Archives
Mode fumatta blanca on
Buenas tardes:
Aquí está el mundo desmoronándose y yo preocupada por lo que hacer este fin de semana que estoy sola sin mamá Patata. Supongo que acabaré por no pasar por casa, pero mis planes tienen que ver con depilaciones, mascarillas, manicuras y todo tipo de embellecimientos para el body. Y mientras tanto, Papa agoniza serenamente, Rainiero de Mónaco hace lo propio, el vídeo de la FAES hace estragos en el bloggerismo, Britney Spears niega que esté embarazada y Bisbal y Chenoa rompen su relación de tres años. Esta última noticia ha sido un auténtico flash para todos los que hemos visto Corazón de Anne este mediodía, porque ha salido la afectada con un chándal y pantuflas en el portal de su casa dando las explicaciones pertinentes; la pobre tenía un aspecto de abatida que, quién sabe, lo mismo acaba derivando en un adelgazamiento de sus muslámenes. No hay mal que por bien no venga.
Y eso, que como la actualidad está que arde y yo tengo la cabeza fatal esta semana, no soy capaz de actualizar ni con la sección de moda -que está pensada, pero no he encontrado el momento de hacer las fotos, ojo- ni de trabajar como una persona normal, así que voy a dar cuenta de una historia buenísima que mi companllera Matronic me contó ayer. A ella, a su vez, le llegó a través de su madre, la cual sospecho que me va a aportar grandes entradas en lo sucesivo.
Bien, pues una amiga de Matronic Madre se acaba de separar de su esposo después de veinte años de matrimonio, y se ha enterado de que la ha dejado por una señora de Kenlla bastante foca, con cuatro críos y como diez años mayor que ella. Sorprendidísima, se puso a hacer memoria y recordó que poco antes de casarse, una adivina le dijo que una mujer "de tez morena" interferiría en su matrimonllo. ¡Vaya por Dior! Así que sus predicciones se cumplían más aún que las de Juan Dámaso. La señora se fue a buscar a la adivina, la cual ya ni se dedicaba a eso ni nada, pero como estaba tan intrigada por el caso decidió volver a sus artes adivinatorias para ayudar a la amiga de Mamá Matronic. En sus indagaciones descubrió un hecho que sólo podemos definir de una manera: fastuoso. Resulta que el marido había conocido a la de Kenlla en un chat, y que ella le hacía vudú a la mujer para que él la quisiera a ella. ¿Cómo era ese vudú? He aquí lo que me hizo tirarme por los suelos: un muñeco con el culo cosido, que es lo que se utiliza para que los maridos dejen de desear sexualmente a sus mujeres. Así que ya conocéis un briconsejo nuevo para ligaros a ese chico con pareja que no os hace ni caso: un vudú con el culo cosido de su novia y todo solucionado. Cosas veredes...
Esta noche se presenta muy agitada, que comenzará con la fiesta En ningún sitio mejor que en Espanlla, en casa de Hator. Para ella, sólo se podrán consumir productos de la tierra, escuchar música con denominación de origen espanllola y, en mi caso, intentar adornarse con algún motivo típico, como una peineta o una bata de cola de esas que tengo por casa. El resto de la noche, Dior dirá. Y del fin de semana, lo mismo.
PUES TAMPOCO: he colgado ninguna foto de París hoy, dada mi vagancia.
BÚSQUEDA DEL DÍA: sueldo de la armada.
En plan Rodríguez
Buenas tardes:
Es sábado, tengo la cama deshecha, la ropa y todos mis efectos personales esparcidos por toda la casa, estoy medio en paños menores con el portátil en el salón mientras veo una película de esas de violadas que me encantan y no me da la gana de tender la lavadora que puse hace horas. ¡Qué bien se está sola a veces! Se me ha chafado un poco mi rodriguismo teniendo que ir a comer a casa de mi abuela, pero ha sido comer y salir pitando para lanzarme a la vida gañana. Si supiera hacer ruidos con los sobacos, los haría, qué felicidad.
Me he despertado a eso de la una y media con un ligero dolo de cabeza, y lo raro es que no tenga un resacón de caballo con todo lo que bebí anoche y con todo lo borracha que me acosté. Fue fastuoso llegar a casa dando bandazos contra las paredes sin despertar a nadie. ¡Si me podía haber dormido sobre la alfombra del salón y que no pasara nada! Como ya ha contado Supervago, asistimos a una fiesta en casa de Hator que se llamaba algo así como En Espanlla como en ningún sitio, dedicada en particular a aquella señora que se indignaba tanto porque en Bélgica no hablan castellano y en general a toda esa gente que cada vez que sale de Espanlla no para de decir lo mierda que es todo comparado con su país. Mis aportaciones fueron sencillas pero eficaces: una botella de RiBera de Duero -ahora sí está bien, no?-, una tortilla de patatas precocinada, una paella requetepreparada que se calentaba en el microondas, un bolsón de patatas marca Santa Ana (todo encaja, qué bien) y una lata de aceitunas La Espanllola. La paella resultó estar bastante asquerosa, sobre todo cuando la sacamos la primera vez del microondas y los granos de arroz aún estaban durísimos; encima olía a conllo que tiraba para atrás, lo cual se agravó con unos quesos que trajo Rul que estaban deliciosos pero que aportaban unos matices aromáticos al evento nada apetecibles.
Para mí, la fiesta fue un exitazo, especialmente para los invitados, que bailamos, cantamos y pinchamos nuestros jits como nos merecemos y nos ahorramos la bazofia que te tienes que tragar en según que sitios. Por no hablar de la bebida de calidad, aunque al final creo que nos acabamos bebiendo el Don Simón que aportó Claudio y Supervago y yo el licor ese mexicano con un gusano. El anfitrión esta mañana se ha tenido que encontrar una devastación terrible, porque no pararon de caer vasos al suelo ni un instante. Yo no recuerdo haber tirado ninguno, y eso que soy hipertorpe, pero lo menos tres vece recuerdo a alguien metiendo la fregona. Tengo un poco de sangre en el vestido que debe ser de Supervago o de Hator, que se cortaron en la mano en uno de estos momentos de destrucción de vajillas. Pobre Hator, va a tener que beber directamente del grifo después de lo de anoche... Pero la verdad es que nos reímos tanto y lo pasamos tan bien, que lo mismo hasta le merece la pena quedarse sin cristalerías.
Esta noche vamos a despedir a Aída, que se va la semana que viene a vivir a Valencia ahora que es aeromoza. Espero que pronto encuentre un piloto hipermillonario que la retire y la tenga en casa como una reina viviendo de su dinero.
ME VOY: a tomar un café sin poner un platito debajo, algo que mi madre no puede soportar. Qué rebelde soy, uy uy, qué antisistema!!
BÚSQUEDA DEL DÍA: agasajos gays
Fractura total
Buenos días:
Si el viernes terminó convertido en una celebración destroyer absoluta hacia el hogar de Paco -lo de la colecta para comprarle una cristalería nueva debería empezar a fraguarse como una opción viable-, el sábado supuso la completa destrucción para mi excelsa persona. Y es que, mientras los fieles del mundo se congregaban en las iglesias para orar por el santo padre y tal, yo me congregaba en un bar y posteriormente en el Coppelia (gracias, Eme) para celebrar ciertos temas y ciertas cosas.
Comenzamos cenando en un bar de Malasaña -Aída, su amigo Carlos, Toledeitor, su amigo el tío bueno, Claudio y yo- donde una camarera bastante pardilla nos maltrató abiertamente, aunque al menos la cena nos salió bastante baratita. Terminamos tardecillo, así que ya nos fuimos derechitos al Coppelia. No sé cómo lo hicimos, pero el camino se me antojó larguísimo, como si ese local estuviera en Murcia o en el Vaticano; será que no había bebido mucho y que era consciente de las distancias, who knows... Dentro, bailemos y bailemos toda la noche pero, sobre todo, sudemos y sudemos como pollos asados porque en el Coppelia no sólo no debe haber ventilación, sino que probablemente ponen una calefacción a 70ºC para que el personal moje la camiseta. A lo mejor el efecto sauna este es en nuestro beneficio, vaya usted a saber, para que se nos limpien los poros... En este caso, hay que reconocer la labor estética del Coppelia.
Cerraron a las seis o algo así y ya cada uno se disgregó; Claudio y yo nos fuimos a un bar que hay en San Bernardo a tomar un desayunito, tarea harto complicada porque estaba hasta el culo de gente. Los camareros nos ignoraban totalmente, y no paraban de servir unos enormes y grasientos bocadillos a los miles de pijos peluca que campaban por allí. ¿Por qué no se iban a desayunar al Palace y nos dejaban los bares cutres a la plebe? ¡Si yo sólo quería un cruasán! Conseguimos pedir, pero allí todo el mundo pasaba de nosotros, así que decidimos que teníamos que hacer lo propio: un simpa. Salimos pitando por la puerta y de repente oí que un camarero nos llamaba. ¡Corre que corre por la acera! Y comenzó el desastre-Patata-Míster-Bean.
Como el gimnasio está empezando a hacer efecto en mí, durante la carrera se me empezó a caer la falda que llevaba puesta; fastuoso momento para hacer gala de la delgadez que me invade, pensé. Más preocupada por sujetarme el atuendo que por mirar por dónde corría, perdí el equilibrio en algún momento inoportuno y cuando me quise dar cuenta, yacía contra una marquesina de autobús en una postura incomprensible. No sabía si reír o llorar, así que reí mientras Claudio me recogía del suelo y volvíamos a irnos. Empieza el balance de daños: pulsera rota, muñeca dolorida, hombro dolorido, sangre en un dedo... Por el camino empecé a pedir una ambulancia o un sacerdote porque cada vez me iban doliendo más cosa, pero conseguí llegar a casa de Claudio bastante entera, aunque desconozco cómo subí los cuatro pisos a patita. En el baño siguió el recuento de lesiones: dos rodillas magulladas y con arañazos, medias rotas, omóplato seriamente dolorido y con arañazo también... Mira, al menos no me abrí la cabeza... Me metí en la cama.
Amanecimos a las dos después de que nuestros teléfonos no parasen de sonar recibiendo mensajes confusos de aquí de allá -como el de alguien que se cree que le ha tirado los trastos a Claudio pero que no-, alarmas varias y alguna llamada que otra. Mis lesiones iban doliéndome más y más, sobre todo la del omóplato. ¿Cómo me he podido hacer eso ahí si caí de frente? Ojalá un CSI me diera una explicación coherente. Nos fuimos a comer a un buffet libre donde paladeamos la mousse de chocolate más asquerosa del mundo, y de ahí al cine a ver American Team. Qué rollo de película, por Dior; en algún momento te reías, pero yo al final tenía que hacer serios esfuerzos para no dormirme. Gracias a Dior, la panda de treceañeros que teníamos detrás no dio la chapa durante la película, aunque lo mismo yo lo hubiera agradecido para no quedarme frita. Mientras el dolor en mi cuerpo aumentaba, me fui a mi casa penosamente.
Ya allí me puse unas bolsas de hielo por todos los cardenales -mientras mi madre me decía que si soy gilipollas o qué- y ya a las mil me metí en la cama medio desvelada. La noche de hoy ha sido divertida, intentando encontrar una postura en la que no viera las estrellas: nada de boca arriba porque me duele el omóplato; cuidadito boca abajo por las rodillas; ojo con la muñeca izquierda, que también está fina. Creo que hoy no voy a estar en condiciones de ir al gimnasio, ay ay ay. Y todo por no pagar un cruasán. Esto es justicia divina, anda que no.
INAUGURO: una nueva sección, El estado de mis lesiones: omóplato, muy mal; muñeca, bastante mal; rodillas, mejorando.
BÚSQUEDA DEL DÍA: fotos de pijas dormidas.
Operación tanga
Buenos días:
Cada vez más veo más bloggers haciendo entradas muy preocupados por su forma física de cara a la actual temporada primavera/ verano, el último de ellos Supervago, preocupación a la cual me uno después del caspazo que viví ayer en mi siempre agradable oficina. Tengo una compañera (o compañero, no voy a dar más datos) que pesa más de cien kilos y que siempre está a dieta (según él o ella), pero yo todavía estoy esperando el día en que traiga un filete de pollo a la plancha con una verdurita hervida. Es más, cada vez me sorprendo más con las "comidas de dieta" que trae que, eso sí, se come muy despacio porque según esta persona el comer despacito engorda menos. Claro, comerte un hipopótamo con salsas a cámara lenta es mucho mejor que comértelo deprisa, sin duda.
Ayer fue el culmen del ridículo cuando apareció con un trozo de una especie de cochinillo que acompañó con un plato de patatas fritas del tamaño de Australia. Todo de dieta. Intento recordar sus menús de régimen y sólo me vienen a la cabeza los siguientes manjares, que yo no comería ni en el peor de los casos -y menos si intentas perder 50 kilos, que es lo que le sobra a esta persona-:
- Rabo de toro
- Un pollo asado enterito
- Codillo
- Lentejas con chorizo, panceta y algún que otro tropezón con aspecto grasiento
- Fabada
- Un tanque de cocido
Todo acompañado de pan y postres en abundancia, además de algún que otro aperitivo a media mañana. Terminamos estos menús de luxe con una ausencia total de ejercicio y un sedentarismo sonrojante.
Yo no soy dietista, pero a mí me da que todo esto no es muy adelgazante. ¡¡Joder, que con todo esto se puede alimentar a un país subsaharariano entero durante un mes!! Un día de estos me indignaré cuando vea a esa persona comerse un tanque de manitas de cerdo súper despacio y diré: "mira bonito/a, a ti lo que habría que hacerte es coserte la boca y alimentarte una vez a la semana con una pajita". Pero no lo haré porque soy una persona muy educada, y más ahora que he leído un poco de este libro -del cual ya haré un interesantísimo comentario de textos- gracias al cual he aprendido que no hay que hablar de guarrerías en la mesa. Jobar, se me acabaron las conversaciones sobre cuánto semen hace falta para llenar una botella mientras cenamos, snifs.
Para no despertar suspicacias, debo añadir que yo no estoy a dieta y creo que he estado en esas condiciones muy pocas veces en mi vida, y siempre bastante consciente de que lo que no puede ser, no puede ser. También sé que si algún día llego a los cien kilos, me grapo la boca yo misma. Incluso si llego a los sesenta, qué coño.
QUÉ BIEN: hoy carezco de jefe.
EL ESTADO DE MIS LESIONES: las rodillas fenomenal, y el omóplato increíblemente mejorado. Ahora, que la muñeca... Es posible que vaya al médico y todo.
HAY QUE: acolchar las calles para mí, insisto.
BÚSQUEDA DEL DÍA: lisensiados.
Adans Péres Príncipe ya!!
Buenas tardes:
Qué abundancia de funerales vamos a tener estas próximas semanas, por Dior. Entre la semana pasada con Joaquín Liqui y Terry Schiavo, ésta con el Papa y la que viene con Rainiero, la pobre Anne Igartiburu tiene que estar hecha un flan. No es para menos, qué tiempos tan negros vivimos. Como en Mónaco no tienen cónclaves ni nada -voy a empezar a utilizar esta palabra más que "fastuoso", como no paro de escucharla por todas partes...- ahora se les plantea el difícil tema de la sucesión. En principio no debería ser muy problemático, ya que tienen un heredero varón, Alberto, pero yo creo que tarde o temprano les va a traer más de un quebradero de cabeza. Sí, hijos, sí, yo veo más que inminente una salida del armario o una transformación en mujer del Príncipe, ahora que su padre ya no le va a regañar por no gustarle las mujeres; así que imaginad qué imagen, con el Príncipe Alberto travestido, Estefanía por ahí procreando con los enfermeros del hospital donde su padre aún no se ha terminado de enfriar y Carolina dándose al alcohol junto a su esposo. No es plan.
Por lo tanto, para evitar futuros problemas sucesorios y de imagen, yo creo que quien de verdad debería gobernar en Mónaco es Adans Péres. Al fin y al cabo, algún vínculo tiene con esa familia real, ¿no? Además, es hetero -dejcarao-, bien parecido, súper flexible, capaz de saltar de un columpio a otro y se va a casar próximamente con una chica monísima y ex Miss Universo. ¿Qué más se puede pedir? A mí me parece la mejor opción, ya que Estefanía está demasiado ocupada buscando un marido por los recovecos del palacio como para gobernar nada, Carolina ahora pertenece a la Casa Hannover y el Príncipe Andrea tiene más pinta de pijo pastillero que de Jefe de Estado de nada. En fin, espero que mi recomendación sirva para algo, seguro que el Principado será mucho más feliz.
Últimamente, con tanto papismo, me estoy empezando a sentir como un auténtico extraterrestre en este planeta. Yo ya he dicho en muchas ocasiones que no creo en Dios, que ni siquiera he hecho la comunión y que soy ajena a cualquier religión en general, de ahí que estos días no acabe de entender ese fanatismo que se ha desatado con la muerte del Santo Padre. Cientos de miles de personas desplazadas a Roma para darle su último adiós, dirigentes de todo el mundo acudiendo al sepelio, declaraciones worldwide alabando su obra, días de luto oficial en todos los países... No entiendo nada. Menos mal que en Francia la oposición de izquierdas ha aportado un toque de cordura recordando al Gobierno que su país es aconfesional, por lo que todas estas muestras de condolencia y tal están bastante fuera de lugar en un país en el que se prohibieron expresamente las manifestaciones religiosas en general. En España se ha puesto a parir a Zapatero por no ir a firmar el dichoso libro de Condolencias en la Conferencia Episcopal, y encima ayer se tuvo que reunir con el tal Monseñor Blázquez para garantizarle que los niños estudiarán religión en los colegios y que no se romperá ningún concordato de esos tan fastuosos que España tiene con la Santa Sede. No entiendo nada, soy un extraterrestre. ¿De verdad no hay nadie más que piense que todo esto se les está yendo de las manos? De repente, ¿no parece que todo el mundo es muchísimo más papista que el Papa? Esos jóvenes bailando con un tam tam en la Almudena... Se me ponen los pelos de punta.
EL ESTADO DE MIS LESIONES: bastante mejor, espero que no me impidan bailar esas joyas latinas que me tocan esta tarde.
BÚSQUEDA DEL DÍA: Qué es una patata.
Pesadillas de curry
Buenos días:
Paso un día trabajando y me encuentro a Supervago y a Hang the DJ tirándose de los pelos… Bueno, menos mal que son dos personas educadas, leídas y cultivadas y acabaron reconciliándose felizmente y reconociendo que si esta misma discusión hubiera sido en persona, todo hubiera sido mucho más lúdico y menos belicoso. Pero vamos, que yo no me voy a enfadar porque intercambien opiniones en mis comments, mientras no empiecen a llamarse maricona de mierda o juntaletras cagapoquito. Ah no, de eso nada.
Pues aquí estoy haciendo tiempo hasta que me venga la inspiración para empezar a escribir algo en el trabajo, mientras repican las campanas en la iglesia de aquí al lado por los funerales de Karol. Seguimos con el dichoso tema del Santo Padre… Bufff, a mí ya me aburre tanto que creo que está dejando de molestarme; creo que la sobreinformación ha hecho mella en mí, me ha insensibilizado totalmente. Ya sólo puedo hacer un último apunte antes de no volver a hablar de este señor: ¿alguien se ha fijado en que el cadáver tiene unos zapatitos rojos con tapas y filis (no sé bien como se escribe esto) recién puestecitos? A mí me parece una solución muy interesante, teniendo en cuenta que los muertos en la tierra no andan, así que era un poco absurdo ponerle unos zapatitos nuevos, y en el cielo seguro que van en sandalias, que al menos es así como me imagino yo los calzados celestiales. La ropa no me convence tanto, porque es un poco suntuosa y bastante poco humilde para un hombre que, en teoría, no debería tener bienes materiales, pero en el cielo le pondrán una túnica blanca y un arito en la cabeza, así que este asunto también estará solucionado. ¿Os dais cuenta de los derroteros que ha tomado hoy mi sección de moda? Prometo retomarla en condiciones cuando vuelva a tener tiempo, palabra.
Anoche fuimos a cenar Artemisa, Claudio, Rul, Supervago y yo a un restaurante indio –aunque en la puerta ponía “indú”- de esos que hay en la ONU de Plaza España. Teníamos muchas ganas de retomar las cenas de los jueves –que hicimos dos sólo, pero bueno- y, a partir de ahora, que fueran internacionales. Con el ruso empezamos bien, pero los viajes de unos y de otros, las vacaciones y otros temas y otras cosas lo impidieron. Yo quiero hacer un librito de restaurantes con opiniones y tal, pero conociendo mi inconstancia no lo haré ni una vez, así que haré mis críticas en el blog y punto. Comenzamos:
NOCHE EN EL INDÚ
Primera impresión: rara, como nos pasó en el ruso. Justo abrieron la puerta cuando llegábamos nosotros y estaba desierto. Una vez más, se repitió que estuviéramos solos cenando, aunque esto resulta hasta divertido porque puedes hablar a grito pelao y decir ordinarieces durante la cena.
Trato: exquisitísimo, los camareros y cocineros te daban la mano al entrar y salir. ¡Lo nunca visto! Incluso se partía de risa cuando lo dije la palabra “cósmico” cuando nos retiraba los platos, debe ser que en su idioma significa algo divertido. Muy agradables con nosotros, me encantó.
Carta: muy larga y un poco farragosa. Nadie sabía qué pedir. Menos mal que Rul Caniche tomó algunas decisiones importantes a la hora de pedir.
Vino: pedimos un tinto de la casa (yo quería pedir un vino indio, pero no estaba segura del todo de que existiera) que resultó estar asqueroso. Incluso se sedimentó en el fondo de la copa. Un asquillo, la verdad.
Comida: parecía ligera pero yo me fui a casa medio abotargada, porque acabamos pidiendo unos exquisitos postres al final. La verdad es que estaba todo delicioso, menos alguna samosa extraña que sabía a pisto revenío. Todo lo demás, no demasiado picante y sin el típico sabor a curry que impregna todo; muy variadito y poco empalagoso –de entrada, porque de salida…-.
Conclusiones finales: me gustó bastante, aunque la próxima vez que vuelva pediré la mitad de comida, porque engaña. Y muy bien de precio, por quince euros comimos para los próximos dos días.
Esta pitanza nocturna me hizo tener unas pesadillas horribles, porque yo soy más bien de cenita ligera. Mis pesadillas tenían que ver con mi ex novio –el que es mi archienemigo no, el anterior- y con Artemisa, pero no las voy a contar porque eran muy desagradables y seguro que hay alguien comiendo. Supongo que esto me valdrá de lección para cenar menos la próxima vez que lo haga fuera, o que me vaya a una discoteque a quemarlo, claro.
IBA A: hablar de la boda de Carlos y Camilla, pero ya me extendería mucho. Mañana.
EL ESTADO DE MIS LESIONES: casi totalmente recuperada. Soy la patata milagro.
BÚSQUEDA DEL DÍA: follar a la abuela
Totalmente a favor de Satán
Buenos días:
Comenzamos la semana labo-laboral de un humor de perros a causa de la ineptitud habitual que me rodea, si bien tengo cantidad de emociones contenidas ante la proximidad del concierto de Chycha. A pesar de mi optimismo habitual, hoy me pueden las ganas de matar y de golpear a algún maloliente que otro con el bolso. Contención, patata, contención...
Así que, antes de que se produzca ningún asesinato y tenga que actualizar desde la cárcel, dejaré aquí una importante reflexión que me ha quedado una vez terminado el fin de semana. Después de una azarosa tarde de sábado -con su punto positivo que fueron las invitaciones de boda de Álvaro y su novia (perdón, prometida)-, llegamos a casa Laon y yo a eso de la una y media y decidimos ejercer por un día de pareja normal, viendo la tele en el salón. Esto es algo bastante poco frecuente en nosotros, dado que nuestra relación a distancia nos impide, en general, vernos, así que mirar la tele a dúo es toda una fiesta parejil. Obviamente, la programación era un asco, y cuando ya nos íbamos a meter en la cama, Antena 3 nos obsequió con un pequeño alegrón, La Semilla del Diablo, una peli que yo siempre había querido ver pero que nunca veía.
Y me gustó, ¡vaya si me gustó! Me quedé fascinada por esa jovencísima e increíblemente guapa Mia Farrow -yo no sé qué le vio Woody Allen a Soon Yi, de verdad, con el estilazo que tenía esta mujer-, por su ropa (ooooh!) y por el ambiente que había en el film, todo tan lujoso, neoyoruquino, cosmopolita... Vamos, que por mucho que el tema principal de la película tuviese que ver con el diablo, yo me quedé con todo lo accesorio, que para eso trabajo en moda. Si no habéis visto La Semilla del Diablo, os recomiendo que no sigáis leyendo que ahora voy a ser un poco spoiler, lo siento. El final ya me volvió totalmente fan, cuando ella decide cuidar a su hijo a pesar de ser la mismísima reencarnación de Satanás, y es que el cariño de una madre lo puede todo. Y, qué coño, ¡que la vida que le iban a proporcionar esos adoradores de Satán era total!
Yo también me ofrezco para albergar nueve meses en mi vientre al hijo del Diablo si ello va a conllevar lo mismo que vivió Mia Farrow:
- un vestuario alucinante todo en plan Twiggy
- un enorme y excelentemente decorado apartamento en el centro de Manhattan
- un marido con una profesión de éxito conseguida a base de embrujos y maleficios
- garantía de por vida de un buen status económico y social
Vamos, que yo firmo ahora mismo. Y es que, llevar dentro de una al hijo de Dios, por ejemplo, no reporta tantas satisfacciones, y es que la pobre María sufrió todo tipo de desgracias, vivió en un pesebre, su marido era un humilde carpintero y su fondo de armario... pues mira, no se puede ni hablar de él. Yo me quedo con la semilla del Diablo, que te ofrece una vida mucho más glamourosa y llena de lujos, con moquetas y diseñadores chic; el hijo de dios sólo me ofrecería sufrimientos y colchones de paja. Y una no ha venido a este mundo para sufrir.
EL ESTADO DE MIS LESIONES: prácticamente OK.
BÚSQUEDA DEL DÍA: Palacio de Carolina.