Archives

Estoy quemadaaaaa

Buenas noches:


Antes de perder a los pocos lectores que me queden después del puente por desparecida y por perra -mira que no encontrar un cyber en todo Gandía-, me reengancho un poco a la intenné y avanzo:


- Que me he socarrado como una imbécil en la playa, y en sitios insospechados.


- Que la gente con la que me he cruzado en Gandía es priceless: un señor con el nombre ETO'O tatuado en un brazo, una tía embarazadísima con un traje ajustado de estampados pop, una pandilla de perroflautas tristísima quejándose porque no ligan...


-  Que puedo encontrar un buen par de zapatos en sitios aún más insospechados que mis quemaduras corporales. Y de marca.


- Que me sientan fenomenal el sol y las siestas, aunque sólo haya sido durante dos días y medio.


- Que se me ha secado el bulbo raquídeo definitivamente, olvidándome el discman y un montón de discos valiosos en la mesilla del hotel.


Mañana, todos estos temas y algunos más, ampliados y desgranados paso por paso. Va a ser súper interesante, niños y niñas.


DISCULPAS: me he puesto a hacerme la listilla con el cambio de layout en mi blog y... me lo he cargado. Así que dejo esta chapuza de forma provisional hasta que mi asesora en temas informáticos -la misma que mañana me lleva al Factory- me dé unas lecciones y me saque de mi burrismo. De momento, dejo este diseño tan cutre a la espera de algo mejor. ¡¡Qué ingnorancia la mía!!!


ANTES DE NADA: aprovecharé mi último día de puente para irme de compras al Factory con Artemisa. Hay que economizar.


NO ME PUEDO OLVIDAR: de volver a llamar al hotel para recordarles que me envíen mi discman y mis discos por mensajero. ¿Me acordaré? ¿Sí? ¿No? Por favor, un donativo para que la pobre patata se compre un cerebro nuevo.


QUÉ EMOCIONANTE: mañana saco la ropa y los zapatos de verano. Para mí, uno de los momentos clave del año. ¿Me valdrá todo? ¿Tiraré muchas cosas de las que me he hartado? ¿Habrá sorpresas inesperadas? Ays, si es que es tan fácil contentarnos...


MIS QUEMADURAS: y yo nos vamos a ver la tele.

13 Kommentare 2.5.05 23:41, Comment

Ce n'est pas possible

Buenas tardes:

Estoy estrenando unos de los zapatos más hermosos que he tenido en los últimos tiempos luce el sol y yo estoy bastante morenita, pero no puedo actualizar diciendo todo lo que tengo que decir porque carezco de tiempo. ¿Cómo me pueden tener una semana entera rascándome el higo y ahora exigirme un millón de cosas hechas y encima bien? ¡Anda yaaa! Y además chúpate presentaciones, fotitos por la calle y estar limpia, fresca y esplendorosa. Espero poder actualizar esta noche desde casa, que como ya no veo Los Serrano tengo tiempo para hacer cosas útiles que no tienen nada que ver con un grupo de gañanes sobreactuados.

VOLVERÉ: muy pronto.

POR FAVOR: que alguien me quite de trabajar ya! Yo quedo muy bien en cualquier cosa y sólo necesito un poquito de ropa, calzados y complementos. ¡Si no salgo tan cara! Prejubilación para la pobre patata ya!

7 Kommentare 4.5.05 12:08, Comment

Se necesita dinero/ comprar es un arte

Buenas noches:fficeffice" />


 


Como prometí, no estoy viendo Los Serrano para actualizar, dado el nivel extremado de gañanismo que está alcanzando esta serie y sus nefastos personajes. Maldito Fran Perea… Bueno, a lo que iba. Parece que hoy he tenido un día ocupadillo aunque, en cierto modo, prefiero tener algo que hacer que pasarme las ocho horas navegando a lo tonto esperando la salida, como en la canción No hay nada más triste que lo tuyo. Incluso diría que ha sido un día gratificante a causa de una presentación que he tenido por la mañana, en la que una tía súper profesional y muy seria me ha tratado fenomenal y me ha enseñado unas colecciones de ropa que me han puesto los pelos de punta de bonitas que eran. Si no llega a ser porque me pueden detener, me hubiese ido corriendo del showroom como alma que lleva el diablo con la mitad de las prendas metidas por los bolsillos. Me pierde esto del roperio, me pierde…


 


Y se supone que tenía que haber contado anoche mi puente de mayo, pero me ha dejado de apetecer porque soy extremadamente vaga. Mientras me tostaba en la playa –socarrada, añadiría- me venían a la cabeza millones de ideas que, de haber tenido un ordenador o algo delante, no habrían caído en saco roto. Incluso me bajé unos folios del hotel y un boli para escribir algo cuando se me ocurriera (total, como sólo tengo una docena de cuadernos repartidos por toda mi habitación, para qué coger uno en condiciones teniendo unos folios guarros), pero me pudo el Hola! que me compré en el que venía una biografía de Ernst de Hannover, así que no hubo manera. En definitiva, mi puente se reduce a: dormir mucho, tomar mucho el sol (tengo dos bodas en breve, así que tengo que estar bastante morenita para ellas), comprar algunas tonterías y estar con mi momó en el día de la ídem, aunque como soy tan hábil me dejé el regalo en Madrid y se lo di el lunes. A pesar de los famosos atascos y retenciones varias (un señor a mi lado en la playa contaba que tardó cuatro horas en hacer el recorrido Moratalaz-Tarancón), mi madre y yo fuimos en tren por lo que ni nos enteramos. A la vuelta nos cogió un poquito de huelga de Renfe, pero como somos tan apañadas no nos afectó en absoluto y hasta nuestro tren llegó con diez minutos de antelación a Atocha.


 


Con todo esto, el martes lo pasé en Madrid haciendo cosas que no podía seguir retrasando so pena de muerte. Una de ellas era sacar mi ropa de verano y guardar la de invierno, como ya anuncié. Es algo que me encanta, y que lamentablemente sólo puedo hacer dos veces al año (en Madrid no existe el entretiempo, somos así de extremos nosotros), que además me permite redescubrir viejos tesoros, joyas que compré el año anterior o magníficas piezas que tengo desde hace años a la espera de que puedan ser utilizadas en algún momento. Con todo esto me refiero a ropa y zapatos, no a joyas en el sentido de oros y brillantes, no se vayan a pensar. Normalmente, suelo tirar un montón de ropa de temporada en temporada, pero esta vez me he sorprendido mucho de que apenas me he deshecho de nada, y creo que he encontrado una explicación: la experiencia de años comprando y comprando sin parar me han convertido en una auténtica Master of the Universe, de ahí que adquiera cosas que perduran más en el tiempo sin perder lustre ni modernidad. Ojo, que yo no visto de fondo de armario, pero simplemente compro con mejor gusto de manera que puedo prolongar más la utilización de ciertas prendas. Eso, o que soy una trendsetter, por lo que aquello que yo me compré hace tres años se empieza a llevar ahora. Mira tú…


 


El martes también aproveché para terminar con lo que ya se estaba convirtiendo en un auténtico suplicio para mí, y que era dar los últimos retoques a mi modelito para las bodas de este año. Me faltaba encontrar una chaqueta y unos zapatos (ya tengo vestido, bolso y complemento para el pelo, además de joyas y hasta panties) y la búsqueda estaba resultando un poco Misión Imposible. Incluso Matronic y yo estuvimos enganchadas la noche anterior al MSN hasta las tres y pico de la mañana buscando boleritos por eBay, no os digo más. Pero ayer me tuve que tragar uno de mis principios (como siempre me pasa) más fuertes, y que es el de “nunca comprar en El Corte Inglés porque es reviejo” y acabé haciendo caso a mi madre. Allí encontré a muy buen precio un bonito bolero en crochet rosa con manga tres cuartos, todo abandonadito en una esquina y con un cartel con mi nombre escrito. Fue una señal, y a las señales hay que hacerles caso, aunque vengan del enemigo. Por la tarde volví a tragarme mis palabras (“nunca comprar en Massimo Dutti, es pijo de pega”) y me llevé los zapatos más bonitos de salón que he tenido en mi historia del vestir, divinamente aconsejada por Artemisa. Son negros, con el tacón de serpiente –discretísima, no en plan Cavalli- y otro ribetito de esta misma piel en el empeine. Tienen taconazo y me quedan fenomenal, además de ser relativamente cómodos; para mí que me hacen una pierna súper sepsi, me dan ganas de subirme a una barra cada vez que me los pongo. El punto negativo es que Marga, que vendrá conmigo a la primera boda en dos semanas, se ha comprado los mismos pero en marrón, aunque creo que la gente no lo va a notar.


 


(Dior mío, cómo me estoy enrollando, parece que me han dado cuerda)


 


Termino esta orgía de comprar cosas útiles y estéticamente agradabilísimas con una curiosa adquisición que hice en Gandía de pura casualidad. Allí hay bastantes tiendas de muestrarios, casi todas con alguna marquita en plan Camper y cositas así; una de ellas tenía una enorme variedad de Pons Quintana –una marca menorquina buenísima, todo piel y todo diseño- con todas las piezas en mi número. Otra señal, mírala. Y allí encontré un par de forma súper retro (son como unos zapatos de bailar el tango, pero bajos), en ante negro y ¡piel dorada! No, no hay que asustarse que no han salido de una telenovela venezolana. Son preciosos, súper elegantes y no creo que haya muchos iguales por Madrid. En cuanto haga una foto decente, los cuelgo, porque son para ponerles un piso.


 


Así que aquí sigo sin dinero pero muy feliz porque tengo muchos objetos preciosos. Los hay que nos conformamos con apreciar la belleza en toda su magnitud y ya está, ¡qué existencia tan sencilla la mía!  Quizás necesite un poco de panoja para esto de dedicarme a contemplar la belleza, pero ya encontraré un patrocinador, tiempo al tiempo.


 


PARA MAÑANA: mi entrada en la que cuento que tengo el pelo como José Luis Rodríguez, el Puma.


 


VAYA LADRILLO: que me ha salido, espero que al menos sea interesante.

22 Kommentare 4.5.05 22:26, Comment

El Puma versus Bebe

Buenos días:

Ya lo dije el otro día: tengo el pelo un poco raro, y en estos momentos he encontrado dos parecidos más que razonables para que entendáis la estructura que está adquiriendo. Nada más lavármelo, con la espumita recién extendida de la raíz a las puntas, se me pone un volumen espectacular gracias a la cantidad y calidad que tengo, lo cual me provoca un pelucón en plan José Luis Rodríguez, El Puma, pero sin cejas ni patillas. El otro look que ofrezco es ya a media tarde, cuando los efectos de la espuma han terminado y todo vuelve a su ser; se me empieza a aplastar un poco la cabellera, sobre todo por los lados, por lo que podríamos decir que se me pone un peinadito parecido a ese ser infame que es la Bebe.

Pues vaya plan, pensaréis. En efecto, pienso yo. Supongo que sería peor tener el look capilar de Melendi, aunque este hecho es harto imposible teniendo en cuenta el asco que me dan las rastas, y que antes de ponerme una de esas prefiero depilarme la cabeza con cera, palabra. Si me dan a elegir entre El Puma o Bebe, sin dudarlo me quedo con el primero musical y estilísticamente, por razones obvias, así que ahora me he hecho una auténtica adicta a la espuma para que mi pelo quede esponjoso y bien fosco. El otro día Claudio me dijo que debería ir a Manu a que me apañara un poco la cabellera, pero me he propuesto ver hasta dónde me llegan las melenas. Hace años que lo llevo corto, en todas sus versiones, así que vamos a ver cuánto aguanto sin cortar y manteniendo la dignidad. Todo esto es una burda excusa que me he puesto hasta que dentro de un mes, cuando me recupere económicamente, vuelva a la peluquería coincidiendo con los fastos de mi 25º cumpleaños. De manera que, hasta dentro de un mes, mantendré esta encarnizada pugna El Puma versus Bebe, espuma voluminizadora mediante. A ver quién gana...

Me acaban de llamar Matronic y Claudio desde el aeropuerto, ya que los cabronazos se están yendo a Lisboa a un viaje de lujos, placeres y moquetas que yo les he regalado. Como no me traigan un regalazo les desheredo o les borro de mi agenda o algo peor. ¡Anda que no! Me transmiten que acaban de ver a Cayetana Guillén Cuervo (Cuervo Cuervo...) paseando por Barajas, y me han confirmado que es muy bajita y extremadamente delgada. Vamos, yo diría que es enjuta, pero no quiero que me llamen criticona ni víbora ni nada.

Y, una vez más, he venido al trabajo con maleta porque luego me voy a Barcelona, en tren para variar. Pues sí, es que he tenido que volver a Renfe porque los billetes de avión que me ofrecían costaban un mínimo de 290 euros, y por ahí no paso. Yo me preguntaba cómo es que un mes antes de querer viajar ya me costara tan caro el billete, y ayer recibí la respuesta: mañana empieza en Barcelona (u hoy) no sé qué feria del automóvil, festividad que llenará la ciudad de tuneros y fanes de la velocidad con gorra y camisetas en colores fluorescentes. Creo que no me voy a mover de la terraza de Laon, así ya me termino de broncear. La afluencia de visitantes a tan excelso evento me ha impedido también encontrar un billete de vuelta decente, y tengo que volverme a las cuatro y media de la tarde, cuando aún no habré hecho ni la digestión. Gracias, amantes del automóvil.

Voy a ver si trabajo, que ayer tuve asueto y no hice nada. Esto de seguir sin jefatura me va a matar...

LA SECCIÓN DE MODA: la tengo pensada pero es que me he quedado sin modelo, que se encuentra camino de Lisboa. Será un tema muy interesante, no debéis perdéroslo.

14 Kommentare 6.5.05 09:55, Comment

Chúúúú- chúúúú

Buenas noches:



Maldito Montmeló... Gracias a este fastuoso circuito llevo casi tres horas en un treninfecto -y carísimo- y aún me quedan dos más para abrazar a mi amado y salir de él. Escribo esto a mano en la parada que hace en Lleida mientras los operarios efectúan el cambio de la vía del AVE a la normal. Glorioso momento.



El viaje está transcurriendo sin incidentes aunque, eso sí, mi imán para atraer frikis se ha reactivado -el de travestis está ahora en punto muerto- con bastante fuerza. Me ha tocado ir de espaldas y claro, tengo unas gentes enfrente, algo qye no me gusta nada y menos cuando estiro las piernas y me choco con la persona que hay frente a mí. En fin, esta posición tan poco privilegiada me ha permitido conocer mejor a mis compañeros de viaje. Se trata de un ecléctico grupo compuesto por:



- Tres monjas sin uniforme oficial (es decir, no llevan toca sino pantalones caqui, camisa blanca y chaqueta azul marino, rematado todo por una enorme cruz al cuello y el anillo de estar casadas con Dior, además de pelo corto y gris y mirada beatífica y algo scissor sister).

- Un señor calvo con pinta de vendedor de seguros.

- Una menopáusica muy pesada que creo que es la esposa del de los seguros.

- Una gordilla aún en edad de merecer pero con pinta de no haber hecho ninguna tontería en su vida.



Les he escuchado hablar a los seis de no sé qué de una congregación, por lo que deduzco que las tres sores son las jefazas y los civiles son fieles miembros. Lo malo de ellos no son sus ritos y creencias, sino que HABLAN A GRITOS, por lo que mi siesta se ha visto interrumpida a los diez minutos de comenzar. Cuando ya he desinflado definitivamente mi almohada cervical y me he reincorporado, la menopáusica se ha puesto a sacar comida de una bolsa como si fuera el findelmundo: almendras, panchitos, manzanas, bizcochos, panecillos, mueslis ("muslis", decía ella)... El clímax ha llegado cuando ha sacado algo que olía a cabrales, pero que según ella era ¡queso fresco! Tenía que estar delicioso para oler tan bien. Una de las monjas lo ha mordisqueado y el resto del cónclave se ha puesto a descojonarse diciendo que se iba a pasar el resto del viaje sentada en el WC. La menopáusica se ha pasado -sin exagerar- más de media hora ofreciendo comida non stop, con una insistencia que resultaba hasta desagradable e incluso impertinente. Para rematar, ha dado unas lecciones de nutrición contando los desayunos sanísssimos que hace (avena, almendras, leche desnatada...) y que es capaz de comerse medio kilo de fresas ella solita de una sentada, con lo que luego va divinamente al baño. Es lo que necesitaba escuchar yo en ese preciso momento. Por suerte, ha empezado la película y ahí están los seis tan ufanos, aunque no paran de reírse a 50.000 decibelios. La beatitud produce mucha risa, por lo que veo.



Yo escribo todo esto en un folio guarrísimo y con letra microscópica -pensad en el esfuerzo, creo que merezco una recompensa o algo- porque se me ha terminado el libro y no me quedan casi pilas en el mp3-mecher-con-reloj. QUé ganas tengo de leerme un libro que me guste, de verdad, que últimamente me trago cada bodrio... Aunque uno sí me gustó hace una semana, pero ya haré la crítica desde la oficina. Ahora, miraré por la ventana, que se me termina el folio. Ah no, que es de noche y no se ve nada. Pues contaré ovejitas cualquier cosa menos leerme la revista de RENFE o ver la peli, que es la misma que nos pusieron la semana pasada camino de Valencia. Por cierto, la vente fuma en los baños de los trenes, que se sepa. Qué pocas multas se ponen aquí, rediorrr...



EL MANUSCRITO: de esta entrada creo que lo voy a sortear, es para verlo.

11 Kommentare 7.5.05 13:06, Comment

He perdido la voz

Buenos días:

Para un fin de semana que no bebo ni bailo ni fumo ni me caigo por los suelos, me he levantado totalmente afónica y con un interesante dolor de garganta. Ayer ya estaba con la voz rara, pero esta mañana me ha costado un triunfo darle los buenos días a mi madre, y no te cuento sacar a Claudio de la cama -soy su servicio de despertador telefónico, ahora que su móvil ha decidido fallecer-. Debo ser la única persona en el mundo a la que le sientan bien los vicios, porque no es normal que la vida sana me deje así de enferma. Hala, a ver qué me dice mi señor doctor esta tarde...

Y nada, como no estoy en condiciones de hablar, tampoco tengo muchas ganas de escribir porque además estoy bastante agotada. Ay ay ay, a ver si me voy a estar poniendo malita de verdad... Menos mal que la enfermedad empieza el lunes y no el jueves, que el sábado tengo la primera de una larga lista de bodas. Pero bueno, a pesar de todo estoy muy contenta, ha sido un fin de semana fastuoso -breve, pero completito-, estoy bastante morenita y hoy llevo una camisa amarilla preciosa. Y eso que el día se ha levantado grisáceo en Madrid.

No puedo terminar esta entrada sin comentar lo del embarazo real, algo que si bien no me llena de alegría, orgullo ni satisfacción, me hace respetar a esta periodista asturiana un 0,1% más, ya que está cumpliendo la función por la que se le paga un sueldo, que no es otra que la de procrear como una coneja. Ya sé que es una boca más que alimentar, pero esta gente tiene que hace lo que se espera de ellos: traer hijos al mundo. Yo ya estoy pensando en nombres para retoños, inspirándome en los alumnos que tiene mi madre. Por ejemplo, para chico se me ha ocurrido Franklyn Arturo; para niña, Pamela Jacqueline. Son bonitos, ¿verdad? Y con el De Todos Los Santos detrás ya es una auténtica preciosidad. Mira, se me ha ocurrido una cosa. Quien me mande los nombres más fastuosos para el hijo de los principitos, le enviaré por correo el manuscrito original de la entrada que redacté en el tren el viernes pasado. Nada de copias: ¡el o-ri-gi-nal! Me podéis mandar las sugerencias por mail. Ahí queda eso.

Y para que os entretengáis hoy, un link que me mostró Claudio -que le llegó vía mi enemigo acérrimo, pero bueno- con el que podéis reiros un rato. Helo aquí. Muy recomendables Homenaje a Cataluña y Un día con Amenábar.

ESPERO: vuestras respuestas.

31 Kommentare 9.5.05 08:49, Comment

Castigada e incomunicada

Buenas tardes:


Yo he hecho cosas buenas, malas, regulares y muy malas en la vida. Pues en este momento estoy pagando por todas ellas, incluso por las cosas que hicieron otros, porque estoy siendo sometida al peor de los castigos que yo puedo experimentar. A mí se me puede privar de muchas cosas: puedo vivir sin comer, sin beber, sin bailar, sin moverme, sin comprar, hasta sin follar... ¡Pero no puedo vivir sin hablar! Algún espíritu maligno -probablemente con la forma de Melendi- me ha echado todo tipo de maldiciones encima y me ha provocado una laringitis aguda que, no sólo me impide hablar, sino también respirar, mover el cuello, tragar o hacer cualquier cosa que hace la gente normal. Esto por no nombrar los delirios de la fiebre, que me tiene como una zombie caminando por la casa. Voy con una libretita y un boli intentando que mi madre, que jamás se pone sus gafas de ver de cerca, entienda todo lo que quiero decir. Ojalá fuera como Stephen Hawkins y tuviera un ordenadorcito que reprodujera mi voz...


¡Estoy mutilada! ¿Dónde está mi voz? Menos mal que no soy la cantante del grupo, que sino tendríamos que hacer playback a pesar de que lo tendríamos todo instalado. Joder, ya estoy delirando otra vez con la fiebre...  


Dejo mi concurso de nombres para el heredero/a para otro momento, porque ahora no tengo ganas de nada. ¡No he visto ni el programa de Ana Rosa! Decía Claudio que qué suerte, ahí viendo a Mari Tere... No hijo, no, más bien he estado sudando en la camita, y no precisamente por nada tórrido.


ME VOY: a echar otra siesta.


ESPERO: poder tener algo que decir mañana. Y poder decirlo!

10 Kommentare 10.5.05 16:36, Comment