacer referencia a mis últimas compras, una de ellas un auténtico hit por la relación calidad-precio inmejorable.

- Bolso de piel amarillo. Lo compré en un Zara en el aeropuerto de Barcelona el domigo pasado en la media hora larga que me tocó esperar. Es que no se me puede dejar suelta con unas rebajas al lado, de verdad... El cacharrito este ya lo tenía fichado yo desde que empezó la temporada, pero costaba setenta y nueve euros, una cantitad totalmente imposible para mí. Pues yo lo adquirí por sólo veintinueve. ¡Hala! La patata 1- el mundo 0. ¡Toma ya!

- Camiseta muy apañá de Colcci. Me moría de ganas de comprarme algo de esta marca, y un showroom me ha brindado esta oportunidad, y al cincuenta por ciento de descuento o más. Es de un algodón muy finústico (es que iba con mi madre, y mira que es criticona que no paró de insultar a mi pobre prenda) pero con una forma de lo más original, cruzada por delante y con un montón de florituras detrás. Es medio transparente, pero como soy una persona decente me pondré un sostén o algo para evitar males mayores. Me costó sólo dieciocho euros, cuando costaba unos treinta y pico. Qué acierto.

Ahora tengo pendiente alguna mini incursión más a las rebajas, pero en realidad no necesito más cosas. Si me espero una semana más, aún cojo las segundas rebajas, que eso ya es una orgía de precios, compras masivas y adquisiciones inútiles. Al menos para mí.

Hoy Matronic y yo vamos a celebrar la no-organización de los JJOO con unos cócteles de Beefeater. ¡Viva el COI!

FASTUOSO: día, el de hoy.

NECESITO: vacaciones, que no quiero montar una masacre aquí. Sólo 14 días, sólo 14 días...

17 Kommentare 6.7.05 12:03, Comment

Cadena de resacas

Buenas tardes:


Esta mañana ha sido una mini resaca la que me ha impedido actualizar, y ayer fue la cadena de atentados en Londres la que me tuvo toda la jornada laboral sin poder hacer otra cosa que mirar Elpais.es cada cinco minutos. Hoy, en realidad, estoy con la resaca de los atentados y la resaca del vino de anoche. Pero iré por partes.


Ayer por la mañana rompía la repugnante monotonía de Odoroffice -que va a terminar como el rosario de la aurora tal y como está el clima de tensión últimamente, añado- un acto infinitamente más repugnante que fue esa cadena de atentados en Londres. Por suerte, apenas conozco a gente viviendo allí, y los pocos que están sé que están perfectamente y que no han sufrido ningún daño. Aun así, creo que Londres es una de las ciudades en las que tengo mejores recuerdos -Sundae me dará la razón- y donde mejor lo he pasado en mi vida, por lo que ver lo que sucedió ayer me hizo sentir algo muy parecido a lo que experimenté en el 11-M. Miedo, incertidumbre y mucha pena por lo que estaba sucediendo en un lugar al cual me siento tan cercana. Además, en agosto vamos a ir Laon y yo a pasar unos días allí, por lo que a todo el mal cuerpo que tenía se unió una especie de pánico irracional que casi me hizo cancelar las reservas y todo. Al final entré en razón e hice caso a los que me decían que no iba a haber dos atentados con tan poca diferencia y que no me iba a pasar nada.


Y pegados al teléfono para que nos fueran contando las novedades de los atentados -bien pocas, porque esto no fue como el caos del 11M, dando datos de todo a tutiplén, enseñando las imágenes de los muertos en los trenes etcétera- nos fuimos Claudio, Matronic y yo a la piscina municipal de mi barrio a pasar la tarde. Armados con bolsas de Risketos, patatas fritas light y una Cosmopolitan que nos regalaron, nos echamos al césped medio pelao de esta excelsa instalación, rodeados de Camelas, familias varias y algún que otro extraño grupo de tatuados. A lo largo de la tarde analizamos, gracias a tan insigne publicación, que nuestros conocimientos sobre el pene son bastante amplios y que no hay que irse a Marruecos en plan La Pasión Turca, ya que te pueden pasar cantidad de desgracias. Es una biblia la revista esta. Hicimos unas cuantas fotos que tuvimos que destruir porque atentaban contra cualquier moral, más por el horror que por lo que mostraban: yo cubriéndome los pezones con unas patatas fritas, Claudio fotografiándose la colita, Matronic sacando tetas... En fin, un desfile de los horrores del cual no hay pruebas, salvo lo que viesen los Camelas que nos rodeaban.


Conseguimos no quemarnos nada gracias a las protecciones que nos echamos de arriba a abajo -60 en la cara y 20 en el cuerpo, además de un potingue para el pelo de la marca Cabeza Negra-, aunque Matronic y yo terminamos llenas de mierda porque se nos ocurrió sacar mi neceser de maquillajes y pintarrajearnos con los lápices de ojos. Un desastre que concluyó con mis piernas llenas de pintajos y Matronic con pote hasta en los sitios más insospechados. Somos como niños.


Por la noche fuimos a casa de Hator a celebrar su cumple y el de Iko con una fiesta navarra. Claudio y yo estábamos hechos polvo porque con tanto baño y tanto test del Cosmopolitan habíamos agotado nuestras energías, aunque en Claudio también influyó el hecho de que estuviera malo con anginas y tomando antibiótico. Así acabó, dormidito en un sofá como un bebé tapado con un edredón de plumas. Hator había preparado unas viandas (navarras) deliciosas, pero la palma se la llevaron unos espárragos que estaban para ponerse a llorar de ricos. A mí de verdad que se me pusieron los pelos de punta. El vino también estaba bastante como para ponerle un piso, de ahí que yo bebiera con bastante profusión, terminando con un pacharán; sospecho que dicha profusión es lo que me ha provocado la resaca que aún padezco, y que me ha hecho entrar una hora más tarde a trabajar. Claudio directamente no ha venido, que estaba muriéndose de enfermedad en su casa. Supongo que la piscina y el agua fría que se bebió no ayudaron mucho a su recuperación... Anda que...


Y nada, resumo ya que tengo que hacer la maleta para irme a Barcelona. Ya, ya sé que no son horas de irse, pero las aerolíneas españolas cada vez me lo ponen más difícil. A las 23,20 sale mi vuelo, y con Air Europa, así que no quiero ni pensar a qué horas de la madrugada aterrizaré. Me llevaré el iPod, el libro, el Vogue y la almohada cervical por lo que pueda pasar.


BUEN FIN DE SEMANA: a todos!

2 Kommentare 8.7.05 18:59, Comment

Tres horas de regalo

Buenos días:

Éste es, más o menos, el número de horas que le he regalado a Air Europa entre el viernes y el domingo. Bueno, mejor dicho, esas horas me las han robado vilmente, ya que yo no quería regalárselas a nadie y menos a la aerolínea más cutre, tercermundista e indecente de Espanlla y parte del extranjero. Como cada día es una verdadera aventura el encontrar un billete digno, la semana pasada batí todos los records de billete mierda comprándome uno que salía, tanto de Madrid como de Barcelona, a las 23,30. El horario de ida era aún más hiriente porque ahora salgo de trabajar a las tres, así que me pasé la tarde haciendo tiempo en mi casa en vez de acudir al encuentro de mi amado. Cenada, con bastante sueño y ganas de llegar, me personé prontísimo en la terminal 2 de Barajas para recoger mi tarjeta de embarque -primero lo intenté en unas máquinas pero claro, esos cacharros nunca suelen funcionar, y son unos engañabobos que te hacen perder tu sitio en la cola para nada- y tener un buen sitio. El amable chico que me hizo la facturación me dijo que no había ningún retraso previsto, así que llegaría previsiblemente a las 00,30, la hora esperada.

Me compré el Vogue y me quedé leyéndolo dentro de la sala de embarque mientras hacía tiempo. Diez minutos antes de que me tocara embarcar, fui hacia mi puerta correspondiente. Se me ocurrió mirar una pantalla a ver cómo iba el tema de los horarios y ya empezaron las sorpresas: ya no embarcábamos a las 22,50, si no que de momento la llegada del avión se estimaba a las 23,27. Con un cabreo bastante importante (más por impotencia que por otra cosa, porque no me sirve de mucho gritarle a la señorita con cara de Juteco de Air Europa) proseguí leyéndome el Vogue -a ver, no es el Quijote, en media hora te lo has ventilado, pero no tenía mucho más que hacer- cuando de repente alguien me llamó. "Perdona, ¿eres Ana?". Yo sorprendidísima: "Po_zí, soy Ana". "Te leo un montón, soy Kurt, no sé si me conoces". ¡Uy claro que le conocía! Y ya entablamos conversación descubriendo que tenemos muchos puntos en común, como las continuas idas y venidas a Barcelona o nuestro cambio de vocabulario provocado por los distintos discos de Austrohúngaro. La aparición de Kurt me alegró la noche, ya que impidió que continuara mascando en soledad mis ganas de querellarme contra esta mierda de compañía aérea, insultándoles conmigo y ayudándome a eliminar gran parte de mi estrés. Además, cogimos juntos el taxi, dado que los transportes de Barcelona impidieron que Laon se pudiera acercar hasta el aeropuerto, lo cual también ayudó a que no me terminase de cagar del todo en la puta. En fin, gracias Kurt por tu aparición y tu consuelo en estos momentos en los que lo único que ofrece algo de felicidad es imaginarte a la azafata estrangulada con su propio pañuelito.

El fin de semana transcurrió tranquilo -un poco frío atmosféricamente hablando, con lo que se me frustró otro plan de playa- y muy amoroso, por lo que me temo que lo que sucedió en él es, principalmente, de mi incumbencia.

Y ayer, una vez más, Air Europa me la volvió a jugar. En el mostrador del Check-in, un mariquita muy simpático me juró por su rimmel que el vuelo no llevaba retraso. ¡Mentira mentira mentira! Llevaba media hora más otra que se terminó añadiendo porque esta compañía nunca tiene prioridad para que le den una pista o le pongan un finger para desembarcar a sus pasajeros. Conclusión: habiendo tenido que aterrizar a las 00,20, lo hicimos a la 1,10. ¡Qué bien! Casi una hora de retraso. Por supuesto, del retraso me enteré en la sala de embarque, así que la peor compañía aérea de Espanlla me quitó más de media hora que podría haber pasado con mi novio. Gracias, gracias. Como ya era tan tarde cuando pisé el suelo de Madrid, decidí coger un taxi que me clavó 14,75 euros por un trayecto de cinco minutos (vivo muy cerca del aeropuerto) y ahora me arrepiento un montón de no haber pedido un tiquet para habérselo pasado después a Air Europa junto con una queja. Esto se llama amargarle los viajes a la gente y lo demás es tontería.

Hoy se presenta un día normal dentro de lo que es odoroffice: hedor, obviedades por un tubo y malas caras. Pero que conste que no me deprimirán. A pesar de todo, soy feliz.

MEJÓRATE: Iko, que se me pasó llamarte ayer.

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Supercasa

Buenos días:

Ayer por la tarde, después de una reconfortante siesta al ritmo de Aquí hay tomate -el telefilm que me gusta a mí de Localia ayer era una mierda- quedamos Claudio, Artemisa y yo para ir a conocer la casita que se han alquilado Iko y Supervago en los centros de Madrid. Fastuoso, sin duda, el hogar que han alquilado por un precio bastante módico, más teniendo en cuenta todos los extras que tiene el pisito. Además de ser un edificio de sólo año y medio de antigüedad (choca bastante, porque cuando piensas en un piso en el centro, te imaginas una corrala del 1910), con lo cual se van a ahorrar todo eso de las tuberías reviejas, las paredes con manchas de hace más de cuarenta años y la ausencia de radiadores.

Pero no es sólo la juventud del inmueble lo que más gusta de este pisito: tiene un tamaño muy adecuado para dos personas, con un salón con balconcillo lo suficientemente amplio como para hacer celebraciones y fiestas temáticas. La cocina es chiquitita, pero teniendo en cuenta que ni comen en casa ni se dedican a asar faisaness ni hacen compra para tres meses, está fenomenal con lo que tienen. Las habitaciones están muy bien ubicadas en la zona interior -dan a radio patio- con lo que se ahorran todos los ruidos de la calle. En resumen, es un piso muy apañado, nuevecito, bien distribuido y que me da bastante envidia porque yo sigo viviendo a tomar por culo y en casa de mi madre. Después de este arrebato de lamentaciones y pelusillas, cambio de tema.

En estos momentos deben estar aterrizando en Ámsterdam para después volar hacia Tokio; esto no me da ya tanta envidia porque el miércoles que viene yo también estaré a estas horas volando hacia una isla con su playa, su buffet libre y su tumbona para que yo descanse un poquito. Una semana fuera de odoroffice para recuperarme un poco del mobbing oloroso e ignorante que sufro a diario y que está provocando, entre otras cosas, que se me caiga el pelo a puñaos. En una hora tengo cita con un dermatólogo; como se demuestre que se me cae uno solo por culpa de mis preciosos cabellos, les meto un puro a toda esta panda de overweights borderlines -en inglés suena menos doloroso, pero es la verdad- que se van a cagar. Con mi pelo y mis zapatos no se juega.

Esta mañana me he desayunado con una noticia que me ha dejado hecha polvo por la crudeza de los hechos y lo veraz de las declaraciones. Se trataba de una anciana de ochenta años y su hijo de cuarenta, ambos con Síndrome de Diógenes, que habían muerto en un incendio en su propia casa en Málaga llena de bazura. Hasta aquí todo normal, simplemente trágico y un poco deprimente. Pero el desaprensivo que montó la pieza (Informativos Tele5) lo hizo de tal manera que daba la risa, y esto no puede ser. El tío eligió a los peores frikis de esa barriada malagueña para recoger declaraciones, y aquello no había por dónde cogerlo. La voz en off decía "el incendio probablemente fue provocado por una colilla mal apagada"; en el siguiente corte, aparecía una señora de unos doscientos kilos de peso y el pelo grasiento diciendo con un acento cerrado cerrado y con una voz de indignación terrible: "él fumaba muchízimo, muchízimo". Volvía a decir el locutor "los vecinos llevaban meses quejándose de los malos olores y los insectos", lo cual se ilustraba con otro paisano cercano a la media tonelada y con similares acento: "yo toa la noshe eshaba el fli pa quitá el mal oló pero él se enfadaba y me decía que no eshara el fli y ehque olía un pehte horroroso". Deduzco que el fli sería un ambientador, aunque no sé por qué al Diógenes le molestaba tanto, si el pobre debía tener la pituitaria atrofiada perdida. En fin, que hay ciertas piezas que hay que montar con cuidadito, y seleccionar las declaraciones con lupa, porque puede pasar lo que he relatado. Preciosa la pieza.

PROSIGO: trabajando, que voy de culo.

POR CIERTO: Corporación Dermoestética ha salido hoy a bolsa. El futuro ya está aquí, queridos...

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