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Un pequeño avance
Buenos días:
Una semana entera sin actualizar me parece un motivo más que suficiente como para que mis lectores pasen a ser ex-lectores, pero ya sabéis que ha sido por causas de fuerza mayor.
Pero no me he olvidado de mi blog ni de los bloggers ni nada; simplemente, he estado fuera y ahora tengo una cantidad de trabajo que da ganas de llorar. Sólo avanzo: HE PISADO MOQUETA.
La actualización fetén, esta tarde desde mi casa, con calma y calefacción (qué día hace en Madrid, Dior).
HE VUELTO: ¿Veis qué bien?
Patatadeluxe
Buenas noches:ffice
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Parece que poooooor fin me encuentro en condiciones de actualizar, que ya me vale, una semana entera!!! Vale, esta vez tengo excusa, he estado fuera desde el miércoles por la mañana. Pero bueno, no voy a adelantar acontecimientos…
Yo me tomé un gintónic
Me tomé un gintónic del tamaño de un tanque el martes por la noche con un cantante famosísimo, de Toledo. ¿Cómo se llama? Ah sí, Juan Alféizar. Pero éste sí llegó y la verdad es que fue muy gracioso volver a verle, especialmente sin ser las ocho de la mañana y estar completamente pedo. Creo que el tanque de gintónic me produjo un poco de diarrea verbal que no parecía abrumarle en absoluto, así que nada, como si me hubieran dado cuerda. ¡Muy majo este Juan Alféizar! Con la de veces que actúa en Madrid, ¿conseguiré verle alguna? Misterio, porque quién sabe dónde estaré la semana que viene…
Yo he pisado moqueta
Sí, el miércoles me fui a Barcelona para la final de un certamen artístico llamado CAMELARTE del cual fui jurada. Para los que me leen desde años ha, recordarán que en enero de este año estuve en Berlín para fines similares, con todos los gastos pagados y conociendo gente estupenda entre medios, artistas y organización. Pues aquí, más de lo mismo, y encima con algún que otro encuentro con Laon, el cual me tiene que agradecer que le lleve a lujosos hoteles como el de la semana pasada.
El sitio en cuestión era puritico diseño (Juli Capella, apuntó algún avezado lector en otra entrada), domótica cien por cien y comodidad a tope. Era genial, pensaban por ti: te abrían la cama por la noche, te recogían las tangas y calcetines sucios que dejabas por los suelos… Hubiera sido la solución ideal para algún que otro blogger que siempre se queja de su casa desordenada. El buffet de desayuno era para hacerle una foto: todo escasito, minimalista y muy bien colocado pero, eso sí, sólo calidad (de tres grande class). Ejemplo: pulguita de jabugo con zumo de lichis con menta y yogur de cabra. El precio de la habitación era tan desorbitado que, cuando lo vi escrito en mi tarjeta-llave, pensé que era el número de habitación. Pero como soy tan elegantota, no voy a hablar de pasta (sólo diré que mis Diorgafas fueron más caras que una noche en el hotel con moqueta, y hasta aquí puedo leer).
Sólo pasé dos noches, dos desayunos y una comida en el luxotel, pero quedará en mi recuerdo para siempre. Muy sorprendente que todos los objetos de la habitación tenían precio para que no los robaras, y la verdad es que era todo de lo más tentador. Lo más caro, un espejo de aumento que había en el baño, pero eso no me lo hubiera llevado ni loca, porque es el típico aparatejo que resalta todos tus defectos, hasta los que no tienes.
El jueves por la noche tuvo lugar la final/evento de la cosa esta que pagaba mis lujos, y ahí ya había llegado Carolina. A la muy guarra le habían dado una suite, que era tan lujosa como la mía pero con más espacio aún. Bueno, me daba envidia pero no mucha, que yo no soy nada rencorosa. Nos lo pasamos muy bien con nuestros amiguitos periodistas, haciendo el idiota con un micro-alcachofa de TVE haciendo las veces de horca o falo, según el momento. Muy monos los breakers-indies, ¿verdad? El mundo está loco.
Yo he comido caca
Casi en el sentido literal, porque el viernes me levanté y me fui a visitar a Laon a su trabajo antes de marcharme. Mi avión salía a las 16,30 hacia Valencia, y me depositaron a las 15.15 en el Prat. Buena hora, teniendo en cuenta que era un vuelo nacional, etcétera. Bien, pues los mostradores de Iberia estaban tan llenos, que eran las 16 y yo seguía en la cola, y eso que habían habilitado una especial para los que ya íbamos tarde por culpa de su puta inutilidad y falta de previsión en un viernes comienzo de puente-acueducto. Llegó mi turno y la señorita del mostrador me dice tan fría: “el vuelo está lleno y cerrado. Hay overbooking. Vete a preguntar por ahí”. ¿Cómoooooooooo? ¡Pero si yo tenía que estar en Valencia a las 18.00 como muy tarde para echarme la siestecita, que no había dormido nada!!! En otro mostrador me dieron a regañadientes (“da gracias a que no te cobro los impuestos, bonita”) otro vuelo… para las 21,45 con Air Nostrum. Así que me pasé toda la tarde del viernes comiendo caca en el aeropuerto de Barcelona, muerta de sueño, de dolor de cuerpo y con cero ganas de estar en esa mugrienta sala de espera después de llevar dos días pisando moqueta. ¿Por qué por qué por qué a mí?
Por fin embarqué, y el avión era uno de esos con hélices enanos, con unas azafatas muy raras y con pinta de caerse si se le posa una paloma. Es cierto, era un avión muy inestable que se meneaba de un lado para otro cada vez que había un golpecito de viento, aunque según el señor que llevaba al lado eran hiperseguros. Prefiero un avión normal, de cual manera, mirusté, que daba un miedito pensar que una hélice se parase… porque las ibas viendo durante todo el vuelo.
Así que, con seis horas de retraso, llegué a Valencia hecha una auténtica mierda. Menos mal que mi hotel era muy mono y tenía hidromasaje, que sino me cago en la madre de las paellas y de la fallera mayor. Eso sí, Valencia me ha decepcionado sobremanera como ciudad, y no creo que sea sólo porque era puente. Estaba prácticamente desierta, no tiene casi oferta de restaurantes ni bares, y el puerto… Bueno, esa zona deberían arrasarla y empezar de nuevo antes de que lleguen los Sres. Vuitton de la Copa América, porque van a salir corriendo espantados si ven eso. No me extraña que alguna fotobloggera haya emigrado hacia la meseta, que no es el paraíso pero siempre te puedes emborrachar en algún bar para olvidar lo malo que es el mundo.
Y nada, hoy estaba yo sola en la oficina con mis dos jefes, trabajando tanto que no me he dado cuenta y les he regalado una hora de mi preciado tiempo. Pero vamos, que era de la misma concentración que tenía, algo que no me pasa habitualmente y que desaparecerá misteriosamente el jueves, cuando se hayan ido a una feria y esté yo ahí sola frente al Mac. Lo mismo hasta me pongo el MSN, jaté tú.
NOTICIA BUENA DEL DÍA: Que al llegar a la oficina tenía unas zapas de Armand Basi a mi nombre esperándome. Regalito navideño inesperado, aunque sean un número mayor que el mío.
FAN: ya me dirás lo del concurso sobre mí, mándamelo al mail que no he tenido tiempo de contestar.
NO ME PUEDO CREER: que se esté haciendo un concurso sobre mí. Hay que ver, quién me lo iba a decir.
YA HE ACTUALIZADO: ¡Síííí! Y me he quedado satisfechísima, que lo sepáis. Hala, a comentar, que me he herniado para este entradón!
Todo me parece fetén
Buenas noches:
¿Qué hace la Patata actualizando un viernes por la noche? Supervago no se va a creer esto si lo lee mañana por la mañana. Bueeeno, es que estoy en casa haciendo tiempo hasta que Laon llegue a Madrid, que debe andar en estos momentos sobrevolando Zaragoza, y cuidando un poco de Mamá Patata, que está sufriendo un gripazo de esos que te mantienen a 50º y medio delirando, así que me sé de alguien a quien no le van a recibir con una pancarta de BENVINGUT A MADRID hoy. Pero bien, mientras hago tiempo, y evitando no ver a Ángel Cristo en Dónde vas, corazón (whatever), prefiero hacer lo que el agobiao de mi jefe me ha impedido a lo largo de toda esta semana, es decir, actualizar. (Esta entrada también me sirve para no pensar en que Astrud deben estar actuando en estos momentos, y yo en mi casa en paños menores). Procedo.
El miércoles me levanté a las doce, tras cerca de once horas de sueño, ya que tanto Barcelona, tanto Valencia y tanto hotel con precios hasta en el papel higiénico no me proporcionaron precisamente descanso. Íbamos a comer Juan Alféizar, Artemisa y yo, pero aquí la menda no pudo venir por diversos compromisos familiares, pero se unió al café. Y así comenzó un miércoles que podríamos definir, bien como El camarote de los Hermanos Marx, bien como El coño de la Bernarda, porque allí no hacía más que ir y venir gente, pero Artemisa y yo nos manteníamos impertérritas con cervezas y vinillos. Se fue Juan, apareció Iko; nos tomamos unas cañas en Stromboli, que se convirtió en nuestra base de operaciones de la tarde. Apareció Mynerva, que no me tomaba nada, la chica, y poco después Rul y su señora, que no sólo existe sino que es muy maja. Tomamos, hicimos amagos de cómo hay que dar la mano en una entrevista de trabajo (a mí no me darían un trabajo en un sitio heterosexual, con el escaso énfasis que pongo) y planes para la Nochevieja. Todo muy ameno.
Continuando con el plan Marx-Bernarda, el matrimonio Rul se marchó a sus aposentos; poco después reapareció Juan Alféizar y saludó a Myner y a Iko, que se fueron a ver esa serie del vecindario de locos que a mí no me gusta porque la emite A3. Nos volvimos a quedar tres y... OOOPS! Apareció Claudio recién aterrizadito de Salamanca y allí que se unió. Como el culo se me estaba haciendo aleación con la silla de plástico del Stromboli, nos fuimos a otro sitio. Artemisa nos abandonó después de su última consumición de la noche, y allí nos quedamos Claudio, Alféizar y yo hablando religión y de carencias religiosas (principalmente, las mías). Todo terminó en el Mini Bar, ese sitio enano de la calle Fuencarral donde un señor con gorra parecidísimo a Luixi Toledo sirve cosas, entre ellas las hamburguesas que se comieron ellos y yo no. Me encantó que les echara un cucharadón de una salsa que se llamaba "Salsa años 50"; ¿estaría ahí desde los años 50? No sé, yo hoy he visto a Claudio bien, nada descompuesto, la verdad. Llegué a mi casa las cuatro mil, en un taxi que me cobró como un millón de euros por la carrera. Profesión de futuro: taxista.
Y nada, hoy venga a currar y a currar hasta que he quedado con Claudio para ir a la FNAC, donde he adquirido POR FIN la copia original de Performance. Es, simplemente, perfecto el packaging. YUPI.
Antes de despedirme, hago una reflexión-recomendación. Hoy Laon me ha contado algo de que en Madrid (se comenta que) se está diciendo a la gente que haga boicot a los productos catalanes por no querer apoyar esos magníficos Juegos Olímpicos de 2012. De hecho, me ha contado que en nosequé programa de Telemadrid -nuestra tele, una joya, un joyón- emitían declaraciones telefónicas de televidentes indignados diciendo que pensaban deshacerse de sus productos catalanes y no comprar más. Así que nada, dado que esa tele la pagamos todos, yo me voy a unir, y esta misma noche voy a hacer una hoguera purificadora con mis prendas de Custo Barcelona, mis nuevas deportivas de Armand Basi, mi botella de Freixenet de la nevera, mis discos de Sinnamon y Austrohúngaro y todos mis libros de Planeta. Hala. Y así aportaré mi granito de arena a esa causa olímpica que me llenará la ciudad de saltadores musculados. Todo me parece fetén. ¿Qué le pasa la mundo?
Un apunte más para terminar: he conseguido que mi contador de visitas funcione, así que tengo una entrada muy sorprendente al hilo de ello (sorprenden los resultados, really).
QUE SE PONGA BUENA: Mamá Patata, pobreta.
QUE LLEGUE YA LAON: que me impaciento.
QUE ME CUENTEN MAÑANA: el concierto que me estoy perdiendo.
Holocausto travesti
Buenos días:
He tenido que esperar al martes para contar mi complicado fin de semana porque ayer una no tenía cuerpo como para entradas. Bueno, aunque sí lo tuve para redactar doscientasmil páginas en mi medio de comunicación. Soy la mujer en la prensa que lo hace todo.
El viernes por la noche, como se pudo ver, no salí por dos motivos: mi madre estaba con tremendo gripazo en la cama y Laon venía, así que me quedé en casita cuidando de mi progenitora y acicalándome ante la llegada de mi hombre. Todo muy tranquilito, dormí diez horas, me levanté, fui a la compra, hice la comidita -cuando mi madre se pone enferma, yo me encargo de estas tareas marujiles, que me parecen fascinantes-, perreamos en el sofá hasta bien entrada la tarde y quedamos con Claudio. Se supone que íbamos a buscar al Zara nosequé camiseta para Laon, pero todo se transformó de tal manera que yo acabé con un jersey nuevo y un bonito broche decorativo. Pase lo que pase, la Patata siempre acaba comprándose algo de ropa. Y luego me quejo de que no tengo pasta, jobar.
Cenamos en el Noodle, un sitio bastante poco recomendable para cenar rápido, ya que su cartelito de "Fast Food" es una falacia total. Hay como mil camareros en ese local, que no es tan grande por muy neoyorquino que parezca, pero ninguno te hace ni puto caso. Y cuando te lo hacen, tardan como tres horas en traerte la comida, la cual no parece tan complicado que tengan preparada para recalentar en el momento. Lo mejor fue el precio, porque nos salió bastante baratito, y la comida no estuvo mal (por fin aprendí a utilizar los palillos, qué emoción), pero el servicio era PÉSIMO. No creo que vuelva más, hala.
Después de la cena nos fuimos a casa de Claudio a ver Hedwig and The Angry Inch, película que nos estuvo llamando a gritos toda la noche, y que pensamos que a Laon le podía gustar. Y, milagrosamente, me atrevería a decir que le encantó!! Cada vez que veo esta peli, me gusta más. Está cada vez fraguándose más un disfraz de Hedwig para carnaval, qué ilusión. Y al terminar la película me suena el móvil a la una y pico. ¿Mamá? Oh mierda, se ha vuelto a poner peor; salimos pitando para casa y cogimos el Obsesióntaxi, un taxi que llevaba puesta una emisora con bachatas, salsas y cumbias a todo trapo. Por aquello del prevenir, nos llevamos a mi madre a urgencias (hay que ver, qué placer da la sanidad privada cuando tienes una urgencia), la atendieron en seguida y nos dijeron que no era nada. A pesar de todo, yo veía que mi Plan Travesti del domingo se iba diluyendo por momentos...
El domingo mi madre estaba notablemente mejor; comimos, vimos la Guarra de las Galaxias -qué pasa, no me canso de verla, año tras año-, constatamos el gran parecido de Laon con Luke Skywalker y yo me eché la siesta. Por si acaso hubiera Travesti... Tras una tarde muy tranquilita, dejé a Laon en Barajas y me aseguré de que mi madre estaba perfectamente: ¡nos vamos al Travesti! Quedé con Claudio y Juan Alféizar para ello pero, mientras me acicalaba, saltó el notición: el Bernabéu es desalojado por aviso de bomba. ¡ESCÁNDALO! Mi madre diciéndome que no me mueva de casa, que esto es una maniobra de distracción de ETA para atentar, mientras desalojan el estadio, en el centro de Madrid. Y mi madre imaginándose a los etarras poniendo los petardos en el Plan Travesti, y de repente, holocausto travesti: tacones, pelucas, barras de labios, tetas postizas... todo volando por los aires desperdigado a lo largo de la Gran Vía. De verdad, no se puede ser tan pesimista. A pesar de sus quejas, yo me fui, y bueno, como se puede comprobar, no hubo tal holocausto, al menos yo no lo noté.
Y el Plan, pues muy bien aunque, para variar, yo aún tengo resaca, aunque a lo mejor influyó el hecho de que me bebiera hasta el gotelet de las paredes. Llegamos prontísimo, y al principio estaba medio vacío -pobre Juan Alféizar, que para un día que viene a esto se lo encuentra todo muerto-, pero luego se empezó a llenar y ya nos pusimos a bailar. Vino V, que está quedándose en los huesos mismos, y conocimos (bueno, yo un poco más), a Lolailopop y 1000flowers, amigos de Farala, que son unos chicos simpatiquísimos. Espero que me manden esa foto que nos hicimos, mismamente vía Farala. Enchantée, enchantée!! Creo recordar que la actuación de La Prohibida me gustó mucho, pero yo ya estaba que me lo bailaba todo; menos mal que Claudio es mi disco duro portátil, y me va refrescando la memoria después de cada salida. Me hubiera gustado ser consciente del momento en el que alguien intentaba encenderse un cigarro con el pezón de Claudio: PRICELESSS. Yo creo que a Juan Alféizar le encantó el Travesti, fíjate tú.
Y ayer por fin me hice mainstream: me he hecho TOTALMENTE FAN del single de Gwendolín Stefani, What you waiting for, bueno, y de tod el disco, y no paro de cantar todo el rato guachugüein, guachugüein en alto y en mi mente. Hay que ver, qué hype, QUÉ HYPE! Me muero de ganas de bailármelo.
MAÑANA: Los Hidden Cameras, qué ilu, qué ganas!
SIN PARAR: espero estar hasta que me vaya de vacaciones navideñas, palabra!
En tu fiesta me colé (parte uno)
Buenos días:
¡SOY LA PRIMERA EN ACTUALIZAR, LA PRIMERA, LA PRIMERA! Una vez más, Supervago no se lo va a creer.
Después de un año enterito esperando este acontecimiento, ha vuelto a suceder: ¡la fiesta de Telefónica! Para aquellos que aún no sepan de qué va, se trata de un fiestorrillo que organiza esa compañía grandísima que nos proporciona líneas de teléfono y líneas LSD (entre otras cosas) a cambio de mucho dinero, y que es exclusiva para prensa. ¿Qué prensa? Nosotros no, desde luego, pero como no va con invitación, lo único que hay que hacer es entrar y dejar pasar los canapés delante de tu. Delante tuyo.
Quedamos Artemisa, Claudio, Supervago, Iko y yo para hacer la entrada triunfal, con decisión, en el discothéque donde se celebraba el evento de marras, pero el derecho de admisión era de lo más laxo: "¿Venís a la fiesta de Telefónica? Sí. Pues pasad". Fin de la cuestión. No hizo falta decir "Soy Marina Castaño de La Razón" ni "Perdona pero tú no sabes con quién estás hablando"; un simple sí nos abría las puertas de la gratuidad en el comer y el beber copiosamente. Allí nos esperaba Páquin guapísimo con una corbata y una chaqueta de Lagerfeld, por cierto. La verdad es que este año había menos pitanza y de peor calidad, pero eso no impidió que nos pusiéramos morados. El mejor canapé de la noche: el de mero (bueno, un pescado blanco cualquiera) envuelto en bacon y al vino. El peor: un sandwich de pescado que sabía a gas de mechero.
Daban un vino estupendo (aunque Páquin dijo que este año no había reservas) que yo bebí con cierta profusión, pero he de reconocer que no me emborraché ni nada. Claro, con el estómago tan lleno era materialmente imposible. Como en otros actos con canapés, los camareros nos ficharon y se dieron cuenta de que era mucho mejor traernos directamente las bandejas con comida a que les persiguiéramos vorazmente por toda la sala o les dijéramos "¡EH, EH, PARA!". Yo creo que al final nos conocían y hasta les daba gusto vernos disfrutar así de las viandas.
Artemisa desalojó en seguida, pero los demás nos quedamos hasta que abrieron la parte de abajo, donde empezaba el bailoteo. Y ahí empezó el priceless. Nada más bajar, empezó Bulería y, con ella, el delirio. Hicimos todas las patadas Bisbal del mundo, tantas, que a mí hoy me duelen tanto los pies que me los arrancaría. Después empezó Obsesión, y Claudio y yo hicimos una sesión de bailes latinos impagable, con piruetas y unos sensualísimos movimientos de cadera. Estábamos de un corazón latino que no podíamos más. Sorprendente Supervago bailando como un loco con unos movimientos que no podría clasificar de ninguna manera, y muy divertido también Iko bailando estos latinismos como si bailara electropoz. Creo que mi ración de pachanga anual ya ha sido satisfecha con creces, porque me bailé hasta ese nuevo y horrible jit de La Unión llamado Vuelve el Amor y hasta me uní a una conga. ¿Y sabéis lo mejor? Que la gente para la que se organizaba la fiesta de verdad apenas bailaba, y nos miraban como si estuviéramos locos. Pero a ver, ¿para qué está esta música hortera si no es para contorsionarte como una culebrilla a su ritmo? Si te parece, me la pongo en el discman para escucharla profundamente.
Muy destacable el DJ, GGGotocox, que puso un disco, le dio a play y se largó. Lo mejor es que de vez en cuando volvía y hacía como que trabajaba, pero vamos, que fijo que se trajo las músicas hechas de casa. El año que viene que me contraten a mí, que se lo puedo hacer igual de bien. A la salida nos dieron un regalito y todo, un elegante impermeable que ya veré a quién se lo coloco de regalo navideño. ¡Anda que no!
Lo mejor de esta fiesta es que me he levantado como una rosa aunque, eso sí, he tenido un momento de desconcierto al despertarme porque no me acordaba de dónde había estado la noche anterior. Pero ni resaca ni dolor de cabeza ni nada, sólo los piececillos un poco como si me hubieran dado muchos pisotones (es posible que me los dieran) y agujetas, pero eso es del gimnasio, que ayer lo retomé. Me pregunto cómo estaré hoy para el concierto de los Hidden. Buah, estupendamente.
En definitiva, esta fiesta ha sido una de esas pequeñas venganzas que a mí me gusta ejercer contra este tipo de gigantes, como cuando mi avión se retrasa escandalosamente y robo todo el papel higiénico del baño una vez que me he montado en él. Estas mini vendettas apenas hacen daño al gigante en cuestión, pero a mí me proporcionan un pequeño beneficio personal (papel higiénico gratis, vino gratis, whatever) y una gran satisfacción. Así que parece que ya me voy viendo un poco más resarcida de los años de facturas telefónicas kilométricas y de las pérdidas de cobertura a pesar de que te juren por Arturo que cubren el 200,000% del territorio nacional. Me encantan las pequeñas venganzas.
BULERÍA BULERÍA: tan dentro del alma mía.
I believe in the good of life
Buenas noches:
Cumpliendo mis propósitos de Año Viejo, estoy intentando actualizar todos los días, en plan esa gente que lo hace siempre porque respeta a la gente que le lee. Pero vamos, ya voy aprendiendo normas básicas bloggerísticas después de dos años, así que como mínimo me voy a intentar aplicar la de la actualización diaria. La de no insultar, ni de coña me la aplico.
Para aquellos que no lo sepan, el título del post de hoy es también (está copiado de) una canción de los Hidden Cameras, de cuyo concierto estuve gozando ayer a estas horas. Como la gente que lee este blog casi seguro que ha leído los de Iko y Supervago, ya saben cómo fue el concierto, incluso con algún detalle más, porque Claudio y yo los dejamos allí junto a Rul y a una amiga de Iko y nos fuimos a nuestro hogar. Yo al menos, porque tanta fiesta tanta fiesta... Y así no hay quien pueda.
Pero ahí va mi versión del concierto, el cual me gustó infinitamente más que el del Primavera Sound, y Rul fue testigo conmigo de ambos y lo certificará. Lo que opinan todos: que si la voz no se oía bien, que si la gente hablaba muy alto en las canciones más lentitas... Pero fue muy divertido, qué banda tan animada lleva, sobre todo Mari Jose, una teclista-xilofonista que no paraba de bailar como si estuviera prácticamente en la ruta del bakalao. Menos la voz, casi todo lo demás sonó bastante bien y tocó canciones que me encantan, como Day is Downing, Ban Marriage o la fermosísima Animals of Prey. Me alegro de haberme ido, porque si luego hubiera ido a saludar a Joel y me hubiese despachado con un rancio "thanx", lo mismo me hubiera dado por quemar todos mis discos, al igual que hice con todos mis productos catalanes la semana pasada. Eché de menos un par de canciones más, pero como los pobricos eran teloneros, nada de nada. ¡Ah! Precioso el momento en el que se quedó en camiseta interior. Creo que es uno de los pocos hombres que soportaría con ese tipo de prenda, y que me gustaría, claro.
Como me había dejado el libro en casa (creo que me traicionó el subconsciente, porque llevo como mes y pico leyéndomelo y no puedo, no puedo), me acompañó Claudio al Vips a que me comprara una revista y, como estoy ahorrativa de cara a las navidades, me compré la más barata de la sección no-infantil, es decir, la Cosmopolitan. Bueno, ese engendro ya está en la basura, aunque esto sí que sería para quemarlo. Nunca hasta ahora había sido muy de comprar revistas de estas pero ahora, por aquello de mi profesión, me suelo comprar varias al mes. Ésta ha sido la peor que he leído hasta la fecha, por debajo de la Ragazza, la Loka (ésta la mejor) o la Nuevo Vale: HORROROSA. Unas fotos con un cásting de modelos hecho en una frutería por lo menos, porque que tías más marujas y más feas y con menos estilo; los temas propuestos eran tan interesantes como "a seducir a tu hombre en Navidad" (poniéndote picardías rojos y esas cosas tan elegantes) o "mi marido quiere sexo anal, ¿qué hago?" (con un consejo utilísimo: "no hagas nada que no quieras hacer o usa lubricante"). POR FAVOOOOR! Y esa gente gana muchísimo más dinero que yooo! En fin, no sé de qué me extraño, porque la directora de ese medio es la misma que ahora es novia de Carlos Larrañaga, así que bastante tiene la pobre con lo que tiene. Única y Cosmopolitan, lo peorcito en prensa femenina, dejcarao.
Y para terminar, no puedo hacer otra cosa que felicitar al Fan por su entrevista (y a Mogkumo, por ganar el premio, aunque no tengo del todo claro qué es) y nada, os invito a visitarla tal que aquí. Fan, nunca dejarás de sorprenderme.
MAÑANA: festividad, festividad! Hoy descanso pero mañana... es la ley de la selva!
ADIÓS!
En tu fiesta me colé (parte dos, de la misma autora de En tu fiesta me colé parte uno)
Buenas tardes:
Raro sería que no me encontrase fatal teniendo en cuenta que ayer empecé a beber a las tres, en mi comida de empresa, y que me tomé la última copa casi doce horas después. Me pasé todo el día, sin pasar por casa además, borracha de un lado para otro, con unas malas pintas que no eran dignas de mí (al menos, yo tenía esa impresión, aunque con la tajada que llevaba era normal). Y, como ya se ha contado en otros blogs (ay, no me apetece ni poner el link, ya sabéis quiénes estaban), nos colamos en una fiesta pijísima. Y bueno, todo iba bien hasta que se truncó con unos malosentendidos entre unos y otros que no me apetece recordar.
Tampoco me acordaría de mucho, igualmente, porque con tanta mezcla de alcoholes (yo creo que como seis distintos) y el cansancio físico, tenía el cerebro como para florituras. No sé porqué, pero creo que la actividad etílica de las últimas semanas puede tener dos consecuencias muy evidentes para mi persona:
1. Que me pase como al personaje de Karen de Will y Grace: que sea una borracha casada con un millonario, y mi vida transcurra entre visones y martinis hasta para desayunar.
2. Que me pase como al personaje de Barney de Los Simpsons: que sea una borracha pobre y acodada permanentemente en la barra del bar más cutre de Madrid.
Hagan sus apuestas. Yo, por la cuenta que me trae, voto por la 1. El ganador recibirá una esquirla de la muela de Claudio en su domicilio. O de Artemisa, lo que prefiera.
ME VOY: a duchar, que estoy llena de purpurina, peste a tabaco, etcétera. Hoy sería un buen día para ir a mi trabajo y hacer la venganza del olor. ¡Já!
ME IRÉ: por ahí esta noche, no quiero perder el ritmillo de salir que he cogido.