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Whiskey y gripe

Buenos días:

Así no hay quién actualice. Llevo todo el fin de semana en casa cuidando de mi madre, que se ha cogido la peor gripe de los últimos años. El sábado amaneció con fiebre; por la noche tenía más de 39º y al día siguiente seguía en tal estado. Llamé al médico de urgencias –que tardó sólo cuatro horas en venir- y tras un reconocimiento de tres minutos dijo que no era más que un enfriamiento y que tomara paracetamol para bajar la fiebre. Sus fastuosos conocimientos médicos le hicieron afirmar también que la garganta “aprobaba su examen”, así que no hacía falta que tomara nada para esas toses que tenía. El lunes se volvió a levantar a casi 40º, y además llena de ronchas rojas por todo el cuerpo. Ya el médico habitual de cabecera le dijo que tenía una “gripe muy severa agravada por faringitis y laringitis”, además de que era alérgica al paracetamol. Un diagnóstico el del médico de urgencias quien, por cierto, pertenece a un prestigioso seguro privado. Y yo que me reía tanto de la Seguridad Social… En fin, que el subnormal profundo que vino el domingo podía haberle ahorrado a mi madre un día de fiebre altísima y de dolor de garganta, pero un examen más minucioso le habría apartado de ir a otra visita domiciliaria a hacer otro paripé inútil como el que hizo en la mía.

Y con la madre ya medicada y con mucha menos fiebre –eso sí, con una baja de diez días-, hoy ya estoy más tranquila y mucho menos impotente, por lo que me encuentro en situación de actualizar. Porque, a todo esto, yo ayer vine a trabajar.

Otro que vino a trabajar a esta misma oficina ayer por primera vez fue Claudio, nueva incorporación –en período de prueba- a ésta la Oficina Olorosa. Como en su primer día no vino la persona que le tenía que instruir, le mandaron a una presentación conmigo, donde redescubrimos los placeres del comer y del beber, y así yo me quitaba un poco el agobio de las enfermedades maternales y el coñazo oficinil. La presentación era, en realidad, una cata de whiskeys, en Viridiana, un restaurante bastante caro y muy conocido por la intelectualidad madrileña. Allí se nos iba a demostrar que es posible degustar deliciosas tapas –creadas por gentecilla como Ferrán Adrià o Carme Ruscalleda- acompañadas por whiskey en vez de un buen vinazo (Ribera, Rivera… qué más da). Los bebedizos, por supuesto, no eran J&Bs ni Ballantines, sino Knocando y otros muchos nombres que ya he olvidado pero que tenían una edad mínima de diez años y unos precios que hay que ver cuántos zapatos me compraría yo por el precio de una botella.

Todo fue súper profesional: te ponían cinco copas, una de ellas con agua para beber entre whiskey y whiskey y tapa y tapa, y te iban dando las instrucciones precisas de cómo actuar y catar. En una libretita, el Libro de Cata, ibas apuntando cada cosa: año, graduación, color, color diluido en agua, sabor, salida… En fin, que tenías que describir el whiskey como si estuvieras haciendo un comentario de una obra de arte… y yo me lo creí bastante. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a notar matices amaderados y notas de miel en una bebida de 45º de alcohol? Hay que ver, yo acostumbrada al garrafón, aquello me parecía el néctar de los dioses. Y conseguí distinguir casi todos los sabores con bastante precisión, aunque prácticamente sólo me mojaba los labios en tan insigne líquido. ¡Joder, que era un lunes a las dos de la tarde!

La comida que acompañaba a la bebida era exquisita; ayer comí el mejor foie de todos los tiempos, además de volver a comer trufa, lo cual me recordó a un sabor que no experimentaba desde la infancia. Una vez que has comido trufa, ese sabor permanece en tu paladar durante años. Recuerdo que la última vez que había comido trufa fue en Zurich en 1990, mientras mi padre trabajaba allí; unos amigos suyos nos invitaron a cenar una noche, y habían encargado la cena a un restaurante muy bueno de la ciudad. El plato principal era pasta con una salsa blanquecina que tenía algunos puntitos negros. Cuando lo probé, me quedé fascinada por aquel sabor penetrante, totalmente desconocido para mí, que permaneció en mi memoria años y años. Mis padres alucinaban porque una niña de mi edad disfrutara tanto comiendo trufa, y es que se supone que con diez años te tienen que gustar los bollos y las hamburguesas. Pues ya ves, yo siempre he sido más de trufas. No dejé que el whiskazo me estropease el sabor de este carísimo hongo, así que durante esta tapa.

Después de la comida de ayer, creo que todo me va parecer una mierda hasta que recupere mi paladar proletario con unas lentejas. Cosas del oficio.

VAYA: con la ola de frío. Hoy voy vestida como para escalar el K2. Ni glamour ni nada: ande yo caliente y ríase la gente. Ay, lo que daría yo por ponerme un poco de tacón.

REZANDO: por que mi madre no me haya contagiado todo eso que tiene.

OLVIDABA: destacar que las enfermedades de mi madre sólo me permitieron estar un rato con Sundae el sábado, pero que nos permitieron a Artemisa y a mí que todo sigue como antes. Qué alegría, me encanta que los planes salgan bien... aunque yo tuviera que volverme a casa a cuidar de mi momó enfermita.

38 Kommentare 1.3.05 09:11, Comment

Gimnàstica Passiva

Buenas tardes:

Nos conocimos/ el primer día de clase/ nos presentamos/ nos dimos dos besos/ nos vimos todos los días/ durante el primer curso/ él tenía abono rojo/ yo el pelo horrible... Me he visto obligada a plagiar así de cutremente esta canción de Hidrogenesse porque tiene mucho que ver con Claudio y conmigo, con nuestra trayectoria personal, profesional y casi vital. A ver, si es que a nuestra tierna edad ya parecemos casi un matrimonio otoñal, todo el día pegados y encima sin follar. Total.

Además de compañeros de carrera, este individuo y yo hemos trabajado juntos dos veces -incluso en una ocasión fue mi jefe-, además de ser grandes amigos y de compartir muchas cosas. Hay gente que ha llegado a decir que compartimos el mismo cerebro, y no es una afirmación tan descabellada, la verdad. Desde el lunes, volvemos a compartir oficina y, no contentos con vernos ocho horas al día, ayer nos apuntamos juntos a un gimnasio. Pues sí, hijos, hemos caído en una oferta magnífica de estas en la que pagas todo un año de golpe pero que mes a mes te sale tirado tirado. Y no sólo te sale económico-de-la-muert, sino que podemos usar todo todo todo lo que hay en el gimnasio, así como apuntarnos a cualquiera de las clases (de nombres impronunciables) que se imparten allí, en plan Body Hype Pump, Mega Fitness Guay, etcétera.

En cuanto llegué a casa y le transmití la buena nueva a mi enferma madre, recibí una cantidad ingente de reproches ("INCONSTANTE, DERROCHADORA!!") y me puse a preparar mi mochila ajena al dispendio económico que acababa de cometer y del marrón en el que me había metido. Supongo que ahora tengo un año entero para replantearme mi vida, porque ahora no puedo dejar ni mi trabajo ni mi ciudad ni aunque me echen, dado que tengo un año enterito de gimnasio a mi disposición. Me da un poco de pena el gimnasio de mi barrio que abandono después de años de fidelidad, pero estoy necesitada de nuevas emociones, instalaciones limpias y renovadas y lugares próximos a mi oficina.

¿Aguantaré mucho? ¿Dejaré de ir al segundo día? Si Claudio y yo nos peleamos, ¿nos hablaremos o nos ignoraremos durante la clase de Pilates? Tenemos un año entero para averiguarlo.

Antes de terminar, he de destacar un hecho elocuentemente extraño. Mi contador de visitas me dice cada día las palabras usadas por mis visitantes en sus búsquedas, y una del día de hoy me ha dejado bastante horrorizada. Era, así con mayúsculas, FOTOS PERROS PROCREANDO. ¿Cuándo he escrito yo eso para que lleguen a mí a través de esa búsqueda? ¿Qué pensaba encontrar con unos perros procreando? Espero que no buscase fotos, porque es lo que me faltaba. Tengo que hacer una entrada entera a este respecto, porque la búsqueda de BAILARINAS HAWAIANAS también me tiene intrigada.

SUERTE: con mi gimnasia activa. Y con la de Claudio. Como no sé si actualizará nunca, ya voy contando yo.

MEDITANDO: lo del dominio, aunque voy a tener que abrir una cuenta o algo en plan "Envía DOMINIO al 7755", porque soy súper reacia a gastar dinero en cosas que no me pueda poner o que no me embellezcan.

20 Kommentare 2.3.05 16:30, Comment

Baila morena, baila patata hu ha!

Buenas tardes:

¡Lo hicimos, lo hicimos! Ayer empezamos nuestra andadura como fans del gimnasieo y la musculación, con bastante éxito, todo sea dicho de paso. Muy bien pertrechados con diversos chándals, mallas, camisetas viejas y guantes ad hoc para la ocasión -deduzcan quién lucía cada qué- llegamos al gimnasio dispuestos a dar el callo, y lo dimos.

Empezamos con unas carreritas por la cinta, en la cual yo casi me dejo los pulmones, tráquea y diversos órganos dada la poca costumbre que tengo de correr; continuamos con un extraño aparato de tortura que te permitía correr y mover los brazos a la vez, al cual apenas conseguí coger el tranquillo. Ya sudando como pollos, fuimos a la sala de cardio -que es como una sala de sado pero sin cuero- a destrozarnos el cuerpo en las máquinas, hasta que yo decidí pedir ayuda al monitor. El individuo en cuestión era rubio y con ojos azules -lo que no quiere decir que estuviera bueno- y tenía acento como centroeuropeo. Al final resultó que se llamaba algo así como Lars o Karl, algo que se podía deducir por su pinta de haber pasado por las juventudes hitlerianas. Nos mandó una severísima tabla de ejercicios que intentábamos cumplir mientras él nos decía "NO, ASÍ NO!!" cada vez que lo hacíamos mal. Tanta disciplina, muy lejos de excitarme, a mí me aburría soberanamente, así que me dediqué a observar el panorama. Pero... ¿quién está ahí? ¿Raquel Revuelta? ¿Anne Igartiburu? ¡No! Era Paco León, guapísimo y con bastante más cuerpazo que en la tele, en uno de los aparatos de tortura. Cabe reseñar que también vimos a Maxim Huerta.

Nos encontramos a una amiga de Claudio cuando yo ya me iba a dormir encima de una máquina que me destrozaba los pectorales. Ella nos abrió los ojos y nos descubrió la sala de bailes latinos varios, donde creo que me voy a quedar a vivir. Asistimos a una hilarante clase de Latin Nosequé, que consistía en una especie de salsa a toda hostia y sin parar de saltar y moverse. Yo no sabía si reír o sudar, intentando mover las caderas al ritmo de Dale Don Dale, algo que no hubiera hecho dos horas antes ni gratis, y que ahora hacía pagando y vestida de Fama perjudicada. ¡Lo que me pude reír! El monitor debió pensar que era subnormal, pero es que verme a mí misma meneando el cuerpo intentando emular a Bea Luengo es algo totalmente priceless. Una hora entera de esta actividad tan lúdica y erótica -para el que le gusten los subnormales queriendo bailar como en UPA Dance- nos dejó prácticamente en coma, pero aún así asistimos a una presentación en Pachá. Madre mía, cuántas cosas que no había hecho nunca confluían en una tarde: bailar salsa de motu proprio, entrar en Pachá...

Como en el evento de marras apenas nos dieron de comer, terminamos en el Red Bar intentando cenotear algo. Cuando entramos, todo el mundo miraba a la pantalla como si se hubiera aparecido Jesucristo. Ah no, era el fútbol. Nos trajeron un plato de empanadillas hirvientes del tamaño de rusia y, como no nos las podíamos terminar, Claudio hizo gala de apañao con el siguiente invento: en la presentación nos habían regalado un bote metálico con una camiseta dentro. Lo vació y grácilmente lo llenó de empanadillas. Así de fácil, así de simple, así de alimenticio hoy.

Qué contraste: sudor/Pachá/empanadillas... Que conste que nos duchamos al salir del gimnasio, ojo.

HOY: Pilates, a ver cómo salimos.

CAREZCO: de agujetas casi prácticamente.

13 Kommentare 3.3.05 16:51, Comment

Tú deberías hacer lo mismo

Buenas tardes:


¡Qué agobio, por favor! Aunque a mi compañera Matronic le parezca mentira, esta semana he estado un poco agobiada en el el trabajo, así que ayer no tuve tiempo de actualizar mi nueva sección semanala de modas y trapos varios. Pensaba ver la película de Antena 3 en la que Elizabeth Berkeley es una sexy profesora de física acosada por un alumno, aunque mis obligaciones de bloggera me lo impedían. Finalmente, el hecho de que mi ordenador sea portátil me ha permitido traerme el chiringuito al salón y hacerlo todo a la vez. ¡Bendita tecnología! Allá va el consejito semanal.


Saca la Visa


El tema de esta semana me lleva obsesionando un par de años, y ya era hora de que escribiera al respecto. Soy la mayor defensora que hay en el mundo de los pantalones pitillo; ojo, no quiero decir tipo Medina Azahara, marcando hasta los pelillos de las piernas. Me refiero a pantalones rectos, tanto para hombre como para mujer, que no tienen la parte de abajo ancha. Hace ya bastante que se llevan, pero este invierno se está notando de verdad; los bajos -las perneras en general- se han estrechado milagrosamente abandonando,por fin, la campana. Los detractores me dirán que hay que estar muy delgado para lucir el pitillo, pero yo digo que tampoco es imprescindible. Basta con no llevarlos tan ajustados como para que los hombres tengan problemas de esterilidad, simplemente estrechos y sin abusar.


Si Karl Lagerfeld fue capaz de perder cincuenta kilos para meterse en unos pantalones de Dior de Hedi Slimane, tú también puedes, que seguro que no te sobra tanto peso como a él. De verdad, hay que lanzarse al pitillo, favorecen mucho y además así también se acaba con esa espantosa moda de arrastrar los bajos por los suelos hasta pisarlos; con el pitillo se le da una vuelta al dobladillo y listo, sobre todo en los vaqueros, y vas divino.


En la foto, ejemplo de pitillo del Sr. Slimane. También los hay en el H&M, ojo, no hace falta ir a Dior.



Lo que menos te imaginas no se lleva


Pues sí, la campana no se lleva. Pero a ver, ¿cómo puede quedar bien una cosa que se llama "pata de elefante"? Las patas de elefante no son precisamente algo estilizado, ni fino ni delicado. Pues eso pasa con las campanas. ¿Cuántos años llevan de moda? ¿Diez? Y encima ahora han sacado esa horrible versión que llevan los jovenzuelos de quince años que es de pata ancha desde arriba, es decir, que toda la pernera es hiperancha, resultando escasamente favorecedora para gordos y para delgados.


Otro de los efectos más horribles de la campana, aparte de que hace más bajito y más gordo, es que hay que llevar los bajos más largos, con lo que no se ven los zapatos y se arrastra por el suelo barriendo la calle y mojándote los tobillos cuando llueve. Esto no puede ser más. Ya ha tenido su momento de gloria durante años y años, así que podemos empezar a prescindir de estos anchos antinaturales. Con esto no quiero decir que tires los pantalones a la basura; los puedes llevar a estrechar o, mucho mejor, guardártelos hasta dentro de cinco o seis años, cuando las campanas se vuelvan a echar de menos y se empiecen a llevar de nuevo.


¡No más campanas!



HOY: concierto de La Costa Brava. ¡Yupiii!


MAÑANA: Dior dirá...

31 Kommentare 5.3.05 16:20, Comment

Costas Bravas, fritangas, cuñaos, sudoración y crossovers

Buenas tardes:

¡Qué espesura de lunes! A mí me da que aún tengo resaca del sábado, fíjate. Ays, con la vida tan sana que llevaba la semana pasada en mi gimnasio y mis tés limpiadores, me la cargué en sólo unas horas... Vida sana a mí... ¡já!

La Costa Brava. El sábado salí muy prontito de casa para acudir au concert, donde había quedado con Antonia y conClaudio. La pobre Anthony estaba muy pochita con su gripazo, pero yo la vi guapísima, todo hay que decirlo. Casi a punto de empezar, -aunque Juan Alféizar estaba casualmente en la puerta cuando llegamos- entramos por la puerta y nos tuvimos que quedar a ver el concierto desde la barra, prácticamente, ya que era imposible coger una mesilla. Esto es una buena noticia para el grupo, porque la sala estaba hasta el culo. ¡Qué bonito el concierto! Aparte de que sonaron divinamente y de las colaboraciones estelares, hubo un detalle que me encantó, y fue que a todos los miembros (del grupo, oiga) se les veía muy a gusto y divirtiéndose con lo que hacían. A veces se agradece que la gente no vaya de diva por la vida, ya ves. Yo pensaba que iba a caer Toni, que es mi favorita, pero no cayó. Aún así, el repertorio en general estuvo fenomenal.

Fritangas. Nos encontramos con Lapetra y su novio al salir del concierto, y nos fuimos a cenar con ellos (Antonia se fue a casita a curarse la gripe) a un sitio de esos que me gustan, aunque te dejan un olorcillo a freiduría que te dura una semana. Una vez más, chupabas mi abrigo y te sabía a morcilla o chistorra, vaya usted a saber. Allí despotricamos de mil cosas, y nos reímos mucho en un ambiente familiar y trato agradable, amenizado por la melodía de la máquina tragaperras que teníamos detrás. Sonaba Samba de Janeiro cada vez que perdías, un jit.

Cuñaos. V. me había informado el día antes de que ese sábado había algo llamado Maratón Pendona, de cuyo desarrollo no acabé de entender pero que para entrar había que dar una contraseña, que era "cuñao". Quedamos en que nos veíamos ahí dentro, tras comprobar que efectivamente diciendo cuñao podías pasar. ¡Fastuoso entrar a un sitio con contraseña, nunca me había pasado! Mientras entrábamos, sonaba Who do you think you are de las Spice, así que prometía el tema. Bailamos como locos hasta Obsesión, esta última con más precisión gracias a las clases de Urban Latino que dimos el otro día. Body body! De repente, apareció V, cuyo estilismo es de lo más reseñable y sé que interesará a sus lectores. Bajo un abrigo elegantísimo, lucía un jersey que creo recordar que era de Davidelfín y una camiseta de Batman que me entusiasmó. Me parece que está todo retratado, pero la abundancia de bebidas diversas me hicieron olvidar cosas como éstas.

De vez en cuando desaparecía para saludar gente, y nos trajo al Dj, Gerard, y a un montón de gente divertidísima de la cual recuerdo un nombre, Javi. Ay las lagunas de la Patata! A alguna hora entre las dos y las cuatro la música empezó a decaer -es que Gerard no pinchaba, estaba con nosotros- y salimos en varios taxis al Coppelia. Me sentí como en casa mientras Gerard y V. hablaban en catalán, y yo intentaba chapurrearlo. ¿Qué pensarían de mí? En la puerta del Coppelia habíamos quedado con Alféizar, que apareció por alguna esquina -podría haber llegado volando, no me enteraba de nada- y entramos todos gratis en manada.

Sudoración. La del showroom del Coppelia. ¡Pero cuánta gente había ahí! La música estuvo muy petarda y muy divertida, pero con los calores que pasEmos por allí podríamos haber asado un pollo. El Dj divertido se subió a la plataforma y allí triunfó, mientras los demás seguíamos sudando abajo con la plebe. ¡Maaadre de Dior! ¿Pero dónde estaba la ventilación? Cabe destacar que perdí veinte euros en alguno de esos intervalos con lagunas. Sé que saludé a gente, por ejemplo a Simón, Pepa y alguien más, pero es muy posible que dijera incongruencias. ¡Qué más daba! Si total, para un día que salgo... Aquí llega el momento en que perdí de vista a V, que me confirmó ayer que acabó en el Heaven con el matrimonio Gara-Vaquerizo hasta un poco más tarde. ¿Qué desayunará este hombre?

Algunos bailes después encendieron las luces y nos retiramos, yo concretamente a Claudio's en su siempre grata compañía. ¿Os dais cuenta de que lo hacemos todo juntos? Somos un alegre y guapo matrimonio. Al llegar a casa, no se nos ocurre otra cosa mejor que ponernos los vídeos de Pulp y bailar un poco más con ellos. Un final perfecto para una noche divertidísima, sudorosísima y sorprendente.

Crossover. Anoche V y yo pensamos hacer una especie de crossover, ya que él tiene su casa tan llena de obreros y escombros que no está en condiciones ni de vivir en ella, así que menos de actualizar. Es un chico muy ocupado, así que de momento sabréis de él por todos aquellos que compartamos nuestro tiempo con él, por pequeño que sea. Sé que anoche a las nueve y pico se iba a cenar para luego pasarse por el Travesti Benéfico, y me juró por Arturo que a las doce como la Cenicienta se convertía en calabaza y se iba a dormir. Como no me ha mandado el mensaje informativo con los últimos momentos de su fin de semana, así especularemos. ¿Se iría a casa pronto? ¿Se quedaría hasta las mil? ¿Terminaría en el Weekend? Pronto lo sabremos.

BODY BODY! Nos vamos al gym!

7 Kommentare 7.3.05 16:48, Comment

Eres un enfermo

Buenos días:

No podía esperar más para actualizar, estoy escandalizadísima. Desde que tengo contador de visitas, descubro cosas curiosísimas sobre mi blog y, sobre todo, la gente que lo lee. Anoche, mientras mantenía una lucha encarnizada con un antivirus que no se acababa de instalar y que no se instaló, no cabía en mí de asombro con las búsquedas que hace la gente y que, yo creo que por obra de Dior, aterrizan en mi blog. El que estuviera buscando estas cosas es un poco enfermo, algo que me planteé sobre mí misma porque ¿qué coño hacía yo escribiendo sobre estos temas? No se lo pierdan:

Bailarinas Hawaianas: daría el cincuenta por ciento de mis zapatos por saber en qué momento he escrito yo sobre chicas bailando el hula hula. Ni la más remota idea. Si a alguien le suena, que me lo comunique, porfaplis.

Perros procreando: pues, teniendo en cuenta que a mí no me gustan los animales en general y los perros en particular, no sé qué interés encontraría yo en describir la cópula de dos canes. Aunque aquí, sin duda, el que buscaba estas cosas era el enfermo, no yo.

Follar con la regla: en estos años que llevo de bloggera, creo que nunca he hablado gráficamente de mi vida sexual, como mucho he dejado caer que no he salido de la cama en dos días o eufemismos así, pero jamás he descrito cuándo, cuánto y cómo eché un polvo... ¡y menos si tenía la regla! De hecho, creo que tampoco me suelo hacer eco de cuando atravieso estos días tan delicados del mes. Entonces, ¿cómo cojones han llegado a mi blog con esta búsqueda? El mayor misterio de la humanidad.

Foto Supervago Iko Patata: creo que mis amigos son tan famosos a día de hoy, que hay cantidad de gente desesperada buscando fotos suyas. Yo no quiero ser agorera, pero siento decir que no las van a encontrar. Y mías tampoco. Esta combinación varía a veces de elementos ("foto supervago/ foto Sebas...") pero me aparece un montón. Asumid vuestra fama, queridos.

Giovani Falcone Mafioso: ¿será de cuando me obsesioné con El Padrino y quería ser mafiosa? No sé, pero alguien buscó esto anoche y aparecí yo. ¡Qué chasco se debió llevar cuando descubrió el diario de una borracha!

Biografía de León Trostki: mira, esto me tiene ya loca. Como no sea cuando fuimos a cenar al ruso, desconozco totalmente cuándo me he puesto a narrar aquí la vida de este señor, cuando yo sólo narro la mía -y la de algunos que no actualizan jamás-. Esto ya me aterra.

Las otras búsquedas no son tan terroríficas, pero no dejan de ser curiosas: "Moda para la graduación", "Qué es una tabla gimnástica", "Bolsas Fun&Basics"... Eso sí, yo he intentado hacer la misma búsqueda, y nunca me he encontrado, y eso que miraba hasta la quinta o sexta página. O sea, que el de los perros procreando debía tener un interés supremo, por no hablar de la que quiere follar con la regla y no sabe si sí o si no. Ahora me puedo abrir un consultorio sexológico, como la doctora esta que es novia de un actorcillo rubio, pero me da que lo mío es la moda. De todas formas, si la de la regla vuelve a venir por aquí, le dejaré un consejo: haz lo que sea, pero no manches nada, mujer.

Acabo de venir de hacerme un análisis de sangre y el médico me ha pinchado con una taladradora, poco más o menos, porque aún me duele el brazo. ¡Ay qué delicada estoy, que no voy a poder bailar Obsesión ni nada esta tarde! Creo que me concentraré en mis glúteos.

PROPONGO: un top ten búsquedas.

HOY: como es el día de la mujer curranta, yo no voy a currar. Así, delante tuyo. Pero calentaré la silla en el trabajo.

35 Kommentare 8.3.05 10:26, Comment

¡Veleta!

Buenos días:

¡Basta de plagios! Iba a titular esta entrada Cambio de idea pero no, no puedo seguir titulando todo con canciones de Astrud y de ChyCha, que va a parecer que no tengo imaginación. Este título es breve pero explícito respecto a mi condición de débil mental que no para de cambiar de idea cada dos por tres, y que más de una vez se tiene que tragar sus palabras por pánfila. En fin, soy así: tengo muchos zapatos pero soy así de insegura. No se puede tener todo en esta vida, zapatos y seguridad.

Esto del veletismo viene porque ayer tenía que entrevistar a un famoso escritor español, algo que no me apetecía nada por varios motivos: preparar una entrevista en pleno cierre del número, leerme un libro a toda prisa y por obligación, hablar con un literato -personas que tienen fama de ser bordes y pedantes como ellos solos-, etcétera. Llegué desganadísima y un poco de mala leche, pero al final me tuve que retractar de todas las maldiciones que llevaba echando varios días cuando ese hombre apareció por la puerta del despachito donde charlamos. Aparte de ser increíblemente atractivo (físicamente), resultó ser una persona completamente normal, cercana y para nada un creidillo de esos que hay por el mundo que se creen algo por haber escrito un boom comercial a una tierna edad. Acabamos riéndonos de todo, yo tuve que apagar la grabadora y renunciar a la entrevista, porque ya me había saltado todas las preguntas y no tenía nada ni pies ni cabeza. El día que la tenga que transcribir va a ser un caos, pero fue tan agradable charlar con ese hombre que creo que merecerán la pena todos los esfuerzos que tendré que hacer por reconstruirla. Espero que quede claro que este escritor no era Arturo Pérez Reverte, ojo. Cuando me termine el libro, lo recomiendo -o no-.

Vuelvo al tema de las modas. Decían algunos lectores, al hilo del asunto del pitillo del otro día, que si era look yonki o Barranquilla's Style o nosequé, y yo lo negaba todo. Bueno, pues hoy tengo que asumir que luzco un accesorio de Droga's Fashion de manera involuntaria. Ayer me hice un análisis de sangre y me hicieron muy poco daño, pero a lo largo del día mi brazo se fue poniendo de un color de lo más extraño... Hasta que lo rematé en el gimnasio con las mancuernas. Hoy, la parte del pinchazo está muy morada, se ve el agujerito a la perfección y yo creo que hasta la vena está hinchada; no me atrevo a tocarlo por que veo las estrellas. Así que nada, Yonki Style para patata, aunque no porque quiera, ojo, así que en este aspecto no soy veleta.

Joder, yo creo que con el análisis de ayer perdí neuronas, porque esta mañana tenía una entrada larguísima en la cabeza con unos temas de lo más candente, y se me han olvidado todos. ¿Será la edad? Bueno, a ver si luego me voy acordando.

POR CIERTO: hoy llevo pitillo.

HOY: está mi pobre Antonia en capilla para que la operen de lo suyo. Le mando muchos muchos ánimos y paciencias desde aquí, aunque espero poder ir a verla mañana o cuando ella me diga. ¡Pobrecina mía! Pero en cuanto se recupere de todos sus males, la sacaré por ahí para que recupere el tiempo perdido.

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