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Moquito a moco
Buenas noches:
Aqui estoy en un ordenador con un teclado rarisimo y sin tildes pero totalmente gratuito del Lovaina's hotel. Tengo un catarrazo que ni yo me lo creo, y para colomo me acaba de venir la regla. No se que cogno le pasa a mi cuerpo, pero ha sido llegar aqui y empezar a rebelarse el muy desgraciao. Tengo la nariz y todo el ,orrito tan irritados como si me hubiera sonado con una lija.
En fin, pero a pesar de todos estos infortunios, este viaje esta siendo un acierto total. Que bonito es Belgica y que mierda de cuerpo tengo.
NOS VAMOS: a cenar, que estamos hechos unos senyoritingos.
Las Panojas: the real ones
Buenas tardes:
Ya parece que la nebulosa de mocos se disipa y podemos empezar a escribir sin que se nos caigan los idem por el teclado. Hay que joderse, que ha sido poner un pie en Madrid y curarme; mientras tanto, una sola cerveza en Bélgica, ni una noche saliendo y muchos muchos kleenex. Jós.
En fin, que qué bonito es Bélgica y qué pequeño es el Maneken Pis -como bien ya señaló aquel- y qué bien lo pasemos y cómo nos riamos. Una vez más, la vuelta a Madrid, un verdadero asco, con un avión lleno de gordos con chándal y frikis que no habían visto una mujer de verdad en su vida que no fuera su madre. ¿De dónde se habrían escapado?
Panojas bruselienses
Nos levantamos y jugamos a "En la cama con Patata", con Claudio y Farala subidos en el lecho conyugal mío y de Laon. Estuvimos tomando unos tés gratuitos mientras yo me escondía, en cueros vivos, dentro del edredón. Qué escena tan peculiar! Terminamos de hacer el capullo y nos fuimos, en metro, a ver Bruselas. ¡Qué cívico se está haciendo Farala, que se empeñó en pagar el metro y todo! Al llegar a la Plaza Mayor (uy, se me ha olvidado el nombre) había una reunión de perroflautas con sus instrumentos y todos los aledaños. Qué europeo todo. Visitamos todo lo imprescindible y nos fuimos a comer al sitio parisiense que ya ha descrito otro. Cuando ya nos aburrimos y metimos la pata lo suficiente ("qué maricón el camarero, mira cómo mueve el culito, mira qué cejijunto es. Soy el camarero y hablo español"), recogimos los bártulos y partimos hacia Leuven, Lovaina o como quieran llamarlo.
ESTADO DE MI CATARRO: creciendo.
Panojas en Lovaina
¡Qué maravilla de hotel que encontramos! Aquello fue una auténtica sorpresa, ya que por el precio no te podías imaginar que fuera tan mono. Todo lleno de alfombras de colores, cojines, paredes pop y mucha pedrería. Compartíamos baño, pero sólo entre Laon, Claudio y yo, así que no podíamos estar mejor. Además, un ordenador a la puerta de la habitación de Claudio nos permitía utilizar internet gratuita e ilimitadamente. La sorpresa SUPREMA llegó con el desayuno, que de puro abundante resultaba copiosísimo. Los belgas, híper confiados, porque en aquel hotel nadie nos pidió un DNI ni una identificación de ningún tipo. Las habitaciones eran tan enormes que podríamos haber metido a un orfeón donostiarra entero que no nos hubieran dicho nada. Y por la mañana nos dieron de desayunar sin apenas preguntarnos si habíamos dormido ayer. Vivan los belgas y su confianza.
ESTADO DE MI CATARRO: desarrollándose.
Panojas en Brujas y Gante
Madrugamos y salimos pitando para coger el tren a la hermosa Brujas. Era una ciudad taaan mona y taaan recoleta, que parecía que si rascabas con la uñita en una pared, se iba a caer todo el cartón piedra que la componía. Pero no, era de verdad y allí estaba con sus gofres, sus chocolates y sus fachadas. Hicimos el obligatorio paseo en barquito, en el que yo pasé un frío que no está escrito. La verdad es que Brujas es muy bonita, pero frío... el que quieras o más. Y más para Farala, que el muy valiente decidió que iba con una americana como único abrigo.
A pesar de las risas de mis acompañantes, yo sigo manteniendo que un cisne puede matar a una persona, y que esos bichos (las aves en general) son malos y pérfidos. Qué empeño en que les tocara: ¡pero no ves que son salvajes! Emperraos estaba, joer. Pasamos por el Parque del Amor (Miniwater o Minibáter, algo así) y nos hicimos unas fotos así como de enamorados, Laon y yo. Cagamos la salida de Brujas tomando un camino espantoso en obras, hecho un barrizal y con unas familias de gordos, pero el recuerdo quedó en nuestros corazones (snif).
Gante's Panojas
Breve pero intensa la visita a Gante. Claudio rezó en unas catedrales (es que cuando entra en una iglesia, se pone súper católico, con rezos, comuniones.... como si no pecara lo suficiente siendo invertido!!) y al final nos tomamos un gofre, pero no era de los buenos, así que fue un poco desastre (¡¿para que quería yo esa mierda?!). Al menos estuvimos en una cafetería preciosa, súper calentita, haciendo caricaturas -principalmente Laon- de todos los presentes.
ESTADO DE MI CATARRO: en éxtasis, a lo que se añadió una repentina y adelantada menstruación. Fabuloso.
Últimas Panojas
Parecía la abuelita Patata, hecha polvo a las 8 de la noche. Ni salir, ni cervezas con sabor a morcilla ni nada: me metí en la cama (yo creo que tenía hasta fiebre) y los demás se fueron por ahí de farra. Jós, es que ni una noche de salir ni nada! (por no hablar de la ausencia de relaciones sexuales). Eso sí, las horas del día que no estaba agotá perdida me las pasé riéndome continuamente, una risión todo el rato. Espero volver dentro de no mucho con mucha salud y muchas panojas para resarcirme de la ausencia de salidas nocturnas (el Dirty Dancing ese cae seguro).
La vuelta fue un poco triste, dejando aquella ciudad tan limpia, tan amable, tan pintoresca (tienen una estatua que es una mosca gigante empalada en un palo gigante también), para volver a Madrid. También fue bastante trágico dejar a Lolo, porque encima nos daba mucha envidia que él se quedara y nosotros no. Mi último drama fue despedirme de Laon, algo que cada vez me gusta menos y me cuesta más. Eso sí, el día de hoy no ha sido tan terrible al final, aunque he de reconocer que para estar en este Madrid lluvioso y feo, prefiero estar bajo el cielo plomizo lovainés.
ESTADO DE MI CATARRO: reduciéndose.
Tengo que destacar que en este viaje se está notando cada vez más mi falta de memoria, suplida por la presencia de Claudio. He aquí los ejemplos más flagrantes:
Pasaporte: en el hotel de Bruselas hicimos un cambio de habitación (la nuestra era de fumadores, la de los gays no), y yo había dejado mi pasaporte y mi abono transportes en uno de los cajones. Al hacer el cambio, me olvidé completamente de esos papelajos y cuando íbamos camino de Leuven en el tren Claudio me engañó haciéndome creer que mi pasaporte y mi abono seguían en el cajón del hotel. Menos mal que los llevaba en el bolso!
Gafas de sol: recién estrenaditas, me las dejé en la habitación de Claudio del hotel bonito de Lovaina. Al cabo de un rato me las trajo, aunque yo ya ni me acordaba de haberlas tenido en la mano.
Candado de la maleta: abrí la maleta en casa de farala el último día para sacar nosequé y no me volví a acordar del candadito ni de la llave. Al llegar a Madrid, me doy cuenta de que no tengo la llave, y llamo a mi madre a preguntarle que si tiene otra copia. Una vez más, Claudio me volvió a hacer creer que la había perdido, pero lo tenía todo él, que lo había recogido de la mesa de Farala.
¿Qué me pasa en la cabeza? Menos mal que siempre voy rodeada de personas que protegen mi identidad, porque si fuera por mí iría dejando todas mis cosas por doquier. Un día me dejaré un zapato en un tren, otro día el bolso en la carnicería, otro las gafas en un WC público... La última, unas tangas que iba a echar a la lavadora, las metí en un cajón de mi mesa de estudio; menos mal que en mi despiste pillé el cajón abierto y esta mañana las rescaté, que sino ahí siguen criando malvas hasta a saber cuándo.
ESTADO DE MI CATARRO: casi out.
ESTADO DE MI PERSONA: con muchas ganas de seguir viajando por estos mundos de Dior.
ESTADO DE MIS PERTENCIAS: a saber...
ESTADO DE LA PANOJA: inmejorable.
MILES DE GRACIAS: a Farala, por ser tan buen anfitrión a pesar de acabar de quitarse el Mode Turista On. No sólo se lo puso amablemente otra vez, sino que nos lo pasamos divinamén. Gracias gracias! Cocodrilos, cocodrilos!
Crisis? What crisis?
Buenos días:
Imposible actualizar ayer porque tuve como cuatrocientas presentaciones a lo largo de todo el día. Tamaño dolor de pies, tamaña hambre (estos pijolis de la moda ni comen ni nada, y yo llegué a las cuatro a la oficina con cuatro panojas en el estómago arrastrándome por el suelo porque me daba palo comer más) y tamaño agotamiento. Esto sí que es duro y no los obreros en el andamio. Si es que yo he nacido para icono, no para trabajadora.
Tengo en mente desde el último reparto de Belleza en mi trabajo una entrada interesantísima y que tiene mucho que ver con mi propia persona. Entre otras dos mil cosas más (hace que no me compro un cosmético desde septiembre de 2003, es que ni gel de ducha), recibí un innovador y revolucionario producto cuyo nombre parece sacado de mi perversa imaginación. Se trata de Crisis de caspa de Elvive de L'Oréal. Es una especie de gel que te echas por el cuero cabelludo cuando de repente sufres un ataque de caspa de esos en los que peligra tu integridad física: hombros llenos de motitas blancas, pelo con costritas, picores capilares... ¡UN DRAMÓN! Vamos, una verdadera crisis. Y es que parece que la definición de este cacharro se me haya ocurrido a mí, una persona que vive la cosmética y la higiene como si le fuera la vida en ello.
Ahora tengo una serie de propuestas interesantísimas que algún día patentaré cuando tenga mi propia empresa de artículos de belleza (o me compré L'Oréal, que tampoco lo descarto). Por ejemplo, si se te rompe una uña en ese momento tan inesperado, ¡drama de manicura! Así que yo propongo una solución llamada "Séptimo de Caballería de Uñas", un esmalte para reforzar estos delicados apéndices. ¿Tienes los poros abiertos? ¡Def con dos de cráteres! La solución podría ser el "Ejército minimizador y alisador de rostro". En fin, que con estos nombres tan sonoros y efectistas sólo se aumentarían las ventas por encima de cualquier otro producto, porque, ¿qué inspira más confianza, "Crema Hiidratante" o "Blitzkrieg contra la Sequedad". No hay color, no hay color.
Anoche mi rostro vivió una gravísima crisis: Emergencia de herpes labial. Y como de momento no hay una cura contra esto, aquí estoy con un bicho enorme sobre mi labio superior hasta que decida largarse. Fantástico. Esto es una señal para que este fin de semana descanse, duerma, me eche mascarillas por la cara, vaya al cine, cenas y conciertos gratuitos en la Plaza de Callao. Mierda de humedad, de catarro inoportuno y de falta de sueño: ¡CRISIS LABIAL!
Al menos se va cuajando ya lo de Locoño del próximo fin de semana, evento para el cual espero que se me haya extinguido ya el alien este. ¿Para cuándo unas Brigadas Antiherpes?
ESPERO: que esta entrada haya hecho olvidar por un ratín el drama verdadero que es la victoria de Bushie. Jó.
MAÑANA: una entrada con mis teorías sobre los cisnes y la naturaleza (mi enemiga) en general. Tengo mucho que decir.
Todos somos fan
Buenas tardes:
Aunque sólo hay uno auténtico, Elfan, a quien ayer tuve el placer de conocer, después de un infructuosísimo concierto de Astrud. Y ya van mil: aquel de la Sala Sol, aquel en el metro, aquel en la Latina, tantos tantos tantos conciertos perdidos de mi grupo preferido, que ya he perdido la cuenta. Voy a empezar a pensar que hay una culpable muy clara, ya que ella estaba presente en casi todos los intentos fracasados. ¡Antonia, hija mía, que te voy a comprar unos amuletos para el mal de ojo, aunque sea sólo en beneficio propio!
Después de la confusión generalizada y de la ausencia de batería (una vez más, Antonia), conseguimos encontrarnos y nos fuimos a tomar una caña al solete en una terraza al lado de Callao. Poco después aparecieron Supervago, Iko y Rul con su hermano y un amigo. Aquello parecía el Camarote de los Hermanos Marx, porque no paraba de aparecer gente, como la hermana de Supervago con unos amigos (que luego se quedaron y protagonizaron una extraña situación de "¿pero tú los conocías?"). Y faltaba el invitado especial, El Fan , bueno, mi fan.
Apareció tal y como me había descrito en el mensaje, de negro y con gafas oscuras de pantalla. Resultó ser quien esperaba que fuera, y como esperaba: un poeta. Yo estaba semi abrumada con tantas atenciones (me trajo un regalito real, y todo), y pasó media tarde a mi verita. Después de las cañas, nos fuimos a un bar en Huertas y allí bebimos un vino muy rico acompañado de la peor tortilla del mundo, pero dio bastante igual porque allí estábamos a otros temas y a otras cosas. ¡Pero si estaba con el Fan! ¡Con mi Fan! Bueno, aunque yo creo que es más fan de Ana Rosa, incluso después de haber parido recientemente, pero lo puedo entender. Fue un verdadero placer conocerle, hoy nos regala a todos un blog que se acaba de abrir y que no puedo hacer otra cosa que recomendar. Todos seremos fans del Fan y de sus aventuras. Yo también soy fan del Fan (quien, por cierto, es muy guapito).
A las seis acabamos todos de comer, beber y rajar, y ya nos dispersamos. Quedé con Marga (Flor para Supervago) y Pauline en el Café Manuela, y yo estaba hecha polvo, pero acabé espabilando y no paraba de hablar. Pobrecillas, cómo me aguantaron, que parecía que me habían dado cuerda. Claro, había conocido al Fan, jobar. Llegué a casa, vi Siete Vidas y luego el horror. Efectivamente, era LA GRANJA DE LAS TORDAS, porque lo de ayer ya no tenía nombre. Vamos a ver, Terelu, ¿tú no sabes que el raso naranja hace daño a la vista, sobre todo cuando ocupa toda la pantalla? La tía llevaba una camisa inenarrable en naranja butano y de raso, adornada con una especie de corbata del mismo color y material, con lo que el conjunto resultaba imposible a todas luces. El pelo ese amarillo paja combinado con esa especie de prenda (parecía un mono de trabajo) le hacía parecer un de operario de grúa travestido perjudicado y con exceso de rimmel. Por favor, una estilista (y un cerebro) para Terelu, yo creo que su madre se lo puede permitir. No me apetece hablar de Shangay Lilí, pero he pensado mucho en ella.
Ante la insistencia de algunos con mis teorías sobre los cisnes, creo que voy a hacer un pequeño avance. Adelanto también que hay que tener en cuenta que no me gusta casi ningún tipo de animal que no esté en forma de piel de zapatos o bolso, y no por crueldad, sino porque son todos bestias salvajes dispuestas a acabar con mi vida y con mi cutis (todos me podrían desfigurar el rostro de un zarpazo, seguro). Pues bien, una vez alguien (una fuente fidedigna, fijo) que los cisnes son unos animales híper violentos, que bajo ese aspecto de aves del paraíso esconden una personalidad extremadamente agresiva. Dentro de esa agresividad, se supone que si se cabrean mucho y te pillan desprevenido, te pueden matar. ¿Cómo? Eso sí que no lo sé, pero supongo que a picotazo limpio y con mucha mala leche. A ver, hay que ponerse en situación, y pensar en un bicho de esos batiendo las alas a todo trapo, y picoteándote los ojos hasta arrancártelos. ¿Te mueres o no? Yo seguro que sí. Y por eso no me gustan los cisnes, y los patos me caen bien sólo en foie, y la mayor parte de las aves en pepitoria. Qué le vamos a hacer. Y creo que esta escasez de cariño se extiende a casi todo el mundo animal, excepto algunos gatos y el hámster de Claudio.
Ahora saldrán los de la protectora de animales y de Terelu a ponerme a parir, pero yo amo el peligro y me la juego. Que puedo ser muy valiente si no hay un cisne delante.
YUPI! Mañana no tengo que venir con gorda's porque es fiesta aquí, y el miércoles tengo Monsieur le Fiestorro. ¡Qué semana tan cortita!
QUERIDO FAN: eres un genio, de verdad. Y mil gracias por tu regalito!
CALENTURA: en notable disminución.
Crisis de actualización
Buenas tardes:
Ay qué crisis, qué crisis más terrible de todo. Crisis de salud, crisis de tiempo, crisis de actualización, crisis de sueño... Si no tuviera unos zapatos tan bonitos diría que crisis total, pero esto me salva de la depresión. Me tengo que disculpar por mi ausencia desde el lunes, pero es que, después de días tocándome el níspero a dos manos, de repente ha habido crisis de trabajo y ¡hala! A redactar como chinos en un taller clandestino. Ahora he sacado un ratín, pero no me queda más remedio que ser breve porque corro el riesgo de que me dé una crisis bloggerística o al lector un soponcio de tanto leer.
El martes, como se sabe, fue fiesta en Madrid (la Almudena, esa virgen en cuya catedral se casó una princesita periodística sin gusto en el vestir), así que en teoría, no madrugaba. El lunes por la noche estuve con Supervago, Iko, la hermana de Supervago (llamémosla Vaga, por ponerle un nombre) y un amigo de la hermana (llamémosle amigo de Vaga) en el concierto de Aviador Dro. Yo pensaba que iban a ser unos putos reviejos del techno, y nada más lejos de la realidad. Súper bailongo el señor cantante, animadísimos, conciertazo, qué rebuenas las canciones, cómo me gustó. Me recogí prontito porque al día siguiente Mamá Patata me había organizado un día familiar en Majadahonda, una localidad súper piji pero a tomar por culo de mi humilde hogar. Conclusión: acabé madrugando.
Eso sí, el martes tiene dos puntos claramente positivos: mi triunfo en el GAS de las tiendas Factory y mi arrasamiento en el Mercadona. De verdad, si pasáis por un Mercadona, no os perdáis esa amplísima variedad de productos de marca blanca a precio de saldo y de calidad altísima. Un chollazo.
El miércoles tenía que haber asistido a un fiestón, que acabó siendo un fiasco de cóctel en el que morí de hambre. Acudimos mi compañera V y yo, súper ilusionadas y vestiditas como un pincel. Hasta nos quedábamos a dormir en casa de Claudio aprovechando su ausencia para poder irnos de la festividad con las escobas. Pero nada, aunque nos lo pasemos muy bien. El evento estaba patrocinado por una conocidísma marca de champagne francés, que procedimos a beber como si fuera agua. Teníamos que haber hecho como un millón de fotos, pero el grado de alcoholemia nos lo impidió. Allí me encontré a Simón, a quien abordé para que me dejara fotografiar a sus amigos de la moda -era todo por cuestiones profesionales-. Nos pegamos a ellos y partimos hacia Chicote después de haber hecho el ridículo con los camareros ("regálanos una botella de las gordas para el camino") y los del cátering ("quién es tu jefe, vaya mierda de comida"). En el taxi íbamos acompañadas de una conocida pareja de diseñadores, y durante el trayecto V soltó un eructo que retumbó hasta en Logroño, y el taxista dijo que si lo repetía, la echaba del taxi. En Chicote pedimos una copa y estuvimos un ratito hablando con estas gentes del diseño. Yo notaba que hablaba raro, y se me trababa bastante la lengua, pero lo peor llegaría poco después. Nos metimos en el baño... y comenzó el festival de la pota. Vomitamos un poco y nos retiramos antes de que aquello llegara a mayores. Fue muy trágica la escenita en el baño de Claudio, vomitando las dos a la vez (y luego lo relimpiamos todo, que conste). Claudio me dijo que no debería contar todo esto, pero es que yo no tengo secretos para esas personas que se molestan en leerme. Creo recordar que en mitad de la madrugada me levanté y poté un poco más, esta vez un líquido verde. Malditos champagnes sin comer nada antes.
El jueves llegamos hipertarde a trabajar, y yo aguanté el día a duras penas, con presentaciones de por medio y todo. Qué dolor de vida. Por la noche asistí a mi última aparición como jurado, con entrega de premios incluida. Me reencontré con gente de mi viaje a Berlín -que me hizo mucha mucha ilu, por otra parte-, me bebí muchas cocacolas (y enteras, que las light son para gordos) y me porté muy bien. Con una noche de ridículo a la semana hay más que suficiente. Llegué a casa agotada a la una, helada y con un poco de mal cuerpo.
Se da por sentado que hoy a las diez en la cama, que mañana nos espera Loscoños, ese lugar que, en el caso de existir, nos proporcionará un concierto de Chico y Chica y Fangoria. ¡Yupiii! Ya estoy preparando los esquís, las orejeras y el termito de caldo, porque va a hacer un frío del carajo. Pero y lo bien que lo vayamos a pasar... Eso sí que es priceless.
DISCULPAS AGAIN: por tardar siglos en actualizar.
NO TARDARÉ: en la próxima actualización.
HOLA! Locoño
HOLA 2! A la colección de Lagerfeld y H&M, que ya está en los kioscos. Yo, de momento, me abstengo.
Cuatro en Loscoños
Buenas tardes:
Y la Patata, siempre a contracorriente, actualiza la última y plagia directamente un título de canción. Ahí está, la auténtica. ¿Por qué esto de actualizar la última? Pues porque mi monitor está al alcance de cualquiera, y tengo que hacer que trabajo si no quiero que me pregunten: ¿qué es eso del "bloj"? Y no es plan.
Este fin de semana prometía... y en efecto, prometió. Es lo suyo. El viernes le regalé dos horas de mi trabajo a mi jefe, llegué a casa en estado comatoso. Vi un trozo de Dónde estás, corazón (inenarrable lo del Pedro Marín y el marido de Eva Nasarre, qué fan) y me fui a la camita, que al día siguiente madrugaba.
Llegué al lugar donde nos encontraríamos Supervago, Claudio y yo con Rul, sobre quien había recaído el marrón de conducir. Nos embarcamos y partimos hacia Loscoños. ¡Para para, que son Verónica y Chus! La temática del viaje se veía preclara.
Paramos en en Lerma (Lerda, a partir de ahora), donde nos clavaron cincuenta millones de euros por unas putas gambas con gabardina (era de Burberry o qué, la mierda de la gabardina???) y nos encontramos con Lady Olé, una señora con su chándal y su paraguas que fascinó a Claudio. Salimos con un montón de dinero menos y proseguimos hacia Loscoños. Hay que ver lo que se le taponan a una los oídos a medida que avanza, jó.
Ya en Loscoños, nos dimos cuenta del grandísimo invento que es Bancotel y de lo bien que se está en los hoteles para ejecutivos, por muy monos y personalísimos que sean los hoteles con encanto. ¿Encanto? ¡Y un mojón con pelos! Donde esté una buena calefacción 24 horas al día y un buen secador pegado a la pared del baño, que se quiten todos los estampados floreados. Salimos pitando a la búsqueda desesperada de una entrada, y acabamos comprando una botella de vinazo en vista de que no había ninguna para nosotros. Qué despacito anda la gente en las provincias, tiene razón Claudio!
Nos acicalamos, nos bebimos el vino (mientras yo iba con un rollo de papel higiénico limpiando todo lo que caía por los suelos) y partimos hacia el recinto. Curiosa la bajada de bandera de los taxis locoñeses: 3,50 euros. Nostámal. Ya en el Palacio de los Deportes compramos las entradas sin ningún problema y nos adentramos. ¡Quééééé refrío hacía ahí dentro! Yo creo que eso fue lo que nos provocó unas idas y venidas continuas al baño (bueno, a mí el frío más el vino más las pastillas diuréticas que ahora me ando tomando), lo cual nos entretuvo hasta que comenzó el chou.
Uno de los puntos crisis de caspa totales fue la presentación de Sergio Pazos. Ahí estaba, delante tuyo, todo arte. Después de una fastuosa presentación rapeada (¿¿¿????) comenzaron a tocar los People. Pues bueno, ¿qué voy a decir yo de estos chiquitos? Que mucho buenrollismo, mucho blastafairismo, mucho perroflautismo y en fin, que por lo menos eran simpáticos. No creo que lleguen al número 1 del AFYVE, pero caían bien, aunque sea una música a la cual no dedicaría ni 0,05 céntimos de mi dinero. Los cuatro en Loscoños estabamos nerviosísimos (Marijose, estás muy nerviosa, y cuando los perroflautas terminaron y tuvimos que esperar a que empezaran nuestros ídolos, se hizo eterno. Pero todo llega...
...y llegó! Allí salieron Rose Manfredi y Chen Le Bon, con su eBook colocado en una especie de tumbona y gafas de sol. ¡Cómo saben lo idolísimos que son! Comenzó La Chantaja (como no tengo memoria, no puedo hacer un setlist en condiciones, así que lo mismo no empezaron con esto) y nosotros gritando y bailando como quinceañeras desquiciadas. ¡Quéééé bueno! ¡Qué bien canta Rose! ¡Qué delgada está! ¡Qué lista eres, Janiliper! Uno de los momentos gloriosos tuvo lugar cuando Rose respondió a Supervago un "Marijose, pasa", lo cual demuestra la implicación que esta banda tiene para con su público. Ellos sí que saben excitar a su público. Otro momento brillantísimo fue durante el desarrollo de Supervaga, en el que empezamos a empujar a Supervago y a corearle: ¡es su canción! Qué requetenvidia, yo no tengo ninguna canción con mi nombre en la discografía de Chico y Chica (La Chantaja, quizás, o la Rotonde, pero ninguna me define demasiado bien). Yo casi lloré con Tú lo que tienes que hacer (me acordé mucho de una borrachera en mi casa con Artemisa y Sandy, bailándole en mallas al novio de la primera esta susodicha canción, adornadas con una estola de zorra de mi madre) y con No me preguntes la hora, dos canciones muy significativas en mi vida y en mi imaginario personal. Todo precioso, todo de Loreto. Lo único que eché de menos fue que Chen y Rose fueran un poco más disfrazados (con cola de caballo con zapato bajo o algo), pero aún así estaban guapísimos.
Terminaron y me parece recordar que volvió Sergio Tazos, pero estaba tan feliz que me daba todo igual. Son tus ídolos, delante tuyo. Si alguien escuchara sus discos con tanto detemiento (y sentimiento) como nosotros, entendería por qué nos vamos a Loscoños a verlos (mejor que verlos oprimidos en el 8 y M) y por qué nuestro vocabulario ya se limita a frases suyas. Son nuestros ídolos, delante nuestra.
Después de Chicho y Chica tocaron Fangoria y bueno, a mí me da mucha pena, yo por Nacho, Olvido y Spunky que sino, andaríamos a otros temas y a otras cosas. En efecto, Spunky sigue pareciéndome uno de los hombres más atractivos, mejor bailados, vestidos y cantados del momento, así pasen mil conciertos. QUé bien se movía con todas las canciones, y se ponía la mano en el paquete mientras Claudio y yo gritábamos como adolescentes. Spunky, por Dior, no nos pongas tan malitos (ay quién maneja mi barca quién), que ni prestamos atención al resto del concierto. Aunque bueno, después del problema eléctrico, más nos valía prestar atención a ese pedazo de hombre.
Con bastante penita y un frío escandaloso (es que el concierto era al lao del río nos dirigimos al hotel, previo paso por un sitio en el que nos comimos unas hamburguesas de extraños nombres y vimos un tanga (en un culo). Claudio y yo encontramos un canal de porno barato (vamos, de puro saldo), donde dos tías serbocroatas se tocaban las tetitas en la bañera. Las pobres miraban de una manera muy lastimera a la cámara de vez en cuando, seguro que les estaba diciendo el realizador que se tocasen más o no les darían de comer esa noche. Qué triste es el porno.
Paso por alto el concierto en Si menor que viví por la noche, porque aún me vibran los tímpanos. Nos duchemos, recojamos y a hacer el brunch. Encontramos un sitio curiosísimo al lado del hotel llamado El pato borracho, donde ponían unos desayunos bastante asequibles y ostentosamente abundantes, aunque nos querían cobrar los cafés aparte (más el té americano de Supervago). Con los estómagos rebosantes partimos muy resueltos hacia la feria del ganado... ¡uy uy uy! No, del disco, en un hotel. Yo me salí en cuanto un señor muy cutre me ofreció el recopilatorio del FIB 2004 "baratísimo", y yo le dije que a mí me lo habían regalado, como casi todos mis discos actuales. Nos dimos nuestro paseo más largo por Loscoños, y por sus lugares más emblemáticos: la fuente húmeda, la peluquería Coppelia, el bar con olor a pies y el bar ochentero de sillas incómodas donde consumimos nuestra última cocacola light. ¡Hala, para Madrid!
El camino de vuelta resultó ser una risión perpetua, yo no sé cómo no nos la pegamos haciendo todo el rato reír al pobre Rul, que tenía nuestras vidas en sus manos. Derivábamos hacia los temas más peregrinos, llevándolos a extremos insospechados (que siempre tenían que ver con cosas mojadas y secas). En fin, que todo esto es estrictamente personal y que nadie lo entendería, pero me reí tanto que llegué a casa con dolor de cara. Ay, olvidaba mencionar cómo mi madre movilizó a todos los efectivos del mundo para encontrarme, ya que se me apagó el móvil accidentalmente y ella ya pensaba que estaba en una cuneta tapada con una manta de papel Albal. Qué alarmismo, Dior.
Y hoy, eso, síndrome de Estocolmo, abstinencia y todo lo que me echen, como cada vez que vengo de una de estas excursiones de hacer el cabra. ¿Por qué cuando te lo has pasado muy bien te queda una especie de vacío el día después? Ay, qué duro es divertirse, de verdad.
BUSCANDO: más conciertos fuera de Madrid para hacer la ruta Nelly the Girl. Ya conocéis mis gustos musicales; sólo tenéis que decirme dónde está el concierto y allí me personaré.
ESTÁN AHÍ: delante tuyo, son tus ídolos.
POR FAVOR: no puedo dejar de soltar estas frases y nadie me entiende.
TOMA, PA TI: já, yo también he hecho chorizo!
He vuelto
Buenas tardes:
¡Oy oy oy oy oy qué doleur de pies padezco en estos precisos instantes! Salí a las 11 de la oficina y he vuelto a las 16,30, seis presentaciones mediante. Quééééé vida tan dura, cuánto sufrimiento. Esto y la vendimia, primos hermanos. En cierto fotolog se puede ver lo dura que es esta vida de periolista, unas horas antes de echar la pota en distintos lugares y recipientes. Ays!
Pues sí, ayer y hoy apenas he estado por aquí porque he acudido, en representación del medio para el cual trabajo, a cubrir distintas presentaciones. He tenido de todo: objetos de todo a cien a precio de Gucci, ricas telas y pieles de espectacular diseño, trapos impresentables de estructura imposible... Todo es posible en el mundo de las modas. Eso sí, la gente sabe apreciar lo bueno que hay en las personas: mis gafas de Dior y mi chapa de Lagerfeld han sido lo más comentado de mi persona, así como lo bien que tengo el pelo. Si es que a mí lo que me gusta es que me traten bien, aunque sea de mentira, porque yo ya sé que mi pelo está fenomenal, y que mis accesorios son preciosos y modernísimos. En fin, que es una de las partes más positivas de mi trabajo.
También ayer coincidí con unos personajes famosísimos (puede que de Toledo o no), que están en una compañía grandísima. Se trata de Fran Perea y su señora -cuyo nombre he dejado felizmente en el olvido-, que estaban muy juntitos y con una apariencia de felicidad bastante plausible. Vamos, que si leéis en esas fuentes de sabiduría que son el QMD y el Sorpresa que se han separado, yo pude ver que no. Y terminando ya con los temas del cuore, también he visto hoy a una Miss vasca cuyo nombre empieza por I que se ha puesto unos morritos de silicona bastante pochos. El mundo está lleno de sorpresas.
Y después de una vida tan ajetreada (no se vayan a pensar, que anoche me quedé sopa en el sofá a las 22,30), tengo el viernes libre y me voy mañana por la noche a Barcelona. Porque, glamoures aparte, a mí lo que me gusta es jugar a En la cama con Patata con ese chico tan simpático que se llama Laon. Me voy a pasar este fin de semana de tres días haciendo cosas de cama (como dormir, entre otras), patinando y haciendo pocas cosas que impliquen pensar. Tengo que coger fuerzas de todo tipo para la semana siguiente, que promete estar llena de presentaciones, citas, encuentros y Dior sabe qué. Sólo hay una cosa que tengo clara: que mi pelo seguirá perfecto.
HABLANDO DEL TEMA: del pelo... que me voy a pasar por Manu la semana que viene. Si alguien me quiere acompañar...
SIGO BUSCANDO: la ruta Nelly the Girl de estos grupejos que tanto nos gustan. Por favor, se me informen.